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Jon Casais
Jueves, 23 de noviembre de 2017
Bandas organizadas

14 bombas han explotado en Suecia mientras el Gobierno socialdemócrata de Estocolmo ocultaba la información

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En apenas unas semanas y presuntamente colocadas por bandas organizadas de inmigrantes de origen musulmán

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El Gobierno socialdemócrata sueco, los principales medios de comunicación del país y las instituciones más destacadas de Estocolmo, callan la información, pero ésta se filtra, gota a gota al comienzo, como una tromba torrencial después, desde las comisarías de policía de todo el país. Y es que en las últimas semanas, 14 bombas han explotado a lo largo y ancho de Suecia, en actos de terrorismo presuntamente cometidos por inmigrantes residentes en el país, en muchos casos de forma ilegal.

 

Uno de los últimos ataques, tuvo lugar en un club nocturno de Malmö el pasado 2 de noviembre, donde una gran explosión destruyó la entrada del local. Pese a las numerosas explosiones que han tenido lugar en el país nórdico en las últimas semanas, causando varios heridos y múltiples daños materiales, los medios locales insisten en denominarlas “casos aislados”.  Aunque la Policía tiene prohibido referirse al origen étnico de las personas que investiga y detienen, Peter Imanuelsen, periodista sueco y unos de los pocos profesionales que está denunciando día a día lo que ocurre en el país escandinavo, ha asegurado que la mayoría de las explosiones están relacionadas con bandas criminales formadas por inmigrantes. “Sabemos que las bandas criminales formadas por inmigrantes han aumentado en un 75% en los últimos dos años. Cada vez existen más y ya controlan numerosos barrios”, dice Imanuelsen.

 

En la noche del pasado 13 de octubre, también en Malmö, una fuerte explosión destrozó varias viviendas de un gran edificio. El edificio está situado un barrio que ha sido tomado por inmigrantes. y que se ha convertido ya en lo que se conoce como una “no-go zone”. También la entrada de una comisaría de Helsinborg quedó destrozada tras la explosión que tuvo lugar el 18 de octubre. No hubo heridos. También el 18 de octubre, el centro de la ciudad de Norrköping fue desalojada por un coche bomba que finalmente no explotó.


Recientemente, la periodista sueca Ingrid Carlquist explicaba en una entrevista exclusiva que mantenía con La Tribuna del País Vasco, que “los suecos están asustados. Muchos de ellos abandonan las ciudades para comprar una casa en el campo, donde todavía pretenden hallar la Suecia de siempre. Pero eso es así hasta que abren un centro de acogida a inmigrantes en el pueblo y todo vuelve a empezar otra vez. Cada día escucho a más y más suecos decir que están realmente enojados, y algunos ya no pueden ocultar su ira. Dicho esto, creo que todavía somos corteses y agradables, pero muchas personas me dicen que lo único que quieren es que los musulmanes abandonen nuestro país. El partido Demócratas de Suecia, el único partido que se posiciona abiertamente contra la inmigración, ganará las elecciones el próximo año. Estoy segura”.


Además, Carlquist se mostraba pesimista con el futuro de su país y del viejo continente: “Los políticos siempre se niegan a admitir que han hecho algo mal, así que continúan haciendo más y más de lo mismo, hasta que un día tengamos guerras civiles por toda Europa. Me temo que ya no hay solución pacífica a esta situación. Por supuesto, si se decidiera prohibir el Islam muchos musulmanes regresarían a sus propios países, pero eso no va a suceder nunca. No hasta que la guerra nos obligue a tomar la decisión”.


Hace unos meses, Peter Springare, policía investigador principal de crímenes graves de Örebro (Suecia), aprovechó que estaba a punto de jubilarse y decidió que era hora de hablar. Y lo hizo a través de su perfil en la red Facebook, donde denunció con absoluta rotundidad lo que la izquierda socialdemócrata y los medios de comunicación suecos silencian año tras año: la vinculación de los crímenes violentos y la inmigración.

 

Springare, que tras escribir su texto recibió inmediatamente una avalancha de apoyos por parte de sus compañeros y de miles de ciudadanos comunes, fue muy claro en su mensaje: “Esto es en lo que he trabajado de lunes a viernes esta semana: violación, violación, robo, asalto agravado, violación y agresión, extorsión, chantaje, asalto, violencia contra la policía, amenazas a la policía, delitos contra las drogas, drogas, delincuencia, felonía, intento de asesinato, violación de nuevo, extorsión de nuevo y malos tratos ", escribió. Y añadió los nombres más comunes entre los presuntos perpetradores: “Ali Mohammed, Mahmod, Mohammed, Mohammed Ali, otra vez, una y otra vez; Christopher.. ¿qué?, es cierto. Sí, un sueco estuvo a punto de cometer un delito de tráfico de drogas… Mahoma, Mahmod Ali, una y otra vez”.


El texto continúa identificando los orígenes geográficos de los sospechosos: "Países que representan todos los crímenes de esta semana: Irak, Irak, Turquía, Siria, Afganistán, Somalia, Somalia, Siria de nuevo, Somalia, país desconocido, desconocido, Suecia. De la mitad de los sospechosos no podemos estar seguros sobre su procedencia, ya que no tienen documentos válidos. Lo que en sí mismo suele significar que están mintiendo sobre su nacionalidad e identidad”.

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