Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Ernesto Ladrón de Guevara
Martes, 12 de diciembre de 2017

LAS SECUELAS DEL NACIONALISMO SOBRE NUESTROS HIJOS Y NIETOS

Guardar en Mis Noticias.

                Cuando dijo Franco que este país es diferente tenía toda la razón. Pero no sé si lo afirmaba como diagnóstico o como pronóstico. El caso es que acertó de pleno.

 

                En España suceden cosas que no ocurren en ningún otro lugar del universo. El caso de las lenguas es paradigmático. En ningún país del mundo donde existen diversas lenguas se obliga a los escolares a aprender los contenidos curriculares en lengua distinta a la suya propia, si esa lengua es la natural y común de ese país. En todos los lugares del mundo se acepta que los niños aprendan lo que corresponde por edad en la lengua vernácula de esa nación, y después se enseñan otras lenguas, pero la que se emplea para el aprendizaje es la lengua nativa del niño, la que llamamos materna o primera lengua. Y eso sucede porque en las naciones civilizadas se contempla el superior interés del niño en lugar de tener en cuenta los intereses políticos de los caciques territoriales. En España no, porque el interés que han tenido sus gobiernos en desarrollar un sistema educativo compatible con los derechos individuales es nulo. La prueba es que apenas se han producido mejoras o reformas en un sistema educativo ya caduco y frustrado, como fue la LOGSE, una ley nefasta, de resultados paupérrimos y que nos dejan en mal lugar en relación a los países de la OCDE, como muestran los resultados PISA y PIRLS.

 

                Pero es que, además, lo que ocurre en comunidades como País Vasco y Cataluña no tiene nombre ni parangón.

 

                Nací y vivo en el País Vasco. Nadie me preguntó si quería nacer aquí, hace 67 años. Por ello considero que mi nacimiento fue una circunstancia sobrevenida, ajena a mi voluntad. Para mí es una cuestión que no tiene mayor interés pues no ha dependido de mí.

 

                Pues bien, en mi tierra -Álava- siempre se ha hablado el llamado castellano, que para mí es español, término más correcto pues es así como se denomina la lengua en la que escribo en todo el mundo. Es más… el castellano (español) surgió en el oeste de Álava, tal como lo testimonian sus primeros elementos paleográficos en lengua romance, descubiertos en el Valle de Valdegovía por el franciscano y amigo mío Saturnino Ruiz de Loizaga.

 

                El caso es que, por razones meramente políticas, de construcción nacional, consentida por los no nacionalistas, vulnerando la Ley de Normalización del Uso del Euskera que dice que se respetará la voluntad de los padres y la realidad sociolingüística de cada zona, se implantó a machamartillo el modelo de inmersión en euskera, contraviniendo la lengua materna de la absoluta mayoría de la población y la lengua de contexto que es el español, mi lengua. Lo mismo se pretende hacer ahora en Navarra por el tinglado talibán que gobierna la Comunidad Foral, con una previsión de efectos que se vislumbra similar a lo que ahora se ha demostrado en el lugar en el que he vivido hasta ahora, y que ahora voy a exponer.

 

                Desde hace más de treinta años vengo avisando por todos los medios a mi alcance de que esto iba a traer fatales consecuencias. Y, para desgracia, pues no me ha gustado haber acertado, nos encontramos con los informes PIRLS últimos donde se refleja que País Vasco y Cataluña están por debajo de la media estadística española en comprensión lectora. Y eso pese a que en el País Vasco la ratio de inversión en educación está muy por encima de las demás comunidades autónomas, lo que quiere decir que hay menos alumnos por aula, más apoyos educativos, mayores refuerzos para lo que arrastran problemas de aprendizaje y de todo tipo, etc.  ¿Qué es lo que está pasando, entonces?

 

                La razón es obvia. Sobre esto he venido escribiendo en múltiples artículos y en mis libros desde hace mucho tiempo. La explicación de este desaguisado está en lo que recomienda la UNESCO que aquí se pasa por el arco de triunfo, y es, ni más ni menos, que si se contraviene la lengua materna del niño (empleo el género epiceno para no hacer el ridículo de no respetar las normas de la Real Academia Española) hay un retardo inevitable en la adquisición de la comprensión verbal. Y en muchos casos ese retardo se traduce en una situación de desventaja respecto a quienes no se ven inmersos en esta aberración, puesto que una pobreza léxica se convierte en una losa para entender mensajes escritos u orales. Y eso es un factor de reducción cognitiva y de atraso en el aprendizaje. No lo digo yo solamente. Lo afirman personalidades del mundo de la teoría del aprendizaje como Vigotsky, Ausubel, etc. La estructura cognitiva se extiende en red sobre mecanismos del lenguaje por acumulación en cadena de significados.

 

                Parece mentira que en este país se haya consentido priorizar la construcción nacional al superior interés del niño, protegido por los convenios internacionales suscritos por España, en una vulneración de derechos que es de juzgado de guardia.

 

                PIRLS es uno de los estudios internacionales comparados, similar al PISA, referido a los tramos de escolarización de educación primaria. España ocupa el lugar 28 de los 50 países que son analizados, lo cual no es para tirar cohetes, precisamente. Y, dentro de ese desfase, el País Vasco está por debajo de comunidades como Madrid, Asturias, La Rioja o Castilla León que tienen presupuestos educativos mucho más modestos. Y, paradójicamente, detrás de Cataluña, que no está para lucir el tipo, pues también está por detrás de la media española. La razón es obvia, el euskera es una lengua endiabladamente más complicada que el catalán, y alumnos castellanohablantes tienen que estudiar las materias en una lengua que sus familias desconocen, en general. Si esto no es para tocar a rebato y alarmarse es que ni somos sensibles ni nos importan las nuevas generaciones. Es para llorar.

 

                Hoy mismo me ha llamado un fundamentalista catalán que ha conseguido mi teléfono móvil para intentar ponerme contra las cuerdas, diciéndome que por qué odio el catalán, lo cual es un chorrada de tamaño gigantesco, pues a mí ni me va ni me viene que la gente hable catalán o sánscrito, lo que quiero es que la gente se entienda, y que no haya problemas con la formación escolar de los niños, quizás por deformación profesional, pero también porque tengo nietos y he visto ya demasiados desaguisados. Me decía -la culpa es mía por ser educado y haberle escuchado- que aprender no ocupa lugar, lo cual es una tontería indescriptible. Aprender ocupa tiempo, no lugar, y requiere priorización de contenidos y objetivos, pues el tiempo empleado en unas cosas impide la adquisición de otras. Si se empeñan en  construir instituciones mal llamadas educativas para que se conviertan en escuelas de idiomas, no sé si se aprenderán estos, lo que sé es que no se desarrollarán otros aprendizajes de mayor urgencia para las posibilidades futuras de los alumnos como es la competencia verbal (así se llama ahora a lo que antes llamábamos aptitudes mentales primarias), vital para el aprendizaje y el futuro de las nuevas generaciones, amén de otros contenidos prioritarios para saber qué es significativamente importante y que no, y  diferenciar lo que es verdadero o falso, lo que tiene valor desde el plano del conocimiento y lo que no. Cuestión esencial en la Era de Internet, que es una selva en la que es fácil perderse y hay muchas falsedades entre la mucha información contenida.

                Pero no se apuren ustedes. La consejera de Educación vascongada no irá a la fuente del problema, no. Dirá que la culpa es del profesorado, que hay que motivarles, que hay que cambiar las didácticas o la organización escolar, o lo que sea. Lo que no dirá es que el sistema de inmersión lingüística en euskera -o en catalán- es un disparate, y que de ahí proceden estos resultados nefastos. Y eso, a pesar de que las pruebas se hicieron en castellano, para que el desastre no fuera tan evidente.  Es para esta gente, (el sufijo me lo ahorro por educación), más importante construir nación que el futuro de nuestros muchachos.

 

                ¡Qué asco!

 

               

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress