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Redacción La Tribuna de Cartagena
Lunes, 30 de octubre de 2017
Un artículo de Paco Luna

ASÍ LO VEO YO

Guardar en Mis Noticias.

No se si tendré razón, pero así lo veo yo. La Declaración de Independencia, era para Puigdemont y sus seguidores, algo tan deseado como una especie de orgasmo, a sabiendas, de que después de tanto gusto, no quedaría nada hasta un nuevo calentón. En el furor de la batalla, se les olvidó que la utopía en la que se basa el independentismo, a la búsqueda de la sociedad ideal, es un objetivo inalcanzable en las circunstancias actuales. Así lo había entendido siempre Jordi Pujol, el capo de todos los males, hasta que lo pillaron con el carrito de los helados. Tanto Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), liderado por él mismo, como Unión Democrática de Cataluña (UDC), liderado por Durán i Lleida con el que formó la federación de ambos partidos denominada Convergencia i Unió (CiU), no eran independentistas sino nacionalistas, la ruptura entre ambos se produjo, precisamente, por el desvío independentista de Artur Mas, delfín de Pujol, con el que Durán i Lleida no quiso comulgar. Pero el independentismo, era la única salida que veía Pujol para salvaguardar los más de tres mil millones de euros que tiene distraidos, provocando con ello, la escisión de dicha federación.

A partir de ahí, se crea el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) liderado por Artur Mas, que como ahijado político de Jordi Pujol, seguiría los pasos marcados por éste y que luego, continuaría el chivo expiatorio de Puigdemont, independentista de corazón que sería utilizado para la causa. Para Pujol, no había otra salida para salvarse de la quema, por eso, lo empujó al ruedo, desde la barrera, con ERC y los antisistema de la CUP, sin importarle las consecuencias. Ya no bastaba con utilizar el autogobierno de Cataluña como arma arrojadiza para conseguir más beneficios a costa de los españoles. Ahora, lo que realmente importaba, no era Cataluña, sino salvar el patrimonio familiar, torticeramente conseguido, y eludir, cualquier posibilidad de entrar en la cárcel, cosa que hasta ahora ha conseguido de una manera inexplicable. Espero que la justicia no duerma hasta que todos los miembros de la familia descansen de sus fechorías detrás de los barrotes. Pero está visto que en este país, hace falta ser un Don Nadie o del PP, para que la justicia actúe con diligencia.

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