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Iñaki Aguirre
Miércoles, 20 de diciembre de 2017
Artículo del periodista Iñaki Aguirre

El “error Jerusalem”: Trump se somete a las sectas sionistas

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Noticia clasificada en: Palestina

con la Causa Palestina, no hay otra opción que la de seguir apoyando su lucha. Porque es nuestra misma lucha.

 

 

Todo ciudadano medianamente informado sabe los que es Palestina. Ya son demasiadas décadas soportando la injusticia histórica con un pueblo al que le han arrebatado todo menos la dignidad. Un pueblo heroico y luchador que nunca se ha rendido. Un pueblo que ha soportado la ocupación de su tierra, la destrucción de sus pueblos y ciudades, el expolio cultural, la limpieza étnica, la represión continuada, el apartheid, el bloqueo económico, social, cultural, laboral, los niños en las cárceles, las mujeres maltratadas por militares desquiciados, la colonización y los crímenes continuados de los colonizadores fanáticos, las violaciones de los más elementales derechos, las torturas y ejecuciones, la destrucción de viviendas o tierras de labor, los bombardeos sobre Gaza, el bloqueo de la ayuda humanitaria, la permanente agresión a los pueblos vecinos,…

 

Pasan los años y la comunidad internacional sigue soportando ese bochornoso espectáculo, muchos años de sufrimiento y de complacencia con los genocidas israelíes. Seamos claros. El Estado sionista no es una democracia, ni es un Estado legítimo de origen, ni lo ha sido de ejercicio en todos estos años. Es solo un entramado de poder criminal amparado por los Estados Unidos.

 

Una decisión incendiaria

 

En esta desgracia cuyo origen se remonta al colonialismo inglés, máximo responsable de lo que ha ido sucediendo en Oriente Próximo, se produce una nueva desgracia. La decisión de Donald Trump de llevar la embajada de EEUU a Jerusalem (Al Quds) es una auténtica provocación al pueblo palestino, al mundo árabe y a la conciencia universal. Con esta medida, los dirigentes yanquis y sionistas eran conscientes que iniciaban un nuevo derramamiento de sangre, que incendiaban una vez más Oriente Medio.

 

Y así ha sido. La polémica decisión de Trump ha provocado numerosas protestas palestinas, las cuales fueron reprimidas brutalmente por las fuerzas israelíes. En los últimos días, son centenares los palestinos heridos por la represión judía y se confirma la muerte de al menos dos palestinos en Gaza, mientras que en la ocupada Cisjordania tres personas perdieron la vida y cientos resultaron heridas en demostraciones similares. Entre ellos, un bebé palestino de solo seis meses como consecuencia de los ataques aéreos israelíes contra la bloqueada Franja de Gaza. El niño, identificado como Imad Ashqian, se encontraba en un hospital en el norte de Gaza donde había ingresado para recibir atención médica. Otras imágenes no eran menos dramáticas. En un acto violento y brutal, un agente de la policía israelí intentó estrangular a un niño palestino de 9 años detenido en las protestas. Ocurrió en la misma Jerusalem y las imágenes han dado la vuelta al mundo.

 

La comunidad internacional y, especialmente el mundo islámico y árabe, eleva sus protestas y con diferente intensidad, todos coinciden en que la decisión de Trump es un “error” que solo beneficia a las casta criminógena que domina la Entidad sionista. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, calificó a Israel de ser un régimen terrorista y asesino de niños, y convocó una cumbre extraordinaria de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI). El presidente palestino, Mahmud Abás, hizo hincapié en que la ocupada ciudad de Al-Quds (Jerusalén) es la capital eterna de Palestina. El líder de Hezbollah Sayyed Nasralá llamó al mundo árabe e islámico a unirse contra la agresión de EEUU contra Jerusalem, en lo que denominó nueva “Declaración de Balfour” y una “decisión humillante para toda la nación árabe y musulmana”. En este contexto, hizo un llamamiento al pueblo palestino para que inicie nueva intifada: “La soberanía sobre los lugares sagrados islámicos y cristianos ahora es sionista. Esta será una oportunidad histórica israelí para comenzar la construcción del supuesto monte del templo. Los lugares santos islámicos y cristianos están en grave peligro y especialmente la Mezquita de al Aqsa.” Fatah pide el retorno a la resistencia armada y Hamas llama a una nueva intifada. Fatah pidió a la OLP, la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica (OCI) que reconozcan a Jesrusalem como la capital de Palestina y expulsen a los diplomáticos estadounidenses e israelíes. Para Irán, la medida de Trump es una clara violación de las resoluciones de ONU (otra más) en alusión a que las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consideran a Jesrusalem un territorio ocupado, la medida de Washington es una violación flagrante de las resoluciones internacionales. Para la OLP, Trump destruye cualquier solución de paz palestino-israelí. Irak protestó ante el embajador de EEUU. El vencedor contra el Estado Islámico, el presidente sirio Al Assad, afirmó que “El futuro de Jerusalén no está determinado por un estado o un presidente, pues se determina por su historia, y por la voluntad y la determinación de la causa palestina”, “enciende conflictos” a lo largo de la región de Oriente Medio y conducirá al derramamiento de sangre de personas inocentes. Todo ello en medio de manifestaciones populares desde Indonesia a Marruecos.

 

La propia UE se ha negado a seguir la decisión de Trump y en una bochornosa reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, ni siquiera los aliados tradicionales de EEUU e Israel, como el Reino Unido, apoyaron tan irresponsable decisión, que fue rechazada por todos los representantes en el Consejo. El representante francés, Francois Delattre, criticó la decisión del mandatario estadounidense y dejó claro que París no reconocerá la anexión de Jerusalem por parte de Israel. En el mismo sentido se expresaron los embajadores de Bolivia, Uruguay, China, Etiopía, Kazajistán, Suecia, Jordania… El embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, reiteró el apoyo al pueblo palestino, que debería tener su Gobierno en su propio territorio, ocupado por el régimen de Israel.

 

¿Trump sometido al sionismo?

 

A estas alturas de la historia es evidente que Israel tiene cierto proyecto secreto encaminado a convertir Jerusalén en una ciudad judía. Con este paso, Trump muestra su apoyo al Estado israelí y a ese proyecto que contradice la decisión de la ONU de 1974. Allí está escrito que Jerusalén no es una ciudad de árabes, ni de judíos, ni de cristianos. Jerusalén es la ciudad de todos los pueblos, y debe ser controlada por la ONU o por un comité compuesto de musulmanes, judíos y cristianos. 

 

Israel afirma que el Templo de Salomón está debajo de la mezquita Al Aqsa, por eso están excavando túneles y están realizando trabajos de investigación allí. Si encuentran el Templo de Salomón, proclamarán que aquel lugar pertenece a los judíos. El apoyo de Trump está vinculado a este proyecto y con el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel, EEUU demuestra que el país hebreo sigue siendo su aliado clave en Oriente Medio.

 

Pero objetivamente, estas decisiones no favorecen en nada los intereses geoestratégicos de EEUU, que se verá enfrentado con muchos países musulmanes y la reprobación global de la comunidad internacional. Entonces… ¿qué sentido tiene?

 

¿Por qué Trump, que se presentó como un nacionalista estadounidense, puede ir en la dirección de debilitar aún más la posición de su país en el mundo?

 

Lo cierto es que el presidente norteamericano, en su discurso electoral 2016, había anunciado su intención de efectuar esa medida en caso de acceder a la  Casa Blanca. Dicho reconocimiento era una promesa que les formuló oportunamente a los sectores de Benjamín Netanyahu, Sheldon Adelson, el liderazgo protestante-sionista, la Jabad Lubavitch y la base de votantes evangelistas de los Estados Unidos, en un contexto de compromiso entre diversos actores e intereses. Algunos protagonistas del arreglo entre Trump y esos grupos fueron el yerno de Trump, el judío Jared Kushner, Jason Greenblatt, Pat y Gordon Robertson, el rabino  Levi Shemtov y el vicepresidente Mike Pence.

 

Hay que resaltar que además de los tradicionales lobbies sionistas norteamericanos, los activistas del cristianismo-sionista como Penny Nance, directora ejecutiva de Concerned Women for America, también presionan a Trump. Otro lobby, la red de líderes cristianos estadounidenses para Israel (ACLI), le recordaba a Trump meses atrás que La plataforma oficial 2016 de la Convención Nacional Republicana afirmó correctamente: “reconocemos a Jerusalén como la capital eterna e indivisible del estado judío y pedimos que la embajada estadounidense sea trasladada allí en cumplimiento de la ley de los Estados Unidos’”.

 

La comunidad protestante adscripta a los intereses de Israel suele mencionar que el 23 de octubre de 1995, el Congreso aprobó la ley de la embajada de Jerusalén, reconociendo a la histórica ciudad  como la capital del Estado sionista. Lo que resolvieron ambas Cámaras del Congreso, las administraciones de Clinton, Bush y Obama  no lo llevaron a la práctica, pese a que demostraron ser aliadas de los intereses generales del Sionismo.

 

Pero incansablemente, los referentes del lobby pro israelí despliegan sus paraguas monetarios, académicos, partitocráticos y  mediáticos sobre todos aquellos que por ambición ególatra y economicista sueñan con ser presidentes, legisladores, gobernadores y alcaldes. De este modo, a los propietarios del gran capital como Adelson no les resulta imposible obtener resoluciones y aprobaciones político-institucionales.

 

Por eso fuentes israelíes confían en que más estados emularán el accionar del presidente estadounidense. Para ello seducirán y presionarán de mil maneras. Por otro lado, muchos gobernantes de países que respetan la identidad y los intereses del judaísmo internacional, se encuentran inmersos en la arquitectura global de George Soros,  y enunciaron enfáticamente que harán todo lo necesario para acortar las consecuencias de la disposición trumpiana.  También en esta cuestión, se desarrolla la puja entre la agenda de la derecha israelí y la planificación de la izquierda global judía. Innegablemente, Trump eligió jugar en el primer bando.

 

Con el fomento en el plano internacional de Jerusalén como capital de Israel, Trump cumple con compromisos pautados, a la vez que frenará el impeachment en su contra. También está convencido que alcanzará a recoger una mayor disponibilidad de masa monetaria  para volcarla en la economía de su país,  aumentará la posibilidad de introducir a su yerno en puestos más altos en los poderes mundiales, retardará  el declive general de los Estados Unidos y participará con notoria relevancia de la ofensiva que harán los propietarios de casinos y de bienes raíces contra determinados sectores de Wall Street. Como siempre,  Israel tiene dos ciudades capitales reconocidas por la institucionalidad estadounidense: Washington DC y Jerusalén.

 

Reconocer ya el Estado Palestino

 

Ante este panorama, de nada sirve continuar con las habituales denuncias de la situación del pueblo palestino, ya no valen más declaraciones, y los países verdaderamente soberanos no pueden seguir manteniendo relaciones privilegiadas con un Estado genocida como el de Israel.

 

Como españoles solo podemos hacer una cosa que verdaderamente exprese una solidaridad real con Palestina y no una monserga para quedar bien en el hipócrita mundo del humanitarismo globalista:  forzar a nuestros políticos al inmediato reconocimiento del Estado palestino con capital en Jerusalem; llamar a nuestro embajador a consultas por la represión ejercida contra el pueblo palestino; cancelar todo acuerdo preferencial con el Estado sionista, tanto a nivel nacional como en la Unión Europea; generalizar la campaña de boicot a los productos israelíes, iniciar e impulsar los procedimientos judiciales contra los cabecillas sionistas y cancelar toda colaboración con sus instituciones.

 

¿Utópico? Seguro. ¿Alguien piensa que nuestros políticos son menos siervos de los lobbies globalistas que el propio Trump?

 

Por eso, con la Causa Palestina, no hay otra opción que la de seguir apoyando su lucha. Porque es nuestra misma lucha.

 

 

 

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