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Pedro Conde Soladana
Domingo, 4 de febrero de 2018
Homenaje a Francisco Martín Castillo "Caco" y discrepancia con mi director de LTCT

NI DE IZQUIERDAS NI DE DERECHAS, ESTAMOS ENFRENTE

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[Img #9303]Hoy dan sepultura en Granda a Francisco Martín Castillo, CACO, sobrenombre para la familia, los amigos y para la guerra política que él portó hasta el último día en la genética de su pensamiento. Dos días antes de su fallecimiento estuve recibiendo sus WhatsApp en los que concentraba en unas líneas las ideas que, como de un manantial, constantemente le venían a la cabeza. Por eso era inagotable en la polémica política, sin que le faltara la permanente y bondadosa  sonrisa frente al interlocutor que le rebatía.

 

No hay tópico al decir de él que era un tipo excepcional, además de excelente. Muchos jóvenes de aquellas generaciones universitarias del final de la dictadura y principios de la Transición, que aún viven, lo reconocen y recuerdan como maestro y guía. Seguidor inasequible de José Antonio Primo de Rivera, ajustó su plan de vida, sin apartarse de él ni un ápice, al código  del ser y estar joseantoniano, compendio de los principios éticos y morales que deben conformar la conducta de un ciudadano ejemplar.

 

Estudió medicina, y sin apartarse del deber del estudio, su impulso y ardor político le llevó a fundar en la Universidad, con otros compañeros, alguno de aquellos grupos clandestinos de ideología azul que replicaban y reivindicaban al régimen de Franco el cumplimiento ortodoxo de la doctrina de la Falange. Por eso, cuando en 1976 se refunda la Falange Auténtica, allí aparece al poco tiempo con su grupo, FENS (Frente de Estudiantes Nacional Sindicalistas), para intentar, en la nueva era democrática, dar a conocer la verdadera doctrina de aquel proyecto político, hispánico hasta la médula. Hay que decir que incompleto en su desarrollo intelectual;  pero tergiversado al aplicarlo en la dictadura, sólo y en parte a lo referente a la cuestión social sin querer pasar a su potencial político completo. Quizá tampoco fuera posible, ante la revolución que representaba tal desarrollo para España y la geopolítica del momento. También hoy sería imposible, como entonces, frente a la potencia del monstruo capitalista. Por cierto, en ese grupo estudiantil, FENS, militó un breve tiempo como jefe del mismo José María Aznar. Sí, el mismo.

 

Pero es de CACO, Francisco Martín Castillo, obviando aquello que pudo ser y no fue, de quien quiero hablar y dejar constancia de su ejemplo, después de la muerte, producida por una enfermedad muy dura que lo dejó paralizado en una silla de ruedas. Y en esa silla, con su cuerpo prácticamente inerte, pero con su cabeza plenamente lúcida, no le abandonó el héroe que llevaba dentro hasta su último suspiro.

 

Josele Sánchez, director de este digital, director y amigo, digo, le dedicó ayer un elogioso artículo del queme siento obligado a corregir, con algún otro matiz que ahora no voy  hacer, eso de “una Falange…de izquierdas…. Ni CACO ni la mayoría de aquellos militantes éramos de izquierdas ni de derechas. “Estamos enfrente”. Con estas dos palabras completábamos el lema. Y es que no ser de derechas ni de izquierdas está en la esencia doctrinal de la Falange como superadora por síntesis de los supuestos valores que cada una de esas manos políticas pregonaban.  La derecha, tradición e Historia de España. La izquierda, justicia social para un pueblo hambriento y en gran parte analfabeto, que la reclamaba. Si bien, con la perspectiva que dan ochenta y tantos  años transcurridos desde aquella tragedia no da o, mejor dicho, sí da para ver la mentira y la hipocresía que encierra esa división en manos políticas, derecha e izquierda. Sigue estando vigente, y sin duda es mucho más evidente, que contemplar la sociedad sólo desde la izquierda es taparse un ojo y verla incompleta y, a la inversa y lo mismo, si lo haces  desde la derecha. Hoy son muchos, incluso líderes políticos que militaron o han militado recientemente en partidos de esas dos manos los que allanan su ideología para decir: ni de derechas ni de izquierdas.

 

Por tanto, querido director Josele Sánchez, discrepo de esa visión parcial respecto a Francisco Martín Castillo, CACO, que tú has filtrado inconscientemente por el cedazo de tu creencia en una Falange de Izquierdas. La verdad que no lo conociste a él. Tú, y es confesión propia, llegaste a José Antonio a través de la lectura. Por otro lado, es una contradicción, una antítesis, si entramos en el contenido de su doctrina original. Sé que hay más personas como tú, incluso de aquellos tiempos y orígenes, que piensan hoy a la Falange como de izquierdas; por una especie de estrategia. Hay estrategias, te digo y no es tu caso, que son un peligroso dogal al cuello cuando el comunismo, nuestro gran rival entre otros, vigila de cerca. Hacer este tipo de concesiones arrastrados por un complejo de inferioridad es una debilidad propia de quien no está seguro de la firmeza de sus propias ideas.

 

Ahora permíteme que, como adenda, ponga esta pequeña biografía que nos ha remitido su colega, amigo y camarada, mío también, el doctor Raúl Fernández González, que compartió estudios, deportes y entrañable amistad con CACO. De ella se deduce toda la alta calidad humana que vimos en éste desde que lo conocimos: 65 años. Nació en Granada. Vivió su infancia y adolescencia en varios países de África central y en Adra (Almería). Estudió  bachiller en el instituto Ramiro de Maeztu. Medicina y Educación Física en Madrid. Cursó estudios de Estadística y Biología. Teniente de Complemento del Ejército del Aire (octava promoción de IMEC-EA). Gran amante del deporte, se desplazaba habitualmente en bicicleta, con la que recorrió buena parte de España, durmiendo con ella de dura almohada. Practicó paracaidismo y, en grado avanzado, aikido. Amaba la montaña. De la que hizo su herramienta de fisioterapia a raíz de un gravísimo atropello, ¿fortuito o intencionado? Su recuperación consistió en recorrer el GR (camino de gran recorrido de los Pirineos). Su trayectoria profesional fue muy variada, cubriendo diferentes áreas de la Medicina, especialmente Urgencias. Fue feliz dando clase de Educación Física en el seminario san Dámaso de Madrid. Su pasión fue España, a la que sirvió toda la vida desde su exigente perspectiva falangista iniciada como flecha naval. Perteneció a diferentes organizaciones, reivindicando el auténtico espíritu y mensaje Nacionalsindicalista frente al espurio del Movimiento Nacional. Fundador de las JOF (Juntas de Oposición Falangista) a principios de los setenta e integrada después en Falange Española de las JONS (Auténtica). Ha permanecido fiel a sus principios hasta el último momento, por eso su mortaja es su camisa azul y las cinco rosas a sus pies. Vivió sus últimos años haciendo honor a la exigencia que impone la dificultad de ser cristiano. Su Confirmación fue espejo de su fidelidad; por eso ha llegado al Padre Eterno con su escapulario al cuello. Deja viuda, dos hijos extraordinarios y a sus camaradas, “cara al nuevo Lucero que eclipsa al viejo Sol”.

 

 

 

 

 

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1 Comentario
Fecha: Domingo, 4 de febrero de 2018 a las 20:56
Carlos
Vaya mi pésame a la familia,amigos y camaradas de siempre.Tuve la suerte de que me lo presentarán hace algunos años y la verdad desconocía lo de su enfermedad y lo del accidente de tráfico.Participamos en el antiguo blog digital Ágora Hispánica",donde aprendí tanto de todos esos grandes camaradas.
Francisco Martín Castillo,que el señor lo tenga en su gloria.

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