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Dr. Carlos León Roch
Sábado, 6 de enero de 2018
El lobby LGTB: entre lo esperpético y lo inadmisible

"Acatar &Tolerar & Promover & Ofender"

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Parodias de desfiles penitenciales; interrupciones obscenas de ceremonias religiosas sagradas o sustitución de personajes por "drag queen" u otras representaciones de la homosexualidad o sus variantes.

[Img #8683]

 

La convivencia social o política nos lleva a todos "los pacíficos", de manera natural, a acatar con sumisión, y a veces con resignación, las normas legales que nos obligan, incluso aquellas que van en contra de nuestras más profundas creencias, como puede ser el irrenunciable derecho a la vida humana. Solo una irreductible minoría puede aceptar la marginación, la pérdida de la libertad o incluso el martirio en defensa de esas pocas cuestiones absolutas. La inmensa mayoría acatamos...

 

Además de "acatar", la mayoría  de nosotros –cargados de limitaciones y convencionalismos- "toleramos" muchas prácticas de los demás, contrarias a las nuestras firmemente asentadas en nuestras inocentes y  ancestrales tradiciones.

 

Toleramos, por ejemplo, comportamientos sexuales condenados u ocultos en las intimidades, durante milenios, ahora consentidos, y amparados.

 

Estos días De Reyes, volvemos con nostalgia a nuestra infancia, con aquellas teatrales y preciosas escenificaciones de los Magos de Oriente. Se nos humedecen los ojos en el recuerdo de nuestros "reyes particulares" depositando hierbas en los balcones para la alimentación de los hambrientos camellos; o las copitas de vino dulce para los pajes...

 

Ahora "toleramos" que, ante el riesgo de una simple lluvia, los Magos tengan que cambiar el día en que, originalmente, llevaban oro, incienso y mirra al Niño.. y regalitos a los niños. Toleramos que ante los personajes tradicionales ¡e históricos! Se alineen personajillos de fantasía, de buen o mal gusto. La ingenuidad y la fe de los niños (y sus padres) lo aguantan todo... O casi todo.

[Img #8684]

 

       

Y ahora asistimos a algo más que acatar, a algo más que tolerar: a promover. Y es que, si en las manifestaciones de los desfiles carnavalescos siempre han aparecido  disfraces o actitudes "poco convencionales" pero que se encuadraban en la tolerancia  (de nuevo el concepto) propia de esas lúdicas fiestas, ahora se han traspasado esos ambientes a lugares y ocasiones muy sensibles a las creencias de muchos. Parodias de desfiles penitenciales; interrupciones obscenas de ceremonias religiosas sagradas o sustitución de personajes  por "drag queen" u otras representaciones de la homosexualidad o sus variantes.

 

Y, por último, en la perversa evolución desde el acatamiento y la modesta virtud de la tolerancia  hasta la imposición, se culmina en la ofensa. Ofensa a la inocencia e ingenuidad de los niños, en esta noche otrora ansiosa, insomne, plena de pequeños ruidos misteriosos y pasos furtivos...Muchos niños de entonces descubrimos "otra cosa" a los diez u once años. Para muchos fue la primera decepción, la primera tristeza que nos dio la vida.

 

Ahora ofenden a esos nuevos niños que pierden su ingenuidad, su inocencia, pronto, demasiado pronto.

 

Y a los padres –a muchos- nos indigna. 

 

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