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Josele Sánchez
Martes, 14 de noviembre de 2017
Informe de la Guardia Civil sobre la misteriosa aparición del sillar del monasterio de San Ginés de la Jara

Javier Lorente incrimina a la alcaldesa Ana Belén Castejón y a la consejera Noelia Arroyo

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La responsabilidad política de la alcaldesa de Cartagena y de la Consejera Portavoz es evidente y deben presentar inmediatamente la dimisión

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El informe de la Guardia Civil sobre la misteriosa aparición del sillar robado en el monasterio de San Ginés de la Jara nos recuerda a la película “dos tontos muy tontos”, con la diferencia de que aquí son tres los protagonistas: el director del Museo Etnológico de San Pedro del Pinatar, Marcos David Gracia Antolinos, el técnico en arqueología Juan Carlos Blanco Gago y el genio de la cultura cartagenera y gran amigo de la alcaldesa, Javier Lorente alias El Culturetas.

 

Tanto Juan Carlos Blanco como Javier Lorente, son viejos conocidos de la Guardia Civil: ambos tienen antecedentes penales por hechos similares. Este es un hecho a destacar porque, entre la legión de seguidores que le ha salido a El Culturetas en las redes sociales (tan entregados que parece como si fuera él mismo repitiendo múltiples perfiles), lo que más parece indignar a sus fieles acólitos es ¡cómo podemos mancillar su buen nombre y su extraordinaria reputación cultural; desconocemos si el hecho de su paso por los calabozos por delitos contra el patrimonio histórico-artístico era ignorado por sus fans o si, por el contrario, poseer antecedentes penales es un mérito reconocido en los elitistas ámbitos culturales cartageneros en los que con tanta soltura se desenvuelve, un selecto ámbito de la intelectualidad al que sólo pueden acceder eminencias de la trimilenaria y que une, de manera estrecha, a un artista de reconocido prestigio internacional como Javier Lorente El Culturetas y una alcaldesa que pasará a la historia por su filantrópica entrega al mundo de la cultura: Ana Belén Castejón, la primera dama municipal que ayer colgaba, en su perfil de  Facebook, una fotografía con tan afamado artista.

 

La declaración del otro fichado por la policía, Juan Carlos Blanco Gago, otro genio de las artes, asesor de la Dirección General de Bellas Artes, ¡una autoridad en arqueología! (como lo califica, en la declaración ante la Guardia Civil su compinche, el director del Museo Etnológico de San Pedro del Pinatar, Marcos David Gracia) esta gran eminencia de la cultura murciana, dedicado al trapicheo de piezas arqueológicas robadas, que alquila una furgoneta pero no recuerda a qué compañía ni dónde, que compra el sillar a dos tipo de los que no recuerda su nombre, que sólo se acuerda de un intermediario llamado Gabriel pero que está muerto, que él solo - como si fuera Sansón- carga una pieza de 300 kilos y la traslada hasta la furgoneta, que se dice amigo de los otros dos imputados pero que, cuando La Benémerita le pregunta si sus dos amigachos conocían que él tenía la lápida enmudece y vuelve a perder la memoria.

 

Es lo que tienen estos genios del patrimonio artístico, que enseguida pierden la memoria

Aquí hacemos un alto en la información para enviar un mensaje a “la competencia”, a esos “otros periodistas” que redactan de mil maneras diferentes la noticia que ya ha publicado La Tribuna de Cartagena y que esperan ansiosos la próxima para tener algo que `poder plagiar. Esta vez vamos a ofrecerles hasta un documento: para que el plagio sea, como diría Carlos Arguiñano, con fundamento.

 

Pues bien, Javier Lorente, El Culturetas, ante la Guardia Civil, admite haberse puesto en contacto con la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón, y con la consejera del Gobierno Autónomo, Noelia Arroyo para comunicarles que sabía dónde estaba el sillar robado.

 

Los hechos son los siguientes: 3 chorizos, una alcaldesa y una consejera autónoma

 

Pongamos algo de orden en toda esta historia que parece un sainete: si alguien tiene conocimiento de un delito, ¿se lo comunica a la alcaldesa?, ¿llama a una Consejera del Gobierno Autónomo? Creo que la respuesta es obvia. No, lo pone inmediatamente en conocimiento de la Guardia Civil o de la fuerza de orden público más próxima.

A nuestro entender (como diría el maestro César Vidal) y sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes:

 

1.-  El Culturetas le ha ofrecido a la alcaldesa de Cartagena el milagro de la aparición del sillar robado en el monasterio de San Ginés de la Jara.

 

2.- La alcaldesa, sabiendo que se trata de una pieza robada (el propio ayuntamiento de Cartagena puso, en su día, la correspondiente denuncia), en lugar de comunicarlo inmediatamente a la Guardia Civil, que es lo que haría cualquier ciudadano normal (y mucho más un representante público al frente de una ciudad de 220.000 habitantes) y  dejándose llevar por su desmedida ambición de protagonismo, pretende aparecer, el mismo día de la fiesta de los amigos del monasterio de San Ginés de la Jara con la sorpresa de la aparición del sillar robado. Ella se marca un tanto político, El Culturetas, que es un tipo al que la vanidad le pierde, lo que viene siendo un fantasma, se marca un tanto junto a la alcaldesa y, tal y como dice el informe de la Guardia Civil “se hacen la foto juntos”.

 

3.- Que para conseguir el autobombo y la publicidad necesaria, la alcaldesa y El Culturetas necesitan de la prensa lo cual, en Cartagena, parece bastante fácil de “conseguir”. Así las cosas (y nuevamente tal y como dice de manera textual el informe de la Guardia Civil) tres medios, por acción directa, son colaboradores necesarios de esta maniobra maquiavélica: Agencia Efe, Europa Press y La Opinión que sin contrastar la información publican exactamente lo que la primera dama municipal y el genio de la cultura local les dicen al dictado.

 

4.- Que la ambición, que no conoce de sexos pero en esta ocasión coincide, no sólo es patológica en La Castejón; su rival política Noelia Royo, consejera del Gobierno Autónomo y enfermiza obsesiva por ser candidata precoz a la alcaldía de Cartagena, enterada del asunto, intenta quitárselo a la alcaldesa de Cartagena para ser ella la protagonista. Que El Culturetas se vende al mejor postor y parece que el mejor postor viene de la ciudad del Segura.

 

5.- Que cuando La Castejón se entera intenta agilizar los trámites para que no se le adelante su rival política u ordena a la funcionaria Mari Carmen Berrocal que disponga de todo para el traslado de la pieza robada, desde San Pedro del Pinatar hasta Cartagena.

 

6.- Que la funcionaria Mari Carmen Berrocal le dice a la alcaldesa “tararí que te vi”, se niega a hacer una irregularidad que podría ser delictiva.

 

7.- Que la intervención de la Guardia Civil pone nerviosos a los protagonistas y deciden precipitar los acontecimientos antes de que los pillen con las manos en la masa y hacen que aparezca el sillar, en palabras textuales de la Guardia Civil “de una manera poco clara y difusa en el término municipal de Murcia”.

 

Así las cosas estaríamos ante dos hechos diferentes; de un lado, tres jetas de la vida, que andan por  Cartagena, Murcia y San Pedro del Pinatar como prohombres de la cultura pero que no son más que chorizos de tercera división que intentan trapichear con una pieza que ellos mismo podrían haber robado (también esto es lo que cree la Guardia Civil y así lo hace constar en su informe). Y de otro lado, (y esto es lo verdaderamente grave) con la participación de la alcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón y de la consejera portavoz del Gobierno Autónomo Noelia Arroyo, que será el juez quien decida si también tienen responsabilidad penal, pero que su responsabilidad política es absoluta y ya tardan los grupos políticos en pedir sus dimisiones porque estas no se van mi con quitamanchas.

Y así tienen ustedes la historia completa a nuestro entender. El círculo cerrado. Quien quiera hacer periodismo que aprenda a mover el culo, a conseguir documentos y a informarse antes de publicar nada. O que haga como otros medios, esperarse a ver qué publicamos en La Tribuna de Cartagena y después publicarlo ellos; algo así como corta y pega pero cambiando un poco con la redacción. Lástima de información en la trimilenaria.

 

 

[Img #7109]

 

 

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