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Profesor Dr. Carlos Javier Sánchez Juan
Jueves, 4 de enero de 2018
Más información sobre el cáncer de tiroides, por el profesor Dr. Carlos Sánchez Juan, jefe de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario de Valencia

¿Cómo se detecta el cáncer de tiroides?

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La existencia de un nódulo no implica que sea un cáncer. Hay muchas otras causas por la que puede aparecer un bulto en el cuello, y sólo 5 de cada 100 resulta canceroso

La mayoría de los cánceres de tiroides no producen ningún síntoma. El signo principal es un bulto o nódulo, posiblemente asintomático en la cara anterior del cuello, sobre la garganta.

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Aunque la gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos (no cancerosos), algunos sí pueden ser malignos y por ello, es imprescindible que te dirijas a un endocrinólogo si tienes alguno de los siguientes síntomas para que se pueda determinar la causa, descartar un cáncer de tiroides, y recibir tratamiento de ser necesario:

 

 

  • Un bulto sobre la tráquea o en alguna otra zona del cuello
  • Dolor en el cuello, mandíbula u oído
  • Dificultad para respirar con la cabeza en una posición específica
  • Dificultad para tragar o dolor tras deglutir
  • Ronquera
  • Tos crónica que no se debe a un resfriado.
  • Sensación de opresión desagradable al usar corbata, prendas de cuello cerrado, sensación de presión en la garganta.
  • Síntomas que indiquen una disfunción de la glándula tiroides.
  •  

         Adicionalmente deberías asegurarte de que durante los exámenes físicos de rutina, tu  médico te hace un examen para detectar posibles nódulos en el tiroides. De hecho, algunos médicos recomiendan que las personas se examinen su propio cuello dos veces al año para buscar cualquier crecimiento o protuberancia.

 

         Insistimos en que todos estos síntomas derivan simplemente de la existencia del bulto o nódulo en el tiroides, sin embargo, esto no implica que el nódulo sea un cáncer. Hay muchas otras causas por la que puede aparecer un bulto en el cuello, y sólo 5 de cada 100 resulta canceroso.

 

 

 

¿Nódulo tiroideo es igual a cáncer?

 

 

 

Pese a la baja probabilidad de que se trate de un cáncer, cuando se detecta un nódulo en el tiroides, se hacen las pruebas necesarias para descartar un tumor maligno

 

         Claramente NO, en términos generales, el 95% de los nódulos son benignos.

 

         El término nódulo tiroideo se refiere a cualquier crecimiento anormal de las células tiroideas que termina formando un tumor dentro de la tiroides. Los nódulos benignos son muy comunes, siendo algunos tan pequeños que ni el médico ni el paciente llegan nunca a descubrirlos. El 6,5% de las mujeres tiene nódulos palpables, aparece en el 20% de las ecografías y en el  8-10% de las autopsias.

 

         El nódulo no es necesariamente doloroso ni causa cansancio, debilidad o nerviosismo. En cambio, el médico puede descubrir el nódulo durante un examen físico o uno mismo puede notar un bulto en el cuello al mirarse en un espejo o palparse.

 

         También debes saber que con frecuencia los nódulos tiroideos están acompañados de un bocio no tratado.

 

         Es importante también valorarlos en función del tamaño. Hablamos de micronódulos cuando su diámetro es menor de 1 cm. Los micronódulos tienen poco riesgo de morbilidad incluso aunque fueran malignos (microcarcinoma), pero no por eso hay que dejar de vigilarlos.

 

         En todo caso, y pese a la baja probabilidad de que se trate de un cáncer, una vez que se ha detectado un nódulo en el tiroides, siempre se deben hacer las pruebas necesarias para descartar que se trate de un tumor maligno.

