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Andres Hernandez Martinez
Martes, 30 de enero de 2018
Opinión de Andrés Hernández Martínez para La Tribuna de Cartagena

DERECHO A LA INFORMACIÓN O DICTADURA DEL PROLETARIADO

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¿Puede ser legal lo del Peninsular?, ¿puede ser legal acabar con la estructura en Protección Civil o la Policía Local para meter a un colega de partido?, ¿puede ser legal que un Pérez Abellán con las gracietas tristes y caducas del exalcalde, confabulara para pasar, otra vez los contratos menores a su hijo?, ¿puede ser legal que para que Ángel Tarifa tenga su bocadillo echen a Abellán del Ayuntamiento, otra vez?, ¿puede ser legal que exija a su excolega de matrimonio político y recién divorciados, que le pida que actúe contra Licharsa y contra Hidrogea cunado ellos no lo han hecho, y mira que la ciudad se sumerge en basura?...

[Img #9172]Si hubiera habido censura de prensa en Roma, no tendríamos hoy ni a Horacio ni a Juvenal, ni los escritos filosóficos de Cicerón”. Esta sentencia del filósofo francés más importante de la ilustración, Voltaire, el mismo que decía que no estaba de acuerdo con lo publicado peor que daría la vida por defender ese derecho,  nos pone rumbo directo a La Tribuna de Cartagena y a su dirección en particular, y a los que defienden la verdad en prensa en general, que son muchos, por analogías del acoso de la izquierdas progresistas cobardes, sumidas en la violencia fruto de su propio fracaso que sufre la prensa libre, y no, a los que, como borregos, o estómagos agradecidos se limitan a transcribir noticias de un triste teletipo o de una fanfarrona rueda de prensa, a lo que optamos con estos mediocres no es a otra cosa que a lo que prodigaba Pulitzer, sí, el del premio. “Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”, y en eso estamos.

[Img #9171]

 

 

Alejarse del conformismo y la subvención hipotecaria es la visión y la misión de los periódicos independientes como La Tribuna de Cartagena, La Tribuna del País Vasco y otros  sin subvenciones ni extensión política, diarios seductores, con contenidos argüidos y ordenados pero concluyentes, en un oficio noble de denuncia e información, diarios que se han hecho fuertes, no solo en Cartagena, donde no hay parangón, sino en el resto de España, ora por el sustento subvencionado del resto de prensa contemplativa, lo que más, ora por las incompetencia periodística, ora por la triste concepción de un negocio millonario donde la comedia y el teatro se hacen fuertes. Batallas ganadas para un periodismo arriesgado, veraz y contundente, hoy evocado con tristeza e impotencia y al que Ortega puso acento crítico, pero como en todos los precedentes sociales, sucumbido al interés y al menoscabo político, tan tramposo como dañino y cruel, y sobre todo, víctima de los despiadados ataques de la mediocre horda izquierdista mal entendida y perfectamente manejada, estructurada y obediente, un gen recesivo en una sociedad enferma crónica de comodidad, que no bienestar y de ignorancia emérita ante lo disoluto de la tribu, síntoma de dolencia a la que está débil democracia ha sucumbido como parte inseparable a los derechos constitucionales violados por la cobardía de sus/nuestros dirigentes, manifestando la debilidad manifiesta de sus acciones de represión ante los arbitrarios y consentidos ataques con divisa de facinerosos a sedes periodísticas y a los propios periodistas, cual dictadura del proletariado en plena revolución bolchevique.

[Img #9176]

 

 

Rodolfo Walsh hablaba sobre el periodismo en un claro discernimiento en sus contrapuestas concepciones, “la libertad o la farsa”, y en la primera hay que situar a diarios como La Tribuna y otros, ya que, gracias a esa condenada libertad en la que encajan, tenemos voluptuosas dudas sobre el registro a modo de novela negra del caso Botín, la duda ante la presunta maraña de corruptelas de MC, su alcalde y este consistorio amarbellado, ¿puede ser legal lo del Peninsular?, ¿puede ser legal acabar con la estructura en Protección Civil o la Policía Local para meter a un colega de partido?, ¿puede ser legal que un Pérez Abellán con las gracietas tristes y caducas del exalcalde, confabulara para pasar, otra vez los contratos menores a su hijo?, ¿puede ser legal que para que Ángel Tarifa tenga su bocadillo echen a Abellán del Ayuntamiento, otra vez?, ¿puede ser legal que exija a su excolega de matrimonio político y recién divorciados, que le pida que actúe contra Licharsa y contra Hidrogea cunado ellos no lo han hecho, y mira que la ciudad se sumerge en basura?. Eso sí, un divorcio de libro, le ha quitado la fémina hasta la casa de la irónica playa, dejándolos en el ridículo más absoluto, producto de su propio fracaso y de la decepción a sus votantes, no los de la secta, los otros.

[Img #9175]

 

 

¿Sabríamos de las andanzas del Director General del Ayuntamiento si no hubiera sido por el calvario sufrido por La Tribuna de Cartagena? La otra cara es la de la farsa, donde mitigan sus vergüenzas el resto de la prensa útil. Si algo significa libertad es el derecho a decirle a alguien lo que no quiere oír, que decía Owell.

 

Todos tenemos entendido que el periodismo es investigación y búsqueda de la verdad, más allá de la permisiva y falsa herencia mercantil, pero ya hace décadas, se ha convertido en una espina en la dignidad de su alma reivindicativa, siempre en sentido angosto a los tristes intereses estandarizados, un bocadillo de mortadela por el que se venden, con una subvención que asegure el sustento o, en el peor de los casos y denominador común a los imperios económicos comunicativos, como una extensión o arma política del progresista de turno, o estos otros personajes de tenebrosa moda que quieren alcanzar el cielo con las armas o, amparando a los que defienden la simbología del atentado cobarde, y eso ha dado con la mediocridad y el sensacionalismo amarillo periodístico de este mundo globalizado.

 

El ataque deleznable a un periódico de provincias con corazón y empaque nacional o a los propios de entidad nacional, con ente soberano, merecen la máxima condena, de colaboradores, de desconocidos, de legisladores y de regidores, pero, sobre todo, de compañeros de ¿profesión?, ya no los hay ante la violencia y la desfachatez no hay competencia ni competitividad, que nadie, ni ningún medio se equivoque, lo contrario es eso, doblar la espalada ante el poder manido, algo muy de moda, los ataques violentos a la libertad de prensa y la comunicación son torpedos a la línea de flotación de la estabilidad institucional y sobre todo constitucional, a la libertad propia del ser humano, al sistema…, además, del ataque en paralelo a los derechos fundamentales a los ciudadanos en su derecho a la información.   

 

No tengo dudas de que reponerse sin lamentos es algo que los viejos combatientes de la palabra, alguno en el exilio y otros en la condena parmente, saben hacer, héroes del papel, de la noticia, de la verdad, estoicos ante sus destinos inciertos, y de eso estos diarios comprometidos con la veracidad, comprometidos con su código deontológico, humildes pero determinantes, han recabado sobrada experiencia. “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publique. Todo lo demás son relaciones públicas”. George Owell. Todo lo demás es la propia dictadura, hoy la del proletariado.

 

 

 

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1 Comentario
Fecha: Martes, 30 de enero de 2018 a las 22:03
Ramiro
La pura realidad. ¡Gracias por ser como sois, unas auténticas moscas cojoneras!
Eso es periodismo.
Todo lo demás es RELACIONES PÚBLICAS.
Y en España sobran relaciones públicas, y faltan periodistas...

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