Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Sergio Pérez-Campos
Domingo, 10 de septiembre de 2017

La indolencia dolosa

Guardar en Mis Noticias.

 

Si cabía algo más bochornoso que la sediciosa sesión del parlamento catalán el pasado día 6, nos lo ofreció la esperpéntica intervención de la niña Soraya. Su impostada indignación y su deslabazado discurso, de una falsedad obscena, plasmó la dolosa indolencia de un ejecutivo que, por múltiples motivos, ha demostrado sobradamente ser indigno de una nación con la sobresaliente historia que atesora España.

 

En el derecho el dolo está conectado a la intencionalidad de causar un daño. Visto así, parecería temerario endosarle esa calificación a la conducta del ejecutivo. Pero un análisis retrospectivo, considerando todas las circunstancias que nos han llevado al estado actual, quizá podría hacernos considerar que su responsabilidad frisa la traición.

 

El 6 de septiembre se cosechó lo que se ha sembrado durante décadas. Es puro cinismo rasgarse ahora las vestiduras. Ya en el 78, se abrieron las puertas constitucionalmente a las más disparatadas aspiraciones secesionistas con el reconocimiento de las “nacionalidades” en la Ley Suprema del Estado.

 

Después de esto vino el “café para todos”, el reparto del pastel, de los pesebres, el saqueo descarado y desvergonzado, y la entrega de competencias que, por su trascendencia, nunca deberían haber salido del ámbito del Estado Central. Para agravar más esta situación, los gobiernos de mayoría precaria, tanto del PP como del PSOE, se vendieron impúdicamente a las pretensiones nacionalistas por el miserable puñado de votos que precisaban para poder gobernar. Para salvar sus poltronas. O su negocio, más bien.

 

La entrega de la Educación es, si cabe, la más irresponsable de las infamias cometidas, ya que posibilitó el adoctrinamiento sistemático de varias generaciones de vascos y catalanes,  ejercido mediante la invención de las más fantásticas recreaciones pseudohistóricas que justificaran el victimismo al que viven abonados los separatistas.

 

Nada es casual, ni improvisado. Es el resultado de un proceso de décadas. Y nada cabe esperar de una justicia en manos de la castuza política, que es tanto como hablar de una justicia inexistente o –peor aún-, podrida. Menos podemos esperar de quienes han orquestado todo este montaje.

 

Pese a todo, somos muchos los españoles que creemos que  la Unidad Nacional no se negocia, ni se discute, ni se vota. Ni siquiera mediante el sufragio de toda la Nación. La Patria es un legado sagrado y milenario, es el sudor y la sangre de cientos de generaciones que la construyeron a lo largo de los siglos. No tenemos el más mínimo derecho moral a cuestionar ese legado, ni a ponerlo en peligro. Y tampoco a mirar indiferentes su destrucción. Esa pasividad nos convierte en traidores.

 

El artículo 155, cuya aplicación consideramos imprescindible muchos españoles, no es ya más que una mínima expresión de la respuesta que merece penalmente el crimen cometido por el parlamento y el gobierno autonómico catalanes. Y lo triste es que, quien tiene la potestad de activarlo, es un gobierno casi tan culpable como los propios autores de la felonía.

 

La cobardía no es excusa ni atenuante para los traidores. En realidad suele ser el rasgo que les define. Que Dios les perdone, que para eso es infinitamente misericordioso. Yo, desde luego, no lo soy, y no les perdono.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
6 Comentarios
Fecha: Lunes, 11 de septiembre de 2017 a las 10:31
Jose Antonio García
Estoy deacuerdo en casi todo menos que la culpa viene de la Constitución del 78 por darles competencias.... Hay muchas comunidades que tienen transferidas las competencias y no pretenden separarse de España.... Esto del separatismo Catalán viene de antiguo y hay que atajarlo cada vez que asoma la cabeza como hizo el Gobierno de la República en el 34....
Este Gobierno tubo que tomar medidas hace tiempo y no habríamos llegado donde se ha llegado, además Rajoy tubo 4 años de mayoría absoluta para poder hacerlo sin contar con nadie, ahora se haga lo que se haga se hará mal y mientras Pujol esperando juicio que seguramente ya se lo hará Dios en el otro mundo...
Fecha: Lunes, 11 de septiembre de 2017 a las 10:24
Pedro Gallo
Buen articulo, claro y conciso.
Fecha: Domingo, 10 de septiembre de 2017 a las 19:07
Lourdes
Sergio siempre tan claro y concreto. Enhorabuena. Muchas veces no es fácil trasladar un sentimiento y posicionarse como tu lo haces. Felicidades,!!
Fecha: Domingo, 10 de septiembre de 2017 a las 14:30
María
Hacía tiempo que no leía un artículo sobre la situación catalana tal claro, conciso, preciso.
Enhorabuena
Fecha: Domingo, 10 de septiembre de 2017 a las 11:05
Juan Ma
Todos los politicos estan siendo traidores a lo que representa ESPAÑA. Primero por los que no la quieren, especie nauseabunda y miserable. Y luego los que se jactan de quererla y estan escondidos pirque no tienen las narices de poner a todos en su sitio.
Fecha: Domingo, 10 de septiembre de 2017 a las 10:54
Juan M. Sánchez Hércules de Solás
Totalmente de acuerdo contigo Sergio.

La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress