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Ernesto Ladrón de Guevara
Martes, 16 de enero de 2018
Opinión de Ernesto Ladrón de Guevara para La Tribuna de Cartagena

LOS ESPAÑOLES SIEMPRE VAMOS CON EL PASO CAMBIADO

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Soy de los últimos carcamales que deben quedar sueltos por ahí que creen que la mili tenía sus ventajas para la formación cívica de la gente. Entre otras muchas cosas buenas la de formar el sentido de pertenencia a una patria común hacia la cual todos tenemos obligaciones, no solamente derechos; igual que tenemos deberes para la comunidad de vecinos en la que vivimos

Yo soy de los últimos carcamales que deben quedar sueltos por ahí que creen que la mili tenía sus ventajas para la formación cívica de la gente. Entre otras muchas cosas buenas la de formar el sentido de pertenencia a una patria común hacia la cual todos tenemos obligaciones, no solamente derechos; igual que tenemos deberes para la comunidad de vecinos en la que vivimos. Y que el llamado Estado no ha de cubrir todas nuestras necesidades, pues debemos dar lo mejor de nosotros mismos para que ese lugar en el que vivimos sea mejor. Aquí aplicaríamos la famosa frase de John F. Kennedy. “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”  Esa filosofía rota, como otras muchas que ahormaban nuestra convivencia y vida en común, se ha ido por el desagüe de lo inane, de lo trivial, y de lo superfluo. Y así estamos como estamos.

[Img #8866]

 

 

 

           

            En la mili aprendíamos a conjuntar nuestros movimientos en un desfile, de tal manera que nuestra individualidad se fundía en el colectivo para lograr un efecto común. Buena metáfora para lo que estoy diciendo. El que perdía el paso daba el cante, y luego el sargento le echaba una bronca, pues si te habías equivocado o ibas a tu bola te convertías en el patito feo del grupo. Yo tenía muchas carencias, por ejemplo, no logré ir a milicias por no ser capaz de saltar el potro. Se me había metido en la cabeza que iba a perder mis partes pudendas en el intento, y le tenía un miedo cerval a ese componente gimnástico. Pero tenía tales dotes para desfilar y una cierta solemnidad en mis movimientos que me eligieron para ser el guión de mi Batería.

 

            Me sirvo de la metáfora para describir este hecho que da reflejo del trastorno colectivo que vivimos:

 

            “Gran Bretaña recomienda estudiar español tras el Brexit”.  Éste es el título de una noticia que refleja ABC y que silencia la mayoría de los medios de comunicación, unos por desconocerla (aunque la información viene de la agencia EFE) y otros por el pertinaz empeño de favorecer las tesis segregacionistas. Y es que el enemigo lo tenemos dentro, para qué buscarlo fuera.

 

            Sí. El British Council considera que Gran Bretaña debe ser una potencia con los brazos puestos en el mundo internacional, siguiendo la estela de su historia más reciente. En eso se basa una nación que quiera ser potencia mundial y no aldea local. Y para ello recomienda salir del mantra de que el inglés es el lenguaje internacional de los negocios para entender la importancia de aprender otros idiomas y las muchas y variadas circunstancias en que se están usando a la vez, o en detrimento, del inglés”  Buena visión de la jugada.

 

            Y la lingüista que ha dado forma al informe, la señora Tinsley, ve una gran fortaleza internacional en el español y un factor de desarrollo económico muy potente, por su extensión y su rápida expansión, así como por la cantidad de países que hablan la lengua de Cervantes, “lo cual es una evidente ventaja” de carácter diplomático y comercial. Y, por ello, plantea la necesidad de contratar profesores españoles para difundir esa lengua en Inglaterra, por encima del alemán o el francés, lenguas igualmente de importancia fundamental en Europa.

 

 

            Pero pone el español por delante por su proyección en América, cada vez más implantada.

 

 

            Y dice que para que “para que el Brexit sea un éxito necesitamos hablar más lenguas”.

 

 

            Por ejemplo, refiere la importancia que van a tener los mercados hispanos, como economías emergentes en expansión. Sobre todo, Méjico; y en tal sentido, la importancia que tiene el español como lengua global, con una importancia creciente en el PIB de España. Se estima que el inglés representa un 15 % del PIB británico. Y sin embargo en España damos la espalda a ese factor de crecimiento.

 

 

            Cierra el informe afirmando que “Mientras millones de personas de todo el mundo aprendían inglés, dándonos una gran ventaja, nos hemos quedado atrás por no dedicar suficiente tiempo, recursos y esfuerzo al aprendizaje de lenguas foráneas”  (información recogida del diario ABC)

            Mientras tanto, en España, estamos dedicando todas las energías a desarrollar lenguas de aldea con un índice de uso social mínimo y nada representativas desde el plano internacional. Es ir contra corriente, sumirnos en un escenario que va en sentido inverso a ese mundo que cada vez es más global y más internacionalizado. Es una visión pueblerina y paleta de las cosas que nos lleva a retroceder en la historia y en el tiempo. Es una patada al culo del progreso. Algo sencillamente imbécil.

 

            En definitiva, estamos con el paso cambiado, haciendo el pato.

 

            Por ese motivo un grupo de ciudadanos poniendo dinero de nuestro bolsillo y mucho tiempo estamos haciendo campaña por ciudades españolas para lograr 500.000 firmas que posibiliten una ley de lenguas que no de la espalda a la importancia del español en el  mundo, y, por tanto, la necesidad de protegerlo en España como  lengua común, corrigiendo los abusos de quienes quieren desterrarlo de sus feudos locales.

 

www.hispanohablantes.es

 

 

 

           

 

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1 Comentario
Fecha: Martes, 16 de enero de 2018 a las 19:54
Carlos León Roch
La "suspensión" del Servicio Militar obligatorio fue la peor acción del cartagenero ministro Tillo Figueroa y Martínez Conde, la gran "esperanza blanca", dada su brillante formación,su historia militar,sus antecedentes familiares... ¡Esperanza frustrada !
Porque una de las causas de la pérdida de patriotismo fude impedir que un vasco de Lequeitio saliera de su valle y se enamorara de una andaluza de San Fernando.
Pero, además, la supresión va en contra de la propia Constitución, que obliga a la "defensa de España con las armas"

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