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Dr. Carlos Javier Sánchez Juan
Viernes, 24 de noviembre de 2017

LA GLANDULA TIROIDES

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El doctor Carlos Sánchez Juan es Jefe de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario de Valencia y profesor titular de la Facultad de Medicina de Valencia

 

 

        [Img #7516]

El tiroides es una glándula en forma de mariposa que se encuentra situada en la base del cuello, por su parte central, delante de la laringe y justo debajo de la nuez. Consta de dos lóbulos, derecho e izquierdo, unidos por una porción central llamada istmo, y cada lóbulo -cada ala de la mariposa- está situado a un lado de la tráquea.

 

         Junto a él pasa también el nervio “recurrente laríngeo,” responsable de la movilidad de las cuerdas vocales, y está rodeado de varias cadenas ganglionares. Dos arterias son las encargadas de vascularizarla. Por detrás, pegada a ella, existen cuatro pequeñas glándulas, las paratiroides, que participan en el metabolismo del calcio.

 

         En situaciones normales su tamaño es tan sólo el equivalente al de la primera articulación del dedo pulgar, por lo que pasa desapercibida y no se palpa, salvo en aquellas personas con el cuello muy delgado. Sin embargo, el tiroides es muy importante en todos los procesos metabólicos que pasan en el cuerpo.

 

         Está formada por dos tipos de células. Cada una de ellas produce hormonas diferentes:

 

*      * Células foliculares: que captan yodo de nuestro organismo y lo utilizan para producir las hormonas tiroideas (T3 y T4). Para producirlas el tiroides precisa yodo (I) que debe ser aportado a nuestro cuerpo desde el exterior a través de nuestra dieta.

*       

*      * Células C, productoras de calcitonina, de la que aún no se sabe su función en personas sanas.

 

[Img #7514]

 

Disfunciones tiroideas

 

Si no tienes las concentraciones adecuadas de hormonas tiroideas tu organismo no funcionará correctamente.

 

            Para que nuestro organismo funcione correctamente es muy importante tener las concentraciones adecuadas de hormonas tiroideas (T3 y T4). Cuando éstas no son las adecuados hablamos de que existe una disfunción tiroidea.

 

            Si la glándula tiroides es hipoactiva, no produce suficientes cantidades de hormonas tiroideas y los procesos metabólicos son más lentos por lo que el cuerpo se ralentiza y se dice que existe hipotiroidismo.

 

            El hipotiroidismo es la enfermedad más frecuente de la glándula tiroides. Los síntomas más frecuentes son: debilidad, calambres musculares, cansancio, somnolencia,  retraso psicomotor, disminución de la memoria, concentración deficiente, olvidos, malhumor, irritabilidad, sordera, depresión, aumento de peso por retención de líquidos, infertilidad, estreñimiento, disfonía, nerviosismo, alteraciones en los ciclos menstruales, periodos abundantes, disminución de la frecuencia del latido cardíaco, intolerancia al frío, piel fría, seca, áspera y rugosa, frecuentemente con aparición de un color amarillento debido a la acumulación de carotenos, cabellos secos, caída del cabello, hinchazón de los párpados y cara, ronquera y tos o faringitis persistentes.

 

            Si, por el contrario, se tiene demasiada hormona tiroidea en la sangre, el cuerpo trabaja más rápidamente. Estaríamos ante un caso de hipertiroidismo.

 

            Los síntomas más frecuentes de hipertiroidismo son: nerviosismo, debilidad, aumento de la sudoración, intolerancia al calor, palpitaciones, insomnio, pérdida de peso, puede presentar diarreas, temblor de manos, fatiga, sudoración excesiva, molestias oculares, ansiedad, en mujeres menstruaciones escasas o ausentes (amenorrea). También pueden aparecer manifestaciones cutáneas y oculares.

 

            Por último, se habla de eutiroidismo, cuando la glándula tiroides funciona con normalidad, lo que se traduce en que existe la cantidad adecuada de hormonas tiroideas en el torrente sanguíneo.

 

            Es frecuente que la disfunción de la tiroides pase desapercibida en muchos pacientes durante un largo periodo debido a que los síntomas no indican un diagnóstico claro. Un periodo de depresión, el embarazo y la menopausia pueden enmascarar los signos de dicha disfunción. Por lo tanto, si experimentas alguno de estos síntomas, tanto de hipertiroidismo o hipotiroidismo, pide a tu médico que te realice una prueba de sangre. Una analítica será suficiente para determinar la concentración de hormona TSH estimulante del tiroides que, a su vez, puede indicar cualquier disfunción potencial.

 

            Para tu tranquilidad te diremos que el tratamiento de los trastornos del tiroides está bien establecido y es altamente efectivo; para ello, recurre cuanto antes a tu endocrinólogo. Además es importante conocer y analizar el origen de esta disfunción, entre las que podemos destacar:

 

*      Falta de yodo en la dieta (bocio).

*      Enfermedades del sistema inmunológico.

*      Inflamaciones del tiroides (tiroiditis).

*      Nódulos tiroideos.

*      Y en un porcentaje mínimo a enfermedades causadas por tumores.

 

 

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