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Josele Sánchez
Jueves, 23 de noviembre de 2017
Habrá sede de la Delegación del Gobierno en Cartagena

Un Gobierno de España más cerca de Cartagena resulta imprescindible

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La justa reivindicación del cartagenerismo de ser una provincia, debería ir unida a la preocupación por ser "una provincia cristiana", porque dentro de 30 años la alcaldía de Cartagena será ocupada por un Mohamed o por un Mustafá

 

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Que el recién designado delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma, anuncie la inmediata creación de una oficina permanente de esta institución en Cartagena, puede que no sea más que un gesto, aunque (al menos ese es nuestro deseo) ese gesto, debe convertirse en la antesala de una declaración de intenciones.

 

No vamos a repetir en esta Editorial los muchísimos y justificados argumentos que Cartagena tiene para sentirse maltratada, marginada e incluso mancillada, y no sólo por los sucesivos gobiernos de la CARM, sino por la propia administración del Estado. Por ello, también estamos convencidos que tanto agravio no se solucionará en un abrir y cerrar de ojos. Pero “aunque grano no hace granero, ayuda al compañero”.

 

Francisco Bernabé ha llegado al frente de la máxima representatividad del Gobierno de España en esta Comunidad tal y como es, como un auténtico ciclón. Y esto puede ser bueno o malo, todo depende de si de verdad asume que ha llegado el momento de cambiar las relaciones y el trato, del Ejecutivo de la nación, con una ciudad y con una Comarca (en realidad, con una provincia pese a su no reconocimiento administrativo), patriota como pocas, y que representa a casi cuatrocientos mil ciudadanos.

 

Bernabé ha entrado revolucionándolo todo, cuando aún no se ha cumplido su primera semana al frente de su nueva responsabilidad, en un cargo en el que ha venido a sustituir a uno de los mayores inútiles que ha dado esto de la cosa pública.

 

La gestión de una situación de máxima alarma -como ha sido la imprevisible avalancha de inmigrantes de las últimas horas-, ha tenido mucho de improvisación, pero también debemos reconocer que esa improvisación se ha caracterizado por una acertada toma de decisiones y por una dirección enérgica, ante una situación límite que requería de una unidad de mando, de una dirección clara, de una asunción valiente de responsabilidades y de una extraordinaria capacidad de integrar a muchos estamentos necesarios y, en muchos casos, pésimamente relacionados entre sí.

 

Se han producido, por supuesto, errores, pero el ciudadano ha percibido, acaso por vez primera, que el máximo representante del Gobierno de España se ponía manos a la obra e intentaba paliar, ¡como Dios mejor le daba a entender!, una catástrofe que podría haber reportado extraordinarias consecuencias, en caso de repetir las inútiles políticas de su predecesor de tan triste recuerdo.

 

Anunciaba ayer Francisco Bernabé que va a ubicar, en alguno de los edificios institucionales de la trimilenaria, un despacho institucional de representación permanente del Gobierno de España, y que no se tratará de una oficina meramente decorativa, sino que la utilizará, una vez por semana, con el objetivo de atender las necesidades de ciudadanos, y entidades, tanto  de Cartagena como de su Comarca, un trozo del Sureste de España que representa, nada más y nada menos, que a más de un tercio de la población de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

 

Tras las urgencias derivadas de la avalancha de inmigrantes ilegales producida en las pasadas jornadas, ahora se impone el momento de la política, de la toma de decisiones serias (sean o no políticamente correctas); estamos convencidos que Francisco Bernabé será de los que se siente ante el titular de Interior (un ministro de perfil tan bajo como el que desgraciadamente tenemos) y le diga: “Ministro, hay que encontrar soluciones ya, hemos de terminar, de una vez por todas, con esta política de queso gruyere en el que los inmigrantes ilegales se nos cuelan por donde les viene en gana”.

 

Es el momento de asumir que ese buenismo, -heredado de la desastrosa política inmigratoria de José Luís Rodríguez Zapatero, el peor presidente que ha habido en una historia de una España repleta de pésimos primeros ministros- de las “puertas abiertas para todos”  y de la ingenua “alianza de civilizaciones, (declaraciones políticas que quedan muy bien para mítines socialistas, pero que resultan una estupidez intelectual y una gravísima amenaza a la seguridad española y europea), deben tocar a su fin.

