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Daniel Negroles / @DNegroles
Jueves, 18 de enero de 2018
Terroristas metidos al periodismo

La revista Mongolia, una mafia dirigida y financiada por George Soros

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Cuenta en sus filas con terroristas como Gonzalo Boye y se dedican a amenazar a todo aquel que sea capaz de plantarles cara, como es el caso de Guillermo Rocafort

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¿Se acuerdan de esta imagen verdad? La revista Mongolia, lamentablemente, no pasa de moda y es que en España no cabe un tonto más. Mongolia cuenta con un grupo de fanáticos que odian a España (formado por seguidores de una especie prehistórica en vías -dicen de extinción- los filoetarras ...es decir, la flor y nata de esta supuesta generación de pseudointelectuales que justifican y comprenden todo el horror que los asesinos de ETA causaron en Vascongadas y en el resto de España: se burlan sin complejo alguno de todos los valores que nos han hecho grandes como nación, desde la religión hasta la bandera, se aprovechan de la pobre ¿justicia? de nuestra patria, se ríen de nuestra sociedad y hasta de nuestras más altas instituciones y, además, se jactan de ello).

 

Mongolia tienen entre sus filas a delincuentes reconocidos, como Gonzalo Boye, personaje del que hablaremos unos párrafos más abajo.

 

Van de "progres" y de defensores de la libertad de expresión, pero nada más lejos de la realidad. Mongolia y su entorno amenazan, odian, provocan y dañan a todo aquel que no esté a favor de sus perversos ideales y a quienes no se achantan para hacerles frente, a quienes no les tememos, como La Tribuna de Cartagena y como el profesor Guillermo Rocafort, que hace escasos días publicaba un artículo de opinión en nuestro periódico denuciando, con pelos y señales, de qué calaña están hechos estos bastardos y cómo se las gastan.

 

La revista Mongolia presume de sobrevivir gracias a sus fieles y lectores; pero no se engañen. Mongolia cuenta con la mejor de las fuentes de financiación: George Soros, el magnate multimillonario (se calcula su fortuna en 26.000 millones de euros), enemigo declarado de la civilización occidental, es su principal baluarte. Un multimillonario prosionista, gran valedor del "pensamiento único" globalizado a escala internacional,  que pretende -entre otros muchos y miserables objetivos- destrozar a España como nación, fomentando y sufragando "el proces" independentista de Cataluña a través de aportaciones de millones de dólares de su fundación Open Society.

 

El siguiente eslabón de este grupo de "mafiosos" y "terroristas" es la presidenta chilena Bachelet, hija de Alberto Bachelet, general de brigada de la Fuerza Aérea de Chile y miembro del gobierno de Unidad Popular liderada por Salvador Allende. La socialista (también acusada en su propio país de terrorista) fue quien puso en contacto a Rodrigo Lanza (asesino del patriota de "los tirantes", Víctor Laínez) con el abogado y editor de Mongolia (consta en el registro mercantil como representante legal de la revista, aunque él declare que no lo es) Gonzalo Boye, que a su vez está enrolado en asociaciones tales como European Center for Constitutional and Human Rights (ECCHR), casualmente entre los financiadas por la ECCHR de Geroge Soros... Toda cobertura de la embajada chilena en España, en este caso, la recibieron de sus embajadores -en aquel momento- Osvaldo Puccio (terrorista del grupo chileno MIR) y Gonzalo Martner.

 

¿No les recuerda esta mafia de Mongolia a la película "El Padrino"?

 

Para aquellos que no lo recuerden, Rodrigo Lanza fue el que dejó tetrapléjico a un policía municipal en Barcelona y tras una brevísima "visita" a la cárcel, se reinseró -tal y como manda nuestro sistema penal- asesinando por la espalda, como un maricón y como un cobarde, a Víctor Laínez en Zaragoza, un caballero que casi le triplicaba la edad y cuyo único delito fue portar unos tirantes con la bandera de España.

 

Vean por dónde, el abogado de este asesino es el representante legal ¡vamos, el dueño que se ha dicho toda la vida! de Mongalia: Gonzalo Boye. Boye fue condenado a 14 años de cárcel por participar en el secuestro de ETA en 1988 de Emiliano Revilla, que estuvo 249 en cautiverio antes de ser liberado tras pagar la familia 3 millones de euros.

 

Gonzalo Boye aprovecho bien su tiempo en prisión y, pagado por todos los españoles, estudió derecho y consiguió su título de abogado, todo ello tras cumplir sólo 8 años, una pena ridícula para redimir a un terrorista.

 

Este personaje también defendió a la ex novia de Pablo Iglesias, Tania Sánchez, cuando fue imputada por adjudicar a su hermano 1,4 millones de euros en contratos del Ayuntamiento de Rivas y fue quien aconsejó a Puigdemont que huyese a Bélgica...

 

Como han podido comprobar, la estructura del libelo -que se publica con pretensiones de revista sátira- bajo la cabecera de Mongolia, está formada por lo más apestoso del panorama intelectual a nivel internacional. Para más inri, cuentan con numerosos lacayos, que se hacen llamar periodistas de la cultura y que se dedican a humillar, insultar e incluso a amenazar a todo aquel que ose plantarles cara, como así están haciendo con el prestigioso profesor universitario Guillermo Rocafort, colaborador de La Tribuna de Cartagena y miembro del Observatorio para la Violencia de la extrema Izquierda.

 

"Van de progres y lo único que hacen es insultar y amenazar. Tras mi artículo de opinión, un crítico taurino de Mongolia dijo que iba a mandarme un par de rumanos para partirme las piernas (serán de esos que tiene bajo nómina Soros...). Utilizan ésto para incitar a la violencia. Esto no es periodismo de cultura. Son linchadores que hacen cyberbullying a través de las redes sociales. Están compuestos por terroristas reciclados que demuestran degradación moral. Son una mafia comandada por el Capo George Soros. Sólo quieren dañar a España y tienen, lógicamente, el apoyo de partidos como Podemos. Hasta el PP, que era antes el centro de las críticas de Mongolia, se ha unido a la manada. Porque son eso, una manada de supuetos periodistas que incitan a la violencia y hacen daño a España", señala valiente e indignado un Guillermo Rocafort que ha experimentado, de manera empírica, la amenaza física de la extrema izquierda y la persecución sectaria a través de las redes sociales.

 

Por desgracia, los lazos de esta banda se van ensanchando. Tal vez por miedo, pero la triste realidad es que actúan con total inmunidad. Cuentan en sus filas con terroristas venidos del extrarradio, que campan a sus anchas por nuestor triste país, sin que nadie mueva un dedo por evitarlo. Terroristas que en otros países hubiesen sido hasta ejecutados y que en el nuestro son capaces de llegar a las altas esferas, bien patrocinados claro está por mecenas tan "demócratas" y tan de izquierdas como el judío George Soros.

 

 

 

Cartagena tampoco se salvó del 'panfleto satírico'

 

 

Mongolia acostumbra a hacer chanza de todo aquello que son valores importantes y permanentes para quienes somos bien nacidos: nuestra bandera, nuestra patria, nuestra religión, nuestra cultura, nuestras raíces, nuestras fiestas...

La ciudad Trimilenaria tampoco se salvó de las bromas sin gracia de Mongolia, de chistes que resultan provocaciones directas al ser y sentir de todo un pueblo. Así las cosas, a mediados de noviembre de 2016, Mongolia presentó una función en el Teatro Circo de Cartagena de sátira política, una función que publicitaban con un cartel burlándose de la Virgen de la Caridad, patrona de Cartagena, cambiando las caras de las imágenes por la de Donald Trump y Hillary Clinton. 

 

Lógicamente, tan cruel boceto no pasó por alto para los cartageneros, que se manifestaron en protesta a las puertas del Teatro Circo. Al menos, en Cartagena, se les pararon los pies a estos auténticos hijos de mala madre. 

 

 

 

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Muchos han sido los personajes que han servido de mofa para la revista Mongolia. El torero Ortega Cano, que mucho tiene que ver con Cartagena, también fue imagen de burla para "los mongolos": el maestro demandó a Mongolia y pide una indemnización de 40.000 euros.

 

Por desgracia, aunque gane, sólo será un pellizco para una mafia que mueve mucho más, gracias a la generosidad de George Soros y sus lugartenientes en España. 

 

Esta es la historia de una revista que nace en España, con nombre de Mongolia y muchos personajes de Chile. ¡Qué lástima! Podían haberse quedado en el país andino, o mejor (poca culpa tienen nuestros hermanos chilenos, ya que ni ellos mismos quieren a dichos personajes, como tampoco aprecian en Hungría a George Soros) desaparecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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