 

 

 

Pruebas diagnósticas

 

 

         Una vez que se ha detectado un nódulo, el objetivo será descartar la presencia de un carcinoma o tumor maligno.  El endocrinólogo buscará recabar toda la información posible a través de:

 

  • Historia clínica: Debes informar del tiempo que llevas teniendo el nódulo, también intenta informar a tu médico de cualquier disfunción tiroidea o de cualquiera de los “factores de riesgo” que detallamos en el apartado correspondiente. Si alguien en tu familia ha padecido cáncer de tiroides (especialmente cáncer medular de tiroides) o tumores de las glándulas suprarrenales, llamados feocromocitomas, es importante que se lo comuniques a tu médico. Si además sufres diarreas no olvides comentárselo pues en un pequeño número de casos este dato puede ser relevante.
  • Examen físico: como hemos dicho la palpación puede ser esencial ya que algunas características del bulto cervical -como su dureza y solidez, la presencia de ganglios cervicales, etc- apoyan la posibilidad de que sea maligno.
  • Análisis de sangre. Ningún análisis de sangre puede indicar si un nódulo tiroideo es cancerígeno. Sin embargo, los análisis de sangre pueden mostrar si el tiroides está funcionando normalmente, lo que puede ayudar a los médicos a decidir qué otras pruebas pudieran ser necesarias. Si se sospecha la presencia de un carcinoma medular o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a detectar el carcinoma medular. Lo habitual es que pidan los niveles de TSH preferentemente con T4 libre, y autoanticuerpos antitiroideos. Si lo consideran necesario, también pueden pedir  los niveles de calcitonina o de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (CEA) para descartar un subtipo, poco habitual, denominado carcinoma medular de tiroides. En todo caso, tu médico sabrá que analíticas pedir en cada caso.
  • Evaluación mediante Ecografía tiroidea  de alta resolución para obtener imágenes de toda la glándula y de las cadenas ganglionares del área cervical. Es una prueba de ultrasonido que indica si los ganglios adyacentes o los órganos cercanos a la tiroides han sido afectados y muestra el tamaño real de los nódulos y del tiroides. Puede detectar el nódulo dominante y los adicionales no palpables hasta de 2-3 mm. De hecho, numerosas mutaciones del tiroides sólo se pueden reconocer por completo mediante una prueba de ultrasonido debido a que los nódulos tiroideos crecen lentamente y, por lo tanto, con frecuencia pasan desapercibidos por muchos años. Además, puede mostrarle a tu endocrinólogo algún signo que pueda sugerir malignidad.
  • La Gammagrafía del tiroides se puede realizar para los nódulos que tengan un diámetro mínimo aparente de 1 cm. Se le inyecta al paciente una sustancia radioactiva que se acumula en el tiroides. En el monitor de la cámara gamma se podrá observar si el nódulo ha absorbido más o menos cantidad de esta sustancia que el resto del tejido de la tiroides.
  • En los casos que se sospeche o se quiera descartar la existencia de un tumor maligno se deberá solicitar una Punción Aspiración con Aguja Fina (PAAF). La norma habitual es practicarla en todos los nódulos de más de 1 cm, y, sin descuidar la vigilancia, solo en aquellos micronódulos en los que haya otros elementos que puedan indicar malignidad. La razón es el bajo riesgo de los micronódulos aún en el caso de que resulten malignos. Mediante una aguja fina se pincha el nódulo y se extraen células del mismo con las que se realizará un informe citológico. También se puede determinar la presencia de tiroglobulina (Tg) en el aspirado. Es la prueba más fidedigna para determinar la posible malignidad del nódulo, sin embargo en algunos casos los resultados pueden no ser concluyentes. Hay varias clasificaciones para acotar los resultados. En España, la habitual es: material insuficiente, benigna, citología intermedia y maligna.
  • Técnicas de imagen, como la Tomografía Axial Computarizada (TAC), la Resonancia Magnética (RM) y la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) no se indicarán habitualmente. No obstante, estas técnicas pueden ser necesarias en pacientes seleccionados, bien para confirmar la existencia de extensión local de la enfermedad o la de metástasis. Se evitarán las técnicas de imagen que utilicen contrastes yodados.

 

         Debes saber que, algunas veces, el diagnóstico no resulta fácil ni evidente y no se pueda determinar inicialmente la malignidad del nódulo pero tampoco se pueda descartar. Si estás en esa situación, los pasos a seguir dependerán del criterio del endocrinólogo que lleve tu caso individual. Si decidiera vigilar el progreso del nódulo durante un tiempo, recuerda que es importante que realices en plazo todas las revisiones y pruebas que te vaya pautando sin excepción alguna. Si aun así no te quedas tranquilo, pide una segunda opinión.

 

         A diferencia de otros cánceres, los canceres de tiroides más comunes crecen de forma tan lenta que pueden transcurrir años sin que se noten variaciones apreciables de su tamaño pero esto no implica que debas dejar de controlarlo periódicamente.

 

 

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