[Img #7445]

El problema de la islamización progresiva es evidente hasta el punto de que, la justa reivindicación del cartagenerismo de ser una provincia, debería ir unida a la preocupación por ser "una provincia cristiana" porque -sin ninguna exageración ni falso alarmismo-, tal y como están las cosas, dentro de 30 años la alcaldía de Cartagena será ocupada por un Mohamed o por un Mustafá: sí, ya sé que los supuestos “progresistas” nos acusarán de xenófobos: allá ellos y su supina ignorancia.

 

Esta reflexión no tiene nada de racismo y mucho de defensa de la integridad nacional, de la seguridad ciudadana, de la prevención antiterrorista y de intentar mantener un modelo de cultura cristiana que durante siglos ha conformado, a España como nación y a Europa como continente, y que sólo los imbéciles estarían dispuestos a cambiar, o siquiera a fusionar, con el modelo de ¿civilización? que se desarrolla mil kilómetros al sur de Cartagena, una subcultura que niega los más elementales derechos humanos y, muy especialmente, los de los más desprotegidos: mujeres, niños, homosexuales…

 

Otra cosa más y en el mismo orden.

Bernabé ha asegurado que no se construirá en Cartagena ningún Centro de Estancia de Inmigrantes. El nuevo Delegado del Gobierno conoce perfectamente los planes que tenían los ministerios de Interior y Defensa (lo mismo que lo conocen ustedes, gracias a las noticias ofrecidas en agosto por La Tribuna de Cartagena) respecto al proyecto de construir, en el viejo Hospital Naval de esta ciudad, el mayor centro de acogida de inmigrantes de Europa; aún recordamos cuando pedimos la dimisión del anterior Delegado del Gobierno por haber mentido, al negar la veracidad de nuestras informaciones, una autenticidad que tras ser confirmada mediante un comunicado del propio Ministerio de Defensa, ni obtuvieron la rectificación del máximo responsable  del Gobierno de España en la CARM, ni mucho menos su dimisión del cargo.

 

[Img #7446]

Tomamos, pues, la palabra a Francisco Bernabé, se la tomamos literalmente y, en beneficio de todos, esperamos no tener que reprocharle su incumplimiento nunca.

 

Ojalá Bernabé no sea el Delegado del Gobierno del Partito Popular, sino el Delegado del Gobierno de España, es decir, ojalá trabaje y defienda a todos los ciudadanos de la CARM de la misma manera y con idéntica eficiencia. Esperamos, también, que Francisco Bernabé suponga la imprescindible ráfaga de aire fresco que los miles y miles de votantes del PP merecen, unos nuevos dirigentes cuyos comportamientos no tengan nada que ver con el pasado de corrupción de individuos tan poco recomendables como Pilar Barreiro o Pedro Antonio Sánchez.

 

Tal vez seamos ingenuos pero, lo mismo que cuando López Miras asumió la presidencia de la Comunidad, desde La Tribuna de Cartagena saludamos con optimismo su nombramiento y queremos creer que es cierta su declaración de intenciones.

 

Ojalá no tengamos que cambiar de opinión. En cualquier caso, y como es la obligación del periodismo auténtico e independiente del poder (no de ese falso periodismo servil que tanto practican muchos medios en esta zona del Sureste de España) vamos a estar ahí para informarles de todas y cada una de sus actuaciones.

 

Como dirían los taurinos y por el bien de todos… ¡que Dios reparta suerte!

 

 

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 23 de noviembre de 2017 a las 13:32
Carlos León Roch
La instalación en Cartagena de una delegación del gobierno es un "bien menor" porque, para algunos,. puede justificar un atraso aún mayor en la creación de esta segunda provincia en la región...El "lado bueno" es que esa delegación puede ser el germen de la verdadera Delegación provincial.
Y ,como dice el director, debemos pfre4ocuparnos de que la nueva provincia, que la actual CARM y que la secular nación sean provincia, región y nación cristianas ,como corresponde a nuestra identidad.

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