Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Carlos León Roch
Viernes, 24 de noviembre de 2017

Nuestro " ARA San Juan"

Guardar en Mis Noticias.

 

En toda Argentina, en toda Hispanoamérica  y en todo el mundo amanecemos cada día sobrecogidos ante la ausencia de noticias sobre la desaparición del submarino. Y si esto es así, entre nosotros, en Cartagena, la angustia es aún mayor porque en nuestras familias, entre nuestros apellidos florecen muchos Caídos del Arma Submarina, consustancial entre nosotros desde que el gran cartagenero ilustre, el TN . Isaac Peral construyó el primer submarino de combate, tan patéticamente ignorado por los políticos de la época ante la guerra contra USA, que nos costó  Cuba. 

 

 Los dramas sufridos por los submarinos de todas las banderas, a lo largo de la Historia están en la mente de todos. Películas, medios de comunicación, libros y novelas han llevado a nuestro ánimo la angustia y el horror que miles de submarinistas  han padecido  inertes en el fondo del mar, entre la esperanza y el desánimo... El submarino ruso Kursk ha sido el penúltimo drama conocido.

 

Aún recuerdo, nítidamente, cuando siendo un niño muy pequeño, sentí esa angustia en mi propia casa cuando mi padre, oficial del submarino General Mola regresó a casa y se derrumbó llorando porque  otro submarino español, el C-4  se había perdido en aguas baleares en desgraciado accidente con  el destructor "Lepanto", durante unas maniobras. Ningún tripulante sobrevivió y  sus restos aún reposan en el sarcófago de acero... Al cabo de unos días solo se pudo recuperar una silla de madera de la cámara de oficiales, con cuya madera se construyó un marco con la fotografía de toda la infortunada dotación. Creo que permanece aún  en la Base de Submarinos.

 

Y aún recuerdo, nítidamente cuando mi padre, con mi llorado hermano mayor, Juan, construyeron, con latas de conserva un pequeño e ingenioso submarino de  1 metro de eslora (con el numeral "C-4, pintado en una reciclada lata de tomate), capaz de navegar,  sumergirse y emerger. Disponía, incluso, de un sistema de salvamento que se activaba si permanecía sumergido más tiempo del deseado. Hicieron pruebas "satisfactorias" en plena dársena del puerto...

 

Son entrañables recuerdos personales a añadir a los otros miles que centenares de familias submarinistas y cartageneras atesoran  con recogido fervor.

 

El submarino argentino "ARA San Juan" aun desaparecido  en aguas del Atlántico Sur es sentido en nuestro corazón como el C-4, como el C3, como todos los sufrimientos y angustias  que los submarinistas  de todas las Armadas del mundo han sufrido, y sufren.

 

Y en Cartagena, cada amanecer, miramos con la esperanza de ver surgir  a  la torreta  de "nuestro" submarino entre  las procelosas aguas del mar.

 

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Sábado, 25 de noviembre de 2017 a las 21:41
Ramiro
Su artículo me ha conmovido, pues denota la hombría y el espíritu de sacrificio de nuestros marinos.
¡Una España que vive de espaldas al mar, como la actual, está llamada a desaparecer!

La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress