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Noelia de Trastámara
Viernes, 1 de diciembre de 2017

MALDITOS INGLESES

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Existen pocas dudas al respecto del origen instrumental de la masonería al servicio de la Corona británica, en concreto a la dinastía de los Hannover, para impedir, por un lado, el retorno del estuardismo católico y, por otro, para organizar secretamente, dentro de las monarquías rivales europeas, algo así como una “quinta columna” encargada de reclutar y apoyar bajo la bandera del racionalismo adogmático, entonces muy en boga, a los descontentos de tales naciones, con el fin de sembrar cizaña en ellas, sobre todo si eran monarquías católicas (Francia, España, Austria, los Estados Pontificios, las Dos Sicílias, etc.). En esa pugna de carácter imperialista, Francia y España apoyaron a los insurgentes de las trece colonias norteamericanas, y el Reino Unido devolvió la pelota atizando, desde las logias, la Revolución francesa y, después, la emancipación de los virreinatos españoles en tierras americanas, cuyos caudillos de las numerosas naciones que surgieron de aquel expolio, eran todos masones. Voy a desarrollar estos dos acontecimientos en la historia que son parte importante del desavenir de nuestros días. La masonería en general y concretamente la inglesa es bastante propensa a cambiar el curso de la historia, aquellos que en verdad cambian en curso de las cosas pero que nunca salen en los libros de historia.

Sobre la revolución francesa, el  jesuita español y filólogo Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809) publicó, al parecer, furtivamente en el año 1803, la obra Revolución religionaria y civil de los franceses en el año 1789: Sus causas morales y medios usados para efectuarla, aunque estaría redactada, al menos, desde 1794. El manuscrito se divulgó entre los antiguos jesuitas. Hervás explicaba en su obra el nacimiento de lo que denominaba la “fiera democrática”, considerada un “fruto abominable de las secta jansenista, filosófica y francmasónica”. La masonería buscaba la destrucción del catolicismo y de las monarquías a través de la difusión de las ideas de la libertad y la igualdad mal entendidas.

No se puede llamar "francesa" a esa subversión simplemente porque no fue iniciada por el pueblo francés y mucho menos desde Francia y de manera "espontánea". Fue impulsada desde los círculos dirigentes de la masonería inglesa (Inglaterra era una potencia pujante en el Siglo XVIII, sobre todo después de la Revolución industrial) pero estaba Francia también, que además de haber ayudado a las colonias americanas a emanciparse —igual que hizo España, que prestó ayuda a los colonos americanos—, era otra potencia emergente y extremadamente pujante en Europa, por lo que Gran Bretaña tenía que quitársela de en medio como fuese para asegurarse el puesto de primera potencia y prevalecer sobre Francia en colaboración con ciertos degenerados franceses (nobles y cercanos a la familia real francesa resentidos porque Luis XVI quiso hacer extensivo el pago de impuestos a la nobleza y al clero).

De este apartado podremos concluir que mejor que "Revolución Francesa", le viene que ni pintado el nombre de "Subversión Inglesa". Cualquiera con una mente medianamente lúcida, crítica y reflexiva se estará empezando a dar cuenta que hasta ahora ha sido timado y engañado, y estará sintiendo por dentro la misma rabia que se siente cuando lo estafan a uno con algún producto de una multinacional usurpadora que lo vendía como si fuese lo mejor del mundo. Y alguien todavía más crítico se dará cuenta de lo siguiente: si la pretendida "revolución" lo que hace es destruir la tradición, renegar de las raíces de su pueblo, de sus ancestros, del credo de dicho pueblo, etc., No es una revolución, sino una subversión, insisto en esto.

Francia era una gran potencia que se pujaba el poder en Europa con el Reino Unido, que veía amenazada su supremacía en el continente. La masonería inglesa destrozaría todo el sentir tradicional de las gentes mediante las ideologías subversivas, nihilistas, hedonistas e individualistas; la suma de todo esto es lo que da lugar al lema masónico Liberté, Égalité, Fraternitè. Además de esto, la masonería contaba con agitadores políticos especiales que lo tendrían muy fácil para revolver a vagos y maleantes de las calles, no a trabajadores campesinos.

Vayamos a España. El objetivo de Inglaterra y de todas las logias masónicas en América era lograr la independencia, luego de destruir el poderoso andamiaje político-militar montado por España (…) dividir y fraccionar territorios emancipados para poderlos dominar mejor. A Inglaterra y su mercado mundial les interesaba enfrentarse con pequeñas repúblicas, susceptibles de ser manejadas fácilmente a su arbitrio. La principal organización secreta que intervino en el proceso libertario a partir de 1809 fue la masonería, cuya directriz provenía de Inglaterra, con logias fraternas en toda Europa y en América. Tuvo cierto grado de afinidad con el liberalismo político y económico, en cuanto a su pertinaz lucha contra el absolutismo.

Inglaterra era un país desarrollado en permanente expansión de mercados, Se hallaba al acecho de las colonias españolas que, una vez libres con un poco de su ayuda, podían convertirse en consumidores de sus productos, amén de ser un inmenso recurso de materias primasEl objetivo de Inglaterra y de todas las logias masónicas en América era lograr la independencia, luego de destruir el poderoso andamiaje político-militar montado por España. No resulta ilógico suponer que a la sombra de este pulpo de sociedades secretas y logias, el imperialismo británico jugaba su baza de sustituir a España en el continente americano. Así, todos los partidarios de la unión o confederación de las colonias en un Estado orgánico fueron asesinados o desacreditados para que no pudieran cumplir su cometido. Para establecer su hegemonía económica, Inglaterra propiciaba la formación de pequeñas repúblicas independientes, antagónicas unas de otras, para mejor ejercer su papel de árbitro y monopolizador comercial. Y en la cuenta de las logias probritánicas hay que apuntar la muerte de Sucre, la conspiración de Santander para deshacer la Gran Colombia, el intento de asesinato de Bolívar y otros sucesos similares contribuyeron al fraccionamiento del gran imperio español en una multiplicidad de naciones tuteladas por el imperialismo anglosajón.

Desde sus inicios hasta nuestros días, siguen siendo la mano que mece la cuna, solo que a su pesar cada vez son menos ocultas, siendo éste es su  único y mayor temor, el conocimiento de la sociedad.

 

 

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