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Nuño Rodríguez
Miércoles, 20 de diciembre de 2017
Artículo del politólogo Nuño Rodríguez

EL REY DE JERUSALEM… ESTE

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Noticia clasificada en: Palestina

Nos hemos criado oyendo en la TV la palabra “Intifada”, “primera intifada, “segunda intifada”… contarlas ya carece de sentido. Hay

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No voy a hacer un breviario histórico de antecedentes. Hay conflicto entre Israel y Palestina, no es novedad, las razones históricas ya casi dan igual, como las resoluciones de la ONU. Principalmente el conflicto reside en que los dos entes de carácter político, religioso y cultural, están en el mismo sitio, solapándose, reivindicando como propios los mismos terrenos, los mismos lugares santos. Un mismo territorio gobernado por dos estados. Además los palestinos están divididos entre los islamistas de Hamas gobernando en Gaza y el partido Fatah gobernando en Cisjordania. Dentro de Israel también hay familias en conflicto pero de cara a la política exterior lo llevan mejor. Cada dos por tres nos informan minuciosamente a través de los medios de comunicación; niños palestinos, en Gaza mayormente, tiran piedras a soldados israelitas y estos a su vez  matan niños palestinos con armamento moderno. Con menor frecuencia oímos sobre bombas en autobuses, terroristas que se inmolaban para alcanzar objetivos judíos, o pobres diablos que atacaban con un cuchillo a un chaval hebreo que hacía el servicio militar. En general muchos de nosotros nos hemos criado viendo cuerpos palestinos amortajados sujetos por manos de multitudes enajenadas que corrían por estrechas calles gritando consignas político-religiosas en Dios sabrá que lengua.

 

 

[Img #8283]Nos hemos criado oyendo amenazas de “terremotos de odio” por una lado y amenazas de “respuestas contundentes” por otro, la espiral es ya casi idiota. Nos hemos criado oyendo en la TV la palabra “Intifada”, “primera intifada, “segunda intifada”… contarlas ya carece de sentido. Hay convivencias envenenadas, después está la relación entre israelitas y palestinos en, irónicamente, Tierra Santa.

 

 

El asunto transciende de lo regional a lo internacional, el asunto polariza posiciones políticas a lo largo y ancho del globo. La comunidad internacional ha reconocido al estado palestino de diferentes maneras, unos con meras votaciones parlamentarias, otros oficialmente a través de relaciones gubernamentales. Otros, por supuesto, de ninguna manera.  La ONU ha admitido a las autoridades palestinas como estado observador en su seno, incluso se ha atrevido a proclamar que Palestina tiene derecho a existir. Pero es el Consejo de Seguridad quien ha de dar luz verde a que Palestina sea un estado de pleno derecho en su seno, ahí es donde los Estados Unidos se oponen reiteradamente. En muchos aspectos tenemos un conflicto real e internacional entre un actor oficial, como es Israel, y otro actor en la sombra, escondido como los trapos sucios, como simbólico estado observador en la ONU. A unos les toca defender el derecho de Israel a existir y a los otros les toca, igualmente, defender el derecho de los Palestina a existir, y  además en sus legitimas tierras; ni se moleste el lector en buscar terceras vías, las posiciones están ya adjudicadas y vendidas. Como se comenta arriba del texto no hay que bucear mucho por la hemeroteca para ver a un ejército ultra moderno enfrentándose a una población sumida casi en la edad media, población a la que le puede más su retórica belicista que sus reales capacidades bélicas. En Gaza los islamistas tienen nada más sus bombas-petardo, sus cuchillos, su rabia y sus mortajas frente a un estado globalmente omnipresente; En Cisjordania tienen al partido Fatah, las autoridades de un proto estado y un proyecto de futuro. El asunto al final es que unos no pueden vivir seguros por la amenaza de los oriundos de la zona, y estos carecen de soberanía en su propia casa, Gaza por partida doble. Parece ser que colonizar no es todo lo fácil que parece. La posición emocional reflejada en los medios europeos por supuesto favorece a los palestinos, la posición emocional de otros sistemas mediáticos favorece a Israel. La posición racional siempre es más fría, más fea, y siempre le toca remangarse y meterse en el lodo político-social para decir cosas que nadie quiere oír.  En este, como en otros casos, no hay reflejo en los medios de una posición ni racional ni razonada.

 

 

En escenarios adjuntos Irak expulsa a los terroristas de DAESH, la guerra en Siria no está siendo ganada por los mercenarios terroristas financiados por terceros actores, que tienen como misión agitar el avispero. Sorpresivamente el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la decisión de trasladar la embajada de dicho país a la ciudad de Jerusalén. De manera implícita esto supone reconocer la soberanía de Israel sobre una ciudad donde no la tenía, aunque Israel ya ejercía la soberanía de manera directa pero no oficiosa sobre el terreno. De manera implícita esto implica agitar el avispero.  Los palestinos viviendo en la parte este de Jerusalén tienen documentación expedida por las autoridades israelitas, estas autoridades les dan permisos de construcción, controlan su acceso a sus mezquitas, controlan sus movimientos. Para los habitantes palestinos de Jerusalén la decisión de Trump no va a cambiar nada; aún así la parte este de dicha ciudad amaneció parada por completo en protesta por la decisión del presidente americano. Por si acaso Israel ha reforzado la presencia policial en la ciudad.  “La única manera de hacer frente a la política sionista mantenida por Estados Unidos es lanzar una nueva Intifada” proclamó vehementemente Ismail Haniyeh,  actual líder de Hamas, dando pie a que Israel amplíe su presencia militar también en Cisjordania. Nada nuevo bajo el sol.

