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Pedro Ignacio Fernández
Jueves, 9 de noviembre de 2017

No está de Erasmus

Guardar en Mis Noticias.

 

Y yo pensaba que la astracanada, que la farsa había acabado y no es así. El circo, y que me perdonen los honrados trabajadores de tan digna profesión, continua. Todo pasa por no haber actuado a tiempo, por no haber cogido el toro por los cuernos en el momento debido.

 

Y después del referéndum ilegal, de la declaración más corta de lo que dura un pedete infantil de la Republica catalana, de la encarcelación de los Jorges, y de tantos otros desatinos de los indepes, de la entrada en prisión de consejeros asistimos a la desaparición del Puchi. Y cinco consejeros, no nos olvidemos.

 

Y el tío tan tranquilo se ha ido a Bélgica, no a comprar chocolate, ni asistir a un seminario de elaboración de cerveza belga, ni tampoco de Erasmus. Se ha ido de un pseudo exilio a un país –triste donde los haya- en donde su nivel de protección es alto, y para colmo le asiste un abogado que asiste a grupos terroristas, etarras incluidos, y que cobra entre 500 y 1000 euros la hora, hábil en alargar cuanto más tiempo mejor los procesos de extradición.

 

El proceso de extradición se espera largo, farragoso; el Puchi sabía dónde ir. Ha montado su Gobierno en el exilio en la capital de la Union Europea, con la permisibilidad del gobierno belga, creando de esta forma un conflicto diplomático entre las dos naciones. Está acusado de rebelión, sedición y malversación de fondos. No ha acudido a la Audiencia Nacional a declarar y por lo tanto Euroorden de detención al canto.

 

En una estrategia bien definida por su abogado se ha presentado voluntario a que sea detenido. El juez de instrucción dicta libertad con medidas cautelares, a saber: mantener una dirección fija en el país y cumplir con la obligación de comparecer ante el juez cuando sea citado, sin posibilidad de recurrir. No puede salir de Bélgica, él tampoco lo desea. En 15 días la Cámara del Consejo se pronunciará sobre la extradición pudiendo ser recurrida su decisión. Si es así otros 15 días de plazo para tomar una resolución. En última instancia, la petición de extradición podría llegar a la Corte de Casación belga, que de nuevo contaría con una quincena para pronunciarse. De presentarse apelaciones, se abriría otro plazo de 15 días para tomar una resolución.

 

En definitiva, de dos a tres meses para que acabe el proceso; y mientras, en medio las elecciones del 21-D con el Puchi haciendo campaña que es lo que quería, Oriol entre rejas, Pablete quitándose de en medio a un tal Fachin, -vaya nombre para ser de Podemos- la CUP debatiendo si se presentan o no y el resto de partidos haciéndonos creer que con estas elecciones el problema del independentismo se va a solucionar.

Y ni estaba de parranda, ni de Erasmus; estaba y está publicitando su locura independentista.

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 9 de noviembre de 2017 a las 11:17
Pepa
Me encanta este artículo, muy listillo El Puchi, espero que al final se haga justicia, aunque seguramente habrá muchos desaprensivos que le voten y le defiendan.

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