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www.latribunadecartagena.com
Lunes, 18 de septiembre de 2017

El regreso de la Voz

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[Img #5203]Ayer emitíamos, por vez primera, la primera entrega de “La Voz de César Vidalla nueva sección de La Tribuna de Cartagena que de lunes a viernes, a los ocho de la noche (en horario radiofónico por excelencia), permitirá volver a escuchar, ahora desde el exilio, los míticos editoriales de César Vidal, acaso los más recordados y reconocidos de todos los tiempos en el periodismo radiofónico de España, tanto en su larga etapa en el programa “La Linterna” de la COPE, como en la segunda, bastante más breve, “Es la noche de César” en Es. Radio. La Voz de César Vidal se apagó de golpe y hasta mucho tiempo después (concretamente hasta el pasado domingo, y gracias a la entrevista que les ofrecíamos desde La Tribuna de Cartagena) no supimos que esa voz del extraordinario periodista enmudeció porque alguien decidió que así fuera; alguien que, por acallar su plática, estaba dispuesto, incluso, a acabar con su vida para lo que habría contratado, como mercenarios, a terroristas de una banda ¡hoy dicen que desaparecida! Desde entonces España quedó huérfana de esos contundentes e insobornables minutos radiofónicos que brindaba el viejo maestro del periodismo y sólo, desde la propia página web del locutor, podía seguirse escuchando sus largas y profundas reflexiones. Parece, cuanto menos extraño, que sea La Tribuna de Cartagena, un periódico digital recién nacido (y no una de las grandes emisoras de radio) el que haya obtenido el beneplácito para disfrutar, con carácter exclusivo, la emisión diaria de los editoriales del gran locutor: ningún otro medio de comunicación les ofrece “La Voz de César Vidal”.

 

Intentando emular al maestro -salvando las distancias- y sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes.

 

Primero. César Vidal ha elegido La Tribuna de Cartagena, un periódico recién nacido, independiente e insumiso con los poderosos, como altavoz para hacer llegar su voz a muchos más miles de españoles. La única contraprestación que César Vidal recibirá a cambio de esta cesión es el compromiso -del director que suscribe- de no ceder jamás ante ningún chantaje, de seguir ejerciendo un periodismo cercano a la gente y distante de los poderosos, un periodismo que sea la voz de los que carecen de voz, la mosca cojonera del sistema; un periodismo empeñado en contar verdades incómodas por muy poco agradables que resulten, un periodismo sin miedo a ser descalificado, insultado y ninguneado. Un periodismo dispuesto a jugarse su existencia al margen de las dádivas institucionales en forma de envenenados caramelos publicitarios-

 

Segundo. El reloj corre inexorablemente y el 1 de octubre se nos echa encima como la amenaza más seria a la unidad de España de los últimos ochenta años. Tras varias generaciones educadas en la manipulación, tanto en las escuelas como a través de los medios públicos de comunicación (financiados con el dinero de todos los españoles), los catalanes o mejor dicho, una buena parte de los catalanes, creen una historia que no existe, un génesis que comienza con un Adán que en realidad no se llamaba Adán sino Jordi, una Eva cuyo verdadero nombre era Montserrat y un paraíso que, pese a los intentos imperialistas españoles por ocultarlo, estaba en Vilanova i La Geltrú. Los catalanes se han creído de verdad que Jesucristo era catalán y que ya denunciaba el saqueo de España hacia su pueblo. Combatir esto, que es lo que toca a partir del 2 de octubre, es mucho más difícil que impedir un referéndum ilegal y mucho me temo que esto no entre en los planes de Mariano Rajoy. Al final se les darán más recursos financieros (como se ha hecho siempre) se expoliará a una buena parte de España, que vive casi en la Edad Media, para consagrar el liderazgo en la modernidad de otra parte de España, Cataluña. Y taparán, cinco o seis años, la caja de los truenos. Hasta que vuelva a abrirse. Porque las heridas hay que desinfectarlas antes de coser: de lo contrario, la septicemia está asegurada.

 

Tercero. La invasión callada y continua del islám en Occidente es un hecho consumado. No puede mencionarse si quiera el tema, sin que toda una legión de supuestos progresistas y demostrados ignorantes se te eche encima. Como bien recordaba César Vidal -en la entrevista que publicábamos el pasado domingo-, los musulmanes en Occidente se reproducen con una tasa de crecimiento del 8,1 por ciento frente al 1.1 por ciento de Europa. Antes de empezar con la descalificación de xenófobos y con la peligrosa demagogia zapaterista de la “alianza de civilizaciones” saquen ustedes la cuenta. El principal problema de Cartagena no debería ser la obtención de la provincia (que también); lo que más debería preocuparnos es que dentro de treinta años será alcalde de Cartagena un Mustafá o un Mohamed y si se consigue la anhelada provincia de Cartagena, ésta será una provincia mora. Y pueden seguir mirando hacia otro lado si ustedes quieren. Yo no puedo, entre otras cosas porque tenemos la redacción del periódico en la plaza de La Serreta y allí, mire hacia donde mire, veo ocho hijos de Alá por cada dos hijos de Dios.

 

Cuarto. El saqueo de los bolsillos de los ciudadanos para mantener a golfos y privilegiados es un hecho a lo largo y ancho de esta vieja piel de toro. Y el que se produce en este trocito del Sureste español es el mayor expolio que se ha conocido en la historia. Habrá que seguir denunciando, por muy poderosos que sean, a quienes roban el dinero de los ciudadanos y a quienes a cambio de prebendas (puestos de trabajo, alquiler de locales, etcétera, etcétera) colaboran con el saqueo. Sé muy bien lo caro que puede resultar meterse con los poderosos y de esto aún sabe mucho más que yo el maestro César Vidal: por eso tuvo que abandonar España antes de que lo mataran. Y por eso sigue soportando las calumnias lanzadas desde el entorno del malvado Montoro sobre su supuesta morosidad con Hacienda. Todo vale para destrozar a quien es libre de llamar al cerdo por su nombre. Da igual. Algunos (muy pocos) estamos dispuestos a asumir el riesgo. Eso sí, quien quiera ir a por mí (en cualquiera de los sentidos) que se ate bien los machos. No soy tonto y puedo ser la persona mejor informada en muchos kilómetros a la redonda. No olviden que a veces pasa: David venció a Goliat.

 

Y Quinto. Este pequeño y recién nacido periódico La Tribuna de Cartagena tiene el honor de ser el único medio de comunicación que, día a día, ofrecerá la posibilidad, a los cientos de miles de seguidores de César Vidal, de escucharle con sus famosos editoriales, unos editoriales que se hacen más imprescindibles que nunca porque si los medios de comunicación nacionales ya estaban repletos de mediocres y de lameculos cuando él dejó España, la situación actual aún es mucho peor. El periodismo en esta nación (salvo honradísimas y contadísimas excepciones) es vomitivo. Cuando el amo les dice chuco los periodistas mueven la cola y levantan la patita. Algunos, que ya peinamos canas, nos negamos a enterrar los pilares en los que se fundamenta esta profesión y los valores heredados de nuestros mayores. Mantener ese periodismo crítico, incisivo, antipático con los gobernantes y sus asalariados es, para nosotros, más que un compromiso, una manera de ser. No sabemos hacer otro tipo de periodismo. Cumpliremos, pues, con nuestra parte del trato con el maestro César Vidal.

Y en lo que ustedes han tardado en leer este escrito, la factura del agua de su casa habrá incrementado de manera estratosférica, algunos pajaritos habrán sobrevolado los últimos terrenos que quedan por urbanizar y ya se disponen a mover sus hilos ante el inminente y fracasado Plan Urbanístico de la señora Castejón y los lameculos y las lameculos (no por ser políticamente correcto sino por incidir en algún personaje concreto de nuestra política autonómica) aplauden hasta hacerse daño en las manos los discursos del presidente en el último pregón de fiestas que haya ofrecido.

 

Para nosotros es un lujo contar cada día, desde el exilio, con César Vidal en esta Cartagena que tan bien conoce. Un lujo y un compromiso. Y no vamos a fallarle, maestro.

 

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