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Carlos León Roch
Sábado, 2 de diciembre de 2017

Delegación del Gobierno

Guardar en Mis Noticias.

 

Cuando -Dios mediante- se restituya la provincia de  Cartagena, como segunda provincia de la CARM, el Señor Delegado del gobierno, presente ese año (o ese siglo),  no tendrá más remedio que nombrar un subdelegado para ella. Ahora el señor Bernabé, fiel a sus "principios" oscila entre la aspiración a la provincia -en su época de alcalde de La Unión- (municipio básico para su constitución) y su actual displicencia, en su nuevo cargo. Del mismo modo que –como las veletas- se opuso a la macro dársena de El Gorguel en aras de supuestos y miópicos intereses urbanísticos  en su etapa consistorial, mientras que ahora, con acertada visión regional y  nacional, sostiene la gran importancia económica y social de dicho Gorguel.

 

Pero, junto a las críticas  sobre su deambular, justo es reconocer el acierto de instalar un despacho en Cartagena, en su condición de Delegado del Gobierno,  para atender las numerosas cuestiones que nuestra actual comarca, con más de 300000 habitantes, demanda.

Y es que cuando entre los políticos regionales de los llamados "partidos  mayoritarios" (denominación cada día más dudosa) surge la  desconcertante propuesta de "2 es +" de inapelable vigencia, esos políticos balbucean que, "no está en sus prioridades", "solo lo piden unos pocos", o el consabido "no es el momento..."  Y, claro, se entienden sus actitudes, y más ahora, con "el tema" ocupando todo su tiempo  y sus preocupaciones...

Pero la biprovincialidad de nuestra CARM  es, precisamente, todo lo contrario "al  tema". Porque mientras los implicados en el proceso separatista pretenden la desaparición de las provincias (de proyección estatal), y su sustitución por las comarcas (competencia de regiones o "nacionalidades"), en el caso de esta segunda provincia de nuestra región, se trata de todo lo contrario: de propiciar una mayor presencia del Estado y también de la propia CARM  en una parte importante de la geografía nacional que, además, presenta unas particularidades históricas, una idiosincrasia, unas condiciones económicas, sociales y culturales que no se pueden ni se deben obviar.

Al margen de las irrefutables ventajas, en cuanto a representación y  poder político en los órganos representativos del Estado, todos saben que la reclamación biprovincial supera con mucho a los votantes  de ese partido que lo incluye en su programa. Como proclamó la encuesta de Sigma 2, la mayor parte de los habitantes de la comarca natural del Campo de Cartagena  son partidarios de su creación. Muchos miles de votantes de esos partidos mayoritarios esperan de sus dirigentes  -a los que obedecen a la hora de votar- que conecten con esa ancestral  y justa petición.

El recién nombrado Señor Delegado del Gobierno, cuando venga a despachar a la Cartagena trimilenaria, sin duda escuchará  ese clamor en sus visitas y a través de os amplios ventanales de su oficina.

En todo caso, sea bienvenido a su tierra.  

 

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