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Ángel Boya
Lunes, 4 de diciembre de 2017

LA MAL LLAMADA LENGUA CATALANA

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Por idioma catalán se identifica una doble realidad.

 

De un lado, una serie de dialectos autóctonos que junto con los del occitano forman parte de una lengua que podríamos llamar levantí y que se extendió por la orilla occidental del Mediterráneo (Desde Murcia a Marsella, Limoges y Burdeos. Dialectos que no vieron la hegemonía de ninguno de ellos.

 

En  el siglo XV los dialectos del sur de los Pirineos fueron barridos por la calidad del que se había convertido en lengua franca no sólo peninsular, sino europea, es decir mundial, por lo que no pudieron incorporar los términos y expresiones técnicos que surgieron en las edades moderna y contemporánea, lo que sí hizo el castellano, hoy español, a pesar de lo cual los hablantes de esos dialectos para los quehaceres caseros   podían y pueden servirse de los mismos (requieren una tecnología rudimentaria), como también para el desempeño de profesiones de bajo contenido tecnológico,  pesca, agricultura, carpintería, etc. etc.

 

Cuando en el siglo XX los nacionalistas catalanes se inventaron la nación catalana necesitada imprescindiblemente de una lengua se encontraron con varios dialectos petrificados, a los que les faltaban pies, brazos y orejas. Para suplir tales carencias se vieron obligados a añadirles una serie de prótesis que los hicieran utilizables.

La otra acepción de la lengua catalana es el llamado catalán “normalizado” inventado por Pompeyo Fabra Poch. Idioma construido arbitrariamente tomando como base el barceloní, uno de esos dialectos autóctonos, consiguiendo un idioma artificial, puesto que no es un idioma producido por un pueblo sino que salió de un laboratorio y salió lo que Fabra pretendía.

Por lo tanto el catalán es una serie de muertos, los dialectos (siglo XV) que se mueven (siglo XXI) luego es algo parecido a un muerto viviente, un zomby.

Se trata, por un lado de un idioma artificial y por otro en vías de extinción porque tarde o temprano los nacionalistas catalanes que imponen a su zomby en la reserva biológica, en que se ha convertido Cataluña, tendrán que incorporarse  al mercado de 500 millones de hispano hablantes, para ampliar el suyo de escasos uno o dos millones.

Las prótesis a las que me refería las consiguen  del español, idioma que desde hace cinco siglos los catalanes utilizan cuando no van en zapatillas.

 

Del español las extraen por tres procedimientos o bien por adopción de las mismas palabras españolas  (¡Cariño! ¡Mi amor! ¡Corazón! ¡Te quiero! ¡Besos! ¡Hola! Y así cientos de palabras más). Aquí se incluye la inmensa mayoría de las frases hechas o refranes. Existen pocas expresiones en dialectos catalanes, aunque haylas.

El segundo procedimiento es por adaptación de las palabras españolas aplicando unas sencillas reglas de conversión, de las que al final expondré algún ejemplo.

 

El  tercero es la improvisación, cuando no se conoce la palabra correcta lo adecuado es inventarla, utilizando el segundo procedimiento. En esos casos los inventos prosperan porque nadie sabe cuál es la palabra apropiada.

 

Lo dicho vale para la gramática y la sintáxis. Respecto a la prosodia hay que resaltar que la cacofonía, altísima en todo momento, alcanza su cénit cuando se pronuncia el reiterativo adeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeu en el significado de despedida.

Para que el zomby se mueva hacen falta algunas acciones.

La principal es la obligación de todos los catalanes de hablar compulsivamente ese artificio, llegando a la falta de respeto con sus posibles contertulios. Creen que hablando compulsivamente “catalán”, no sólo Cataluña existe, sino que por ello se convierten en buenos catalanes.

Por otra parte se observa que los escritores catalanes de calidad escriben en español, mientras que los que no la tienen, para vivir (con subvenciones) utilizan el idioma inventado por Pompeyo Fabra Poch.

 

Algunas reglas de adaptación de las palabras españolas al “catalán”

 

Las terminadas en “ción”  se convierten en ció.                                                                 

Colección, colecció;  aprobación, aprobació; interrogación, interrogació.

Las terminadas en ismo  se convierten en isme.                                          

Turismo, turisme; absolutismo, absolutisme;  reformismo, reformisme;

Las terminadas en ivo              se convierten en iu.                                                       

Obsesivo, obsesiu; comprensivo, comprensiu;  representativo, representatiu.

Las terminadas en ico Se convierten en ic.                                                                         

Mecánico, mecanic; alérgico, alergic; monárquico, monarquic.

Y así siguiendo ……………………………………………

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