 

En un principio esta decisión parece que va a traer graves consecuencias internacionales. Todo lo que sucede en el terreno parece siempre que va a generar graves conflictos a nivel internacional, y al final lo único que vemos son los mentados cuerpos amortajados flotando entre manos calle abajo. Bueno, perdón, si suceden más cosas; me olvido de la multitud de políticos poniendo el grito en el cielo, rasgándose las vestiduras y gritando “¡Democracia!”. A estos políticos les suelen acompañar marginales campañas de hermanamiento de atomizados grupos políticos, sin voz ni voto real, que recaudan fondos en los bares y mandan adeptos, en forma de “brigadistas”, a la zona. Los cuerpos amortajados siguen corriendo calle abajo. Esta vez, como en otras anteriores, la película se rebobina y se vuelve a pulsar play, pero esta vez hay elementos extraños en el visionado, motas de polvo incrustadas en el proyector; Esta vez había programadas elecciones en Palestina, esta vez un gobierno fuerte en la zona había hablado literalmente de patear afuera a los soldados estadounidenses, esta vez alguien se ha acordado del Rey de Jerusalén.

 

 

Felipe VI tenía problemas; Cataluña quería irse de España. Todos los países con una u otra relación con España habían manifestado claramente su apoyo al monarca, a la constitución y a la unidad del país de la piel de toro. Todos menos uno; Israel. Pero no tardo este país en apoyar claramente la unidad de España; el 5 de noviembre llego el presidente israelí a Madrid. Le había invitado el Rey de Jerusalén para que se posicionase en contra del proceso independentista, en lugar de eso Reuven Rivlin se posicionó a favor de una España unida. No se sabe con o sin Cataluña. Sea como fuere a la invitación de Felipe VI acudieron junto al presidente de Israel un numerosísimo grupo de empresarios de Israel. En el Palacio Real de Plaza de Oriente se celebraron recepciones y cenas de gala del más alto nivel, se supone que las negociaciones fueron bien y todos quedaron contentos; El Rey de Jerusalén consiguió más o menos que Israel se posicionase a su favor, la comitiva israelí seguramente salió igualmente contenta.

Hete aquí que a la semana siguiente,  a poco más de una semana de la visita de Reuven Rivlin al Rey de España, le siguió otra visita venida de los mismos lares. El presidente del partido Fatah, Mahmud Abbas, se dejó caer por la capital del reino. Hay quienes hablan del “famoso” equilibrio de la política exterior de España en el conflicto de Oriente Medio. El presidente Abbas no llego como visita oficial; a pesar del mentado equilibro España no reconoce al estado palestino. Esta vez las autoridades palestinas tenían un proyecto factible de futuro; tienen elecciones a la vista, las posiciones moderadas pare son la más factible alternativa, esta vez tenían un estado europeo, Suecia, que les reconoce, otra vez tenían resoluciones de la ONU que les daba derecho a respirar. Si no es suficiente a pocos días de la proclamación de independencia de la región catalana Abbas defendió con claridad la unidad de España y la vigencia de la constitución. Felipe VI destaco, frente al presidente de la entidad política que no reconoce, la especial sensibilidad que hay en España frente a sus peticiones reconocimiento. Igualmente reconoció el monarca que la soberanía palestina y la seguridad israelí son “dos caras de las misma moneda”. El presidente de Palestina dijo literalmente; “Esperamos recibirles pronto en el Estado palestino independiente y soberano, con Jerusalén Este como su capital y usted Majestad su Rey”.

 

Vaya marrón le ha caído al pobre monarca. En ciertas esferas ya no sabe uno donde acaba la política y donde empiezan los malabarismos. Un socio reconocido quiere la ciudad de Jerusalén como capital propia, otro socio sin reconocer quiere una parte de esa misma ciudad también como capital, y a Felipe VI le toca ostentar el título de Rey de Jerusalén ¿Cómo acabara la película? ¿Por qué ahora esta decisión de trasladar la embajada? ¿Entraran más actores en escena? Me quedo tranquilo porque de seguro nos lo harán saber, si no nos quieren involucrar emocionalmente para que apoyemos una u otra causa, de algún otro modo nos querrán meter en el conflicto. Mis condolencias a todas las buenas gentes, sean de la confesión que sean, a quienes les toca vivir en el área y sufrir en sus carnes las decisiones políticas de sus bienhallados líderes.

 

 

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