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José Luis Sánchez Álvarez
Miércoles, 6 de diciembre de 2017

Día a día ¡ALANTE TOA! 6 de diciembre

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Día 6 de diciembre

 

EL GRILLO CALLADO.

 

No todas las fechas pueden ser fecundas en fechos y hoy es un ejemplo. Aunque cabe pensar que los Virtuosos descamisados sigan haciendo de las suyas tal día como hoy en 1821, o las bombas sigan cayendo sin misericordia en nuestras calles, respondidas con igual contundencia por los cantonales en 1873, o que el miedo y la muerte sigan amenazando a nuestros paisanos en 1936. Y yo sigo tal día como hoy, buscando la verdad.

 

El título del articulo quizá desconcierta, pero como creo que es de la Naturaleza de quien debemos aprender, he venido a fijarme en la vida del grillo para comprender el porqué de las cosas que nos pasan en la ya, no sé cuánto milenaria.

Todos conocemos ese canto nocturno que adereza nuestros sueños veraniegos, se trata del grillo macho que está llamando a las hembras, cuanto más fuerte canta, más esperanzas tiene de atraer a las mejores grillas. Pero… Y siempre esta vida está llena de peros, no solo atrae a las hembras, sino a otros machos que se le acercan y quedan quietos, callados, apostados y emboscados en las cercanías del tenor a la espera de que pase alguna hembra que, seducida por el armonioso canto del grillo acuda a la cita. Es ahí, cuando la grilla  se le pone a tiro del grillo callado, cuando este se le abalanza  y junto con ella se abandona a la lujuria y la pasión, con la banda musical del más formidable de los grillos; el gran macho cantor, que seguramente al amanecer recogerá los bártulos sin haberse comido una rosca.

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¿Qué tiene que ver esta bella página de zoología con nuestra ciudad? ¿Quién sabe?, a lo mejor sí tiene que ver.

 

Se me ocurre que ese grillo cantor es como nuestro puerto, trabajando duro y no escatimando en sacrificios para prosperar, haciendo méritos más que sobrados para conseguir lo que merece.

Por eso, dado su pasado y el peso que había tenido en la Historia, cuando llegó el momento Cartagena recuperó su diócesis y con ella los privilegios que su condición de sede exenta (dependiente  tan solo del Vaticano) le conferían. Pero, había un grillo silencioso detrás de unos montes que…

El grillo cantor siguió su tarea ajeno al desaliento, y la importancia que tomó la ciudad como puerto y plaza fuerte  militar de primer orden hizo que se plantease unir la Corte con tan importante recurso de la Corona, su Armada. El ferrocarril estaba en marcha y lógicamente venía por tierra y para todos, incluso para ese grillo callado. ¿Quién sabe, de no haber sido por Cartagena cuando hubiere llegado el tren a la Región?

Algo similar pasó con el agua y la necesidad vital para la Armada de abastecer de agua de calidad las calderas de sus navíos, a las que la cal de nuestro agua averiaba con mucha frecuencia. Al final es curioso no ya que no llegue ni gota, sino que el agua haya acabado haciendo el camino inverso al que se podía esperar y, nuestra agua en vez de ir al mar, viene de él.

Y tal día como hoy, el Puerto sigue siendo la piedra angular del desarrollo de la Región, la razón de ser de proyectos vitales para nuestro desarrollo como el Corredor Mediterráneo y las infraestructuras que conlleva. Pero el grillo callado se ha quitado la máscara y resulta que no es un grillo, sino un escorpión, incapaz de renunciar a su condición de escorpión. Escorpión  que carga en su lomo todos sus huevos de progreso a modo de Consejerías. Para comprender su naturaleza en este asunto, conviene recordar  la fábula del escorpión y la rana, en la que ambos mueren. La rana perece crédula de lo que parecía evidente; el amor a la vida de su huésped al cruzar el rio, pero finalmente abatida por la ponzoña de su “amigo”. Y el arácnido ahogado ante el previsible naufragio resultante de su “naturaleza” al clavarle su aguijón a su transporte acuático, el crédulo batracio.

 

Pues bien, nuevamente un trazado de un camino, esta vez de hierro, el anterior fue el de la Autopista del Mediterráneo, toma el camino equivocado. No sirvió ver y comprobar como la arteria por la que llegaban los turistas a nuestras costas regó generosamente toda la costa mediterránea menos nuestras costas, convirtiendo nuestras playas en un destino de turismo casero y de tercer orden. ¡Bien por la Comunidad Valenciana! que no escatimó asfalto para llegar a la misma punta del cabo de la Nao, trazado complicado y montuoso. Que fácil hubiera sido unir en recto Valencia con Alcoy y Alicante y dejar en el olvido a Gandía, Oliva,  Denia, Xabia, Calpe, Altea o Benidorm. Invito a comparar nuestra costa con esta, no en belleza o atractivo, sino en riqueza que generan.

 

Como decía este segundo trazado, esta vez el del Corredor mediterráneo, vuelve a pretender unir Alicante con Murcia y con Almería, tal como se hizo con la autopista. Esta vez el fracaso se ve de lejos, con mucha más claridad, no es lo mismo descargar un barco y tener el almacén o depósito de esa mercancía a pie de obra, que a más de 50 Kilómetros, kilometraje que acabará repercutiendo en los costes de manipulación y a la larga, si no arruinando al puerto, si convirtiéndolo en un destino secundario. Optando seguramente los empresarios de fuera del Campo de Cartagena a embarcar, como ya hicieron otras veces en el pasado,  por el puerto de Alicante.

 

Una ZAL a más de 50 kilómetros del mar en esta Región, es un segundo Corbera, otro de los disparates de ese grillo silencioso que acabó dominado por su naturaleza de escorpión para llevar al desastre a todos.

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