Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Pedro Conde
Sábado, 4 de noviembre de 2017

EL CÁNCER Y LA CATAPLASMA

Guardar en Mis Noticias.

 

Del cáncer todos sabemos algo, aunque no seamos médicos, por sus efectos destructivos y malignos. De la cataplasma también; pero como muchas veces oyes hablar de ella y, más o menos, sabes para qué sirve, no me arriesgaba sin embargo a poner el título a este trabajo sin conocer al detalle qué es realmente una cataplasma, no sea que tuviera efectos más allá de lo que el vulgo cree; y yo fuera aplicarla literariamente rebajándola en sus buenos efectos con la metáfora en relación a tumor tan lesivo.  Pero no, no me he equivocado, la cataplasma se define como “sustancia medicamentosa en forma de pasta blanda que se extiende entre dos gasas y se aplica caliente sobre alguna parte del cuerpo con fines calmantes, curativos o emolientes”.

 

Así que me sirve totalmente para usarla como alegoría en relación con tumor tan lesivo. Y la relación entre ambos términos viene a cuento de que a un tremendo carcinoma como es para una nación, España, el recalcitrante separatismo, pretende aplicarse como remedio unas elecciones cataplasmáticas, dizque democráticas, para su curación. Eso sólo se les ocurre a unos matasanos de la política. Lo que no sé si con buenas o malas intenciones; aunque sospecho que son aviesas por interesadas. Sí, por intereses de partidos y partidarios que viven, antaño decían pastan, en el presupuesto. Su inesperado anuncio y convocatoria ha causado una perplejidad que inevitablemente nos ha llevado a muchos a la nebulosa de las dudas, a la de los interrogantes y a disquisiciones, algunas de las cuales si fueran ciertas, nos acercan a la rabia y al desencanto, una vez más.

 

Naturalmente los lectores han caído ya en el contexto o medio en el que se quiere aplicar tan débil remedio para tan terrible enfermedad. El artículo 155 de la actual Constitución española, que no es en sí una cataplasma sino remedio radical, es más, usado en todo su potencial yo lo calificaría como fármaco taumatúrgico, los altos políticos, pactictas de oficio en sombras y obscuridades, quieren que sea como un ungüento, sustancia medicamentosa, pasta blanca entre gasas, calentita, calmante, pero en absoluta curativa, aunque puede resultar emoliente por “ablandar o relajar una dureza o inflamación”. Y no pasar de ahí. ¿Por qué? Ésta es la pregunta que como un clamor del pueblo con restallido de trueno retumba por los cielos de España.

 

Si el Presidente del Senado dijo hace unos días que sería un honor recibir a PuchMamón en la sacra sede de la soberanía nacional en la que éste se ha rilado una y otra vez. Si el Ministro portavoz del Gobierno, a la vez de Cultura y Deportes, dijo este pasado 28 que “el Ejecutivo vería con agrado” que este mismo PuchMamón se presentara a las anunciadas elecciones del próximo día 21 de diciembre, víspera de la Lotería; si…, si…, si…, si son tantas las hipótesis que arriesgan como bienaventuranzas los políticos gobernantes del Estado Nacional frente a los delincuentes políticos del Estat Catalá, después de tantos delitos cometidos y consentidos con ellos, aún sin castigo e impunes, ¡qué no mal pensar de quienes ya tendrían que haber actuado contra ellos aplicando las Leyes que juraron cumplir y hacer cumplir!

 

Qué huele a podrido, lo detectan los olfatos más finos de la política y aún los menos dotados para la cata, porque los vinos electorales que quieren hacernos pasar por excelentes están tan picados como el vinagre.

 

Dos meses para entrar a saco donde no hay manera de entrar con guantes de diplomático, es una tomadura de pelo. Sí, ya sabemos que al monstruito separatista que renació a principios de los ochenta del siglo pasado con ese gran estafador y rufián de la política, Jordi Pujol, se le ha dejado crecer hasta hacerse una criatura desmesurada y aberrante, capaz de construirse un laberinto que ni el de Creta. Pues bien, hay que enfrentar al monstruo pero ya no puede hacérsele frente con una pistola de agua ni siquiera con la potente manguera de un bombero. No puede ponerse una cataplasma donde un cáncer con metástasis se ha extendido durante cuarenta años por el organismo catalán con invasión a otros órganos cercanos, del cuerpo de la nación española, los pretendidos “países catalanes”. Estamos ante un tumor con invasión imperialista y supremacista. La única solución, dejando a un lado las metáforas, es la aplicación rigurosa de las Leyes del Estado: la Constitución y sus Códigos Civiles y Penales.

Esperemos a ver con  qué severidad, intransigencia y rectitud se aplican esas leyes en estos momentos en que fiscales y jueces anuncian querellas contra los responsables de los delitos de rebelión, secesión, malversación, etc., sin que quepan dudas de tales conductas delictivas. Si para el día de esas elecciones anunciadas, 21 de diciembre próximo, tal canalla política está encausada y encarcelada, los españoles, millones de catalanes decentes incluidos como tales, podrán abrir una puerta a la esperanza de que el largo y podrido problema catalán tendrá solución definitiva. Todo está en la fe y energía que pongan, con convencido empeño, los políticos del Estado Nacional. Vamos a ver si no se deja una sola célula cancerígena en el cuerpo de Cataluña, como la TV3, altavoz permanente del separatismo, de la que se dice tiene la más grande plantilla de todas las televisiones de España con sueldos suculentos. Vamos a ver, y esto es mucho más grave, si el Estado recupera la enseñanza y limpia el cuerpo docente catalán de esa plaga de sedicentes profesores que además de ignorar la verdadera Historia de Cataluña y España, con alma de bellacos adoctrinan a seres inocentes en el odio, el racismo y la exclusión. Vamos a ver si ese cuerpo de seguridad, los Mozos de Escuadra, entiende que es una parte de los  Cuerpos de Seguridad de Cataluña y España. Vamos a ver, etc., etc.

 

De momento, el PuchMamón se ha ido, con cinco o seis secuaces, a darse una vuelta por Bélgica. ¿De excursión o buscando escapatoria?

Y déjese ya de parlar de la reforma de la Constitución. Cúmplase y hágase cumplir ésta, que no lo ha sido nunca al completo. Más bien se la ha deshonrado, tratándola unos y otros como a ramera por rastrojo. Ya la agraviaron y envilecieron en su concepción aquellos llamados sus “padres”, consintiendo en el Preámbulo una mácula hasta ahora inolvidable pero no indeleble cual fue admitir en el mismo aquel baldón de las “nacionalidades”. Qué decir ya más de lo que se ha dicho sobre el Artículo VIII.

Y si ha de reformarse la Constitución de 1978, que, por cierto, los catalanes votaron en mayor porcentaje que el resto de las regiones españolas, ha de serlo en la dirección contraria: dejar el Estado de las Autonomías en sus justos términos de administradoras  de los normales asuntos ciudadanos sin tocar ni uno sólo de los poderes básicos de una nación: educación, seguridad nacional, Fuerzas Armadas y de Seguridad, hacienda pública, etc., respetando el idioma nacional común, el español, perfectamente compatible con sus hermanos regionales, que forman con él un riqueza singular de España en el mundo. Respecto a este último derecho de todos los españoles, el uso del idioma común, hay que decir que el daño cultural que en las Autonomías con tendencias separatistas se ha hecho a las nuevas generaciones negando su conocimiento y uso, no lo pagarán los infractores ni con decenas de años de cárcel.

¡Ay, 21 de diciembre, víspera de la Lotería!

Pedro Conde

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Domingo, 5 de noviembre de 2017 a las 10:30
NUÑO DE CASTRO
Cada día son mayores las evidencias de que el Artículo 155 de la Constitución ha sido aplicado como una manera de salir del paso ante la intervención de Rey en televisión y la consiguientes manifestaciones multitudinarias motivadas por la misma en defensa de la unidad de España.
Es decir, se ha aplicado a remolque de los acontecimientos pero sin convencimiento. Es más, con la sospecha de que este Gobierno está connivencia con los independentistas catalanes para mantener el sucio tinglado de las Autonomías que da de comer a todos, partidos, organizaciones separatistas, etc., añadido a suculentos beneficios económicos que salen de la hacienda común de todos los españoles. ¡Qué ruina para España y qué inseguridad para su supervivencia!

La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress