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Federico Santaella
Lunes, 5 de febrero de 2018

SE ACABA EL TIEMPO DE PODER RECUPERAR LA FARMACIA DE LA CALLE MAYOR

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Si nuestros representantes políticos no actúan por ignorancia o incompetencia, no están capacitados para detentar un cargo público, y de todas formas, serían responsables de un delito de ”expolio” a la ciudad.

La ciudad de Cartagena está a punto de perder para siempre una auténtica “joya” de su patrimonio histórico, artístico y documental.

 

            Casi todos hemos conocido la farmacia de la calle Mayor, que durante más de 170 años ha sido el lugar histórico donde se han vivido importantísimos acontecimientos relacionados con la historia de Cartagena y de la Nación.

 

            [Img #9317]Esta farmacia, junto a las de Valldemosa, Silos y Llivia, está catalogada entre las mejores de España. De hecho, las citadas con anterioridad se encuentran musealizadas, dan puestos de trabajo, se cobra por verlas y son un atractivo turístico que ofertan los municipios que las poseen.

 

            La botica de doña María Dolores es conocida a nivel nacional e internacional, y ha sido objeto de visitas de expertos, que de hecho han escrito varios libros sobre ella. Fue la plataforma promocional del pintor Wssel de Guimbarda y del poeta Monroy. En ella se formó la denominada Sociedad de los Burros, organización conspirativa que llegó a tener más de quinientos socios. Con la reina Isabel II fue el lugar de encuentro de los promotores de la Revolución de 1868 “La Gloriosa”. También fue lugar de encuentro de los principales dirigentes de la Revolución Cantonal. Tuvo infinidad de visitantes ilustres, entre ellos el General Prim, donde se ocultó tras el fracaso que tuvo en su intento de sublevar en Valencia al Regimiento de Borbón, y muchos más acontecimientos cuya enumeración haría excesivamente larga esta exposición.

 

            Pero aparte de su valor histórico, su valor material y documental es incalculable. Nos podemos referir a pinturas y frescos de Minoci; vitrinas y mobiliario de estilo neoclásico; biblioteca histórica de libros farmacéuticos de los siglos XIX y XX; despacho de madera tallada con decoración de época Alfonsina; básculas; teléfonos y máquinas de escribir de los primeros años de su invención; 35 botes de porcelana esmaltada