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Raúl Palacios
Jueves, 4 de enero de 2018

Cartagena por el Mundo

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La mayoría de nosotros conocemos de sobra la historia que hay detrás del nombre de nuestra ciudad. Qart Hadasht, como la bautizaron los púnicos, significaba “ciudad nueva” y era una fórmula a la que los fenicios se acogían con bastante regularidad a la hora de fundar un asentamiento. La propia Cartago, en Túnez, recibía en su lengua madre la misma denominación, y sucedió exactamente igual con otras colonias fenicias por todo el Mediterráneo. Ocurre un fenómeno similar a las Alejandrías de Alejandro Magno, que llegaron a sumar un total de catorce a lo largo y ancho de su Imperio. Y es que, aunque todavía y sorprendentemente muchos desconozcan nuestra ciudad (no entraré en explicar las causas que ya sabemos), el nombre de Cartagena se encuentra esparcido por todo el mundo designando muchísimos pueblos y ciudades.

Fíjense:
En Chipre, esa gran isla que controlaría los circuitos comerciales en el Mediterráneo Oriental, los fenicios fundaron dos Qart Hadasht: en Lárnaca, y cerca de Limassol. Ambas ciudades costeras centradas a esas tareas comerciales que marcarían el éxito económico de estos pueblos. 
Si atendemos a la denominación de Cartago, término latino que los romanos extrajeron de los griegos (Qart Hadasht (fenico) traducido al griego: Karjedón), también encontramos un gran número de ciudades con ese nombre, sobre todo en aquellos lugares donde los españoles expandieron sus posesiones. Colombia, México por partida doble, tres “Cartagos” hay en Costa Rica, y hasta dieciocho en Estados Unidos. Como ven la ciudad que mantuvo en jaqué a Roma, y le antecedió como dueña y señora del Mediterráneo permanece todavía muy viva en muchas partes del mundo. 

[Img #8507]

 

 

 


Sin embargo, incluso el nombre de nuestra ciudad es más recurrente. La historia y el orgullo de Cartagena se difundió con esos marinos y militares que acompañaron a los grandes conquistadores en sus viajes, bautizando de esta manera y como homenaje nuevas ciudades o refundaciones a lo largo del creciente Imperio Español. La más importante y sonada: “Cartagena de Indias”, en Colombia; cuya repercusión y trascendencia adquirió tal valor que hubo de añadirse ese apodo para distinguir de nuestra ciudad. También en Colombia, pero abandonando la costa encontramos Cartagena de Chairá, un pequeño municipio dominado mayoritariamente por la selva amazónica, famoso por el proceso de desmilitarización de la región a cambio de la entrega de rehenes en posesión de las FARC. 


En Chile, famosa por su historia y su relevancia económica es la ciudad-balneario de Cartagena. En origen, una comuna de aborígenes que acabaría en posesión del portugués Antonio Núñez de Fonseca en 1542, y acabaría por convertirse en el puerto principal en la exportación de los productos agrícolas del sur de Chile.
En general, por aquellos territorios que los españoles empezaron a considerar como propios, aparecía una nueva “Cartagena”. Desde EEUU hasta las islas Filipinas, pasando por México, Cuba, Honduras... En fin, cientos de ciudades que hacen de Cartagena un fenómeno universal.

[Img #8508]

 

 


Pero el nombre de nuestra ciudad, no solo se ha hecho famoso por renombrar otras poblaciones. También “Cartagena” es un apellido muy habitual en muchas partes del globo. En España, quizás no se da tanto, pero en América Central y Sudamérica, por ejemplo, si ha logrado alcanzar un porcentaje de la población bastante significativo.


Perú, Uruguay, Chile, Republica Dominicana, Argentina, etc., son algunas de las naciones donde es más común encontrarlo. 


Si tenemos en cuenta la investigación que realizó en su momento el Archivo General de la Compañía de Indias en Sevilla sobre el apellido “Cartagena”, podemos dar unas breves pinceladas sobre su origen y heráldica. Según estos trabajos, la gran difusión del apelativo se la debemos en gran medida a un tal Diego de Cartagena, que en 1581 fue nombrado Secretario de Juzgado, y puso rumbo a Perú para ejercer tal cargo. Este señor, dimitiría unos años después, y acumularía una extensa fortuna que legaría, al menos, a sus siete hijos reconocidos, que iniciarían una larga saga familiar que llega a nuestros días. La investigación, por último, pudo determinar el escudo de armas de la familia Cartagena: una flor de lis plateada, sobre un fondo verde.
Puede que Cartagena, se repita una y mil veces por todo el mundo. Pero cada una de ellas es inigualable a la anterior. La expansión del nombre de nuestra ciudad debe entenderse como un fenómeno de homenaje a una de las ciudad con una historia más sorprendente del mundo, y por muchas más que aparezcan, nuestra Cartagena seguirá siendo única.

 Escudo de Armas del Apellido “Cartagena
 

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