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Carlos León Roch
Miércoles, 27 de septiembre de 2017

Compre productos "nuestros"

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Hace muchos años, cuando el desarrollo económico y social se expandía en España y los ciudadanos disponían de más posibilidades para adquirir productos  que entonces llamábamos exóticos ( porque no eran de primera necesidad), el ministro de Información y Turismo, un juvenil y arrollador Fraga Iribarne acuñó un slogan que tuvo mucha difusión y  éxito popular: ¡COMPRE PRODUCTOS ESPAÑOLES!

 

En aquella lejana época –y aún en la actualidad- nuestras exportaciones no podían igualar a las grandes importaciones de maquinaria, de petróleo,  de productos muy elaborados, de patentes , productos, bienes y servicios que un gran desarrollo , con incrementos del7-8% del PIB  obligaban a adquirir. Y lo que pretendía el Sr. Fraga  (qepd) era que esas importaciones se limitaran  a los artículos imprescindibles y no a los superfluos, o que ya se produjeran  en España...

 

Tuvo mucho éxito aquella iniciativa.

 

Ahora se trata de una campaña similar, propiciada por muchos patriotas, entre los que destaca nuestro brillante protagonista de la "Tribuna de Cartagena", César Vidal, cuya diaria voz resuena exigente  en nuestro ánimo.

 

Pero ya no se puede pedir que compremos  "solo" productos españoles, porque  como miembros de la UE, la desaparición de las fronteras económicas europeas han conseguido  que productos elaborados en Francia, en Alemania o en cualquiera de los 27miembros de la Unión Europea deban ser considerados como "nuestros".

 

Muchos de nosotros, en esto de los gastos, corrientes o extraordinarios adoptamos una actitud piramidal. Así, si me es posible, adquiero la botella de licor43 (por ejemplo) en el Super de la esquina. Y otras cosas, en cualquier tienda-grande lo chica- de mi ciudad. En otras ocasiones, se puede acudir a grandes o especializados establecimientos de la capital de la comunidad  autónoma o, incluso, a Madrid, a la capital de la nación. Y cuando hay que pensar en sustituir el automóvil, la posibilidad que sea fabricado en Frankfurt o en Milán, no  nos produce ningún reparo. O, incluso,  ante la proximidad de unas fiestas, la adquisición de los prestigiados champanes franceses o vinos blancos alsacianos, podemos realizar su compra sin ningún reparo.

 

Y es que mi barrio; mi ciudad; mi Comunidad Autónoma; mi Nación y el ambicioso proyecto de Unidad Europea, todos ellos forman parte de "los nuestros" ,y  en ellos se debe depositar nuestro esfuerzo y nuestro reposo; nuestros deberes y nuestros derechos. Entre ellos –entre nosotros- están depositadas nuestras esperanzas y las de nuestros hijos, en un proyecto que parte de la unidad (de mi barrio; de mi ciudad; de mi Comunidad Autónoma; de mi Nación ; de mi esperanza) en esa suprema aspiración ,utópica e ilusionada, de una humanidad unida, solidaria.

 

Compremos productos "nuestros".

 

Y estemos seguros que son "nuestros"...

 

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 28 de septiembre de 2017 a las 18:48
lucrecia
Nuestros pero que no estén fabricados en Cataluña

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