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Josele Sánchez
Martes, 12 de diciembre de 2017

Frente al terrorismo callejero de la extrema izquierda, el Estado de Derecho

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Malos tiempos para esa violentísima extrema izquierda. Los raticidas se inventaron para algo.

[Img #8003]

 

Resulta sobradamente conocida la línea editorial de La Tribuna de Cartagena, una línea de denuncia constante de cuantos abusos y malos usos se producen, día a día, en el Estado de Derecho: representantes políticos que utilizan sus votos para su provecho personal y no para la defensa de los ciudadanos que les han votado, dirigentes al frente de instituciones que no cumplen con sus deberes constitucionales, o abusos de cargos políticos, es decir, “mandos intermedios” que aprovechan su posición de poder para enriquecerse o para permitir que se enriquezcan sus amigos.

 

Por eso mismo, cualquier elogio que salga de estas páginas hacia instituciones del Estado y hacia las personas que las dirigen, entiendo que tienen un plus de credibilidad. Es como si un servidor, republicano confeso y manifiesto desde hace más de 30 años, saliera elogiando alguna decisión de La Corona; les aseguro que, además de sorprendente, o significaría que me he cambiado de bando (algo ya difícil cunado en la vida y en la profesión se peinan canas) o que de verdad algo bien habría hecho la monarquía. Lo normal es que los elogios a la Casa Real salgan del ABC pero no que surjan de la pluma de este viejo periodista.

 

Pero nosotros no actuamos por filias y por fobias: a un periodista de verdad le mueve la verdad y la justicia, venga de donde venga.

 

Así las cosas, no podemos ni debemos reprimir nuestra más sincera felicitación a la Delegación del Gobierno en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, a nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en general, y a la Policía Nacional de Cartagena, muy en particular.

 

Como diría el maestro César Vidal, sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos a los que me refiero son los siguientes.

 

En la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (y con especial incidencia en la capital del Segura, en la ciudad trimilenaria y en Lorca) existe una violentísimaextrema izquierda, perfectamente organizada y tremendamente violenta, escondida, no pocas veces, tras el paraguas de asociaciones culturales y/o estudiantiles, que obtienen subvenciones oficiales y cesiones de locales y aulas por parte del ámbito universitario; una extrema izquierda cuyo peligro no radica por su defensa del marxismo-leninismo (que ya lo sería, pero estos cretinos lo defienden sin haber leído nada de Marx, ni mucho menos de Lenin); defienden –decía- el marxismo-leninismo como podrían defender la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, porque son tan cerriles y tan obtusos que difícilmente habrán leído en sus vidas mucho más de aquellas párvulas Caligrafías de Rubio del número 1, esas que siguiendo los puntitos ibas escribiendo aquello de “mi mamá me mima” o ese tremendamente machista y peligrosísimo para la salud “mi papá fuma en pipa”.

 

Como les venía contando, no se trata de algo aislado, marginal e insignificante. La extrema izquierda en esta Comunidad -desconozco porqué razones- campa desde hace mucho tiempo a sus anchas, disfruta de edificios en los que permanecen como “okupas”, invitan a etarras a dar conferencias, reparte palizas y practica el terrorismo callejero, entre otras cosas gracias al vergonzoso y cómplice amparo de ciertos medios de comunicación como La Sexta y Diario.es, una ¿prensa? que lo mismo que no dudan en condenar cualquier acto de la extrema derecha, han silenciado siempre los actos violentos cometidos por elementos ultraizquierdistas, e incluso, cuando se han visto obligados a tratarlo por la tremenda repercusión del mismo (una joven debatiéndose entre la vida y la muerte, en la UCI de un hospital de Murcia), han tenido la osadía y la desvergüenza de justificar la brutal agresión por la militancia política de la joven en grupos patriotas.

 

La madrugada del pasado sábado, dos jóvenes cartageneros eran agredidos por varios de estos ultraizquierdistas cobardes y miserables, ratas de alcantarilla que sólo salen a la superficie en manada y para liberar su rabia venenosa. También quemaban contenedores y producían disturbios siguiendo el manual de guerrilla callejera de sus ídolos, los bastardos batasuneros expertos en kaleborroka.

 

Lejos de ocurrir, como casi siempre, me consta que Francisco Bernabé, nuevo Delegado del Gobierno, decidido a acabar de una vez por todas con esta pandilla de criminales que actúan creyéndose impunes, y trabajando hombro con hombro con el Comisario Jefe de la Policía Nacional de Cartagena, han puesto en marcha todos los medios policiales (que son muchos) para localizar en las redes sociales a estos cobardes.

 

Así las cosas, probablemente en pocos días se produzcan detenciones y comparezcan ante la justicia aquellos que creyéndose más progres que el resto de la ciudadanía, y reivindicando ideologías fracasadas tras causar más de ochenta millones de muertos, pretender imponer sus piojosas consignas, apaleando a quienes, da igual desde que ideología política, se sienten orgullosos de ser españoles.

 

Creo que, al menos en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, empiezan a correr malos tiempos para esa violentísima extrema izquierda. Los raticidas se inventaron para algo.

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