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Carlos León Roch
Domingo, 15 de octubre de 2017

Mi Iglesia, Católica-Apostólica y Romana...

Guardar en Mis Noticias.

 

Mi entrañable amigo, mi admirado Eduardo López Pascual, con quien comparto desde hace lustros utópicas, ilusionantes y frustradas aspiraciones, escribe en nuestra "Tribuna de Cartagena" un apenado escrito "renunciando a esa Iglesia", en relación al comportamiento de cientos  de sacerdotes y monjas en Cataluña. Y es que a mí, como a él, nos duele profundamente esos comportamientos que entendemos contrarios al espíritu ecuménico, apostólico, universalista que caracteriza al catolicismo. Espíritu que se concretaba, entre otras cuestiones, con el uso del latín, como lengua vehicular universal, progresista (¡en el buen sentido de la palabra!) huyendo de idiomas locales. Aunque todo eso cambió con el Vaticano II...

 

Pero en la estructura, absolutamente  jerarquizada de la Iglesia Católica, lo que hagan o digan curas y monjas en Cataluña no forma parte de mi ámbito religioso más que cuando observo los pecados de cualquier hombre contra los Mandamientos en Madrid, en Tegucigalpa o en cualquier lugar  del mundo sujeto a la permanente acción del  demonio.

 

La iglesia, mi Iglesia, a la que debo discreción, fidelidad y  obediencia es la formada por una línea jerárquica  que se basa en mi párroco (en el que  no  estarán ausente virtudes y defectos); en mi obispo-y tuyo- de la diócesis de Cartagena (que asimismo participará, sin duda de ambos atributos), y de SS el Papa,  sucesor de Pedro en la Tierra y directo ejecutor de las inescrutables designios de Dios. 

 

La Iglesia Católica tiene la enorme ventaja sobre otras religiones monoteístas  de disponer de esa estructura jerarquizada,  en la que (como  en las FAS) sabes  con claridad y certeza  a quien tienes que seguir, aunque a veces lo hagamos un poco a "regañadientes".

 

Ni tu ni yo, querido Eduardo,  tenemos "que borrarnos" de esa iglesia catalana, ni de esa politizada Conferencia Episcopal, porque no formamos parte de ellos.

 

Sigamos, simplemente, a nuestros pastores:

 

"El Señor es mi pastor, nada me falta. Me guía por cañadas oscuras y nada temo…"

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1 Comentario
Fecha: Domingo, 15 de octubre de 2017 a las 19:21
Antonio Baltasar
La Iglesia de Cristo somos todos.

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