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Carlos León Roch
Jueves, 25 de enero de 2018

Carlos León Roch: Reivindicaciones cartaginesas

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Ciertamente los cartagineses tenemos constancia de que nuestro pasado de gloria y desgracia nos ha marcado con el marchamo de  orgullosos (que no soberbios), de altivos (que no  ominosos)... Vamos que, como  nos señalan con retintín nuestros queridos vecinos del norte, "deberían comprarnos por lo que valemos...y vendernos por lo que aparentamos". Puede que tengan algo de razón.

 

Y la razón está en que, a lo largo de nuestros azarosos 3000 años de historia los breves flases   de gloria se han sucedido por largos periodos de derrotas, de injusticias, de oprobios,  de epidemias, de hambrunas y de sed. Y, durante ellos, hemos ido escribiendo –a veces con sangre-  nuestras quejas, nuestras reivindicaciones.

 

Resulta significativo que, en esta época hedonista e interesada, la demanda prístina sea absolutamente emocional, desinteresada, espiritual: el regreso a la cabecera de la Diócesis de su obispo. Sí, ahora que se vacían las iglesias, que hay más matrimonios civiles que religiosos, que el materialismo prevalece... resulta que ver a nuestro obispo en su ciudad, es una prioridad. Sí, ahora que ya no existen los diezmos y primicias, que enriquecieron  otrora a la ciudad hermana; ahora que  ha desaparecido el poder económico de la Iglesia, ese poder que le llevó a construir los bellos templos,  los grandes palacios episcopales, los seminarios... ahora pretendemos que el obispo vuelva a las modestas iglesias, a la destrozada catedral nunca reconstruida, a las humildes viviendas que posee aquí. Esa es nuestra primera e irrenunciable reivindicación.    Pero hay más, muchas más.

Junto al obispado y su ubicación, la restitución de la provincia de Cartagena constituye otra ancestral reclamación. Reivindicación que, obviando la denominación de la propia región que, si se hubiera cumplido la ley, levaría el nombre de más raigambre histórica , acata la territorialidad regional actual , limitándose a reclamar la restitución de una segunda provincia para la CARM, delimitada a la geográfica, histórica y natural extensión del Campo de Cartagena, con sus ocho municipios. Reclamación que no solo  se formula para resarcir agravios históricos, sino para lograr sustanciales mejoras en el propio ámbito regional, significativamente  referidos al aumento de la representación y del poder político regional en los órganos del Estado y a la más justa distribución presupuestaria entre los 45municipios que forman la CARM.

 

Si bien el obispado y la provincia son "las joyas de las reivindicaciones" otras muchas     cuestiones reclaman  justas resoluciones.

 

La situación extremadamente periférica, mediterránea,  esquinada, de cabotaje, de Cartagena, ha supuesto su marginación en las comunicaciones, tanto por ferrocarril, como por carreteras. Todo comenzó cuando la Autopista del Mediterráneo, tras recorrer TODAS las ciudades costeras catalanas y valencianas., pierde su "vocación posteriormente al mar, al mediterráneo”. Cartagena aislada...hasta que, muchos años después, se construyó la actual autopista  ¡de pago, eso sí!

 

El ferrocarril es aún peor. Porque no se trata de decir   que es "del siglo pasado", sino del XIX; en el que para ir a la ciudad de Murcia, por ejemplo, se emplea más tiempo que en un automóvil, algo impensable en nuestro tiempo.  La construcción de una vía electrificada y  doble constituye una imperiosa necesidad, que será acuciante cuando el super-puerto del Gorguel, la Zona de Almacenamiento Logístico  y  Corredor              (Mediterráneo o Central) sean una realidad.

 

Pero esas son otras historias...

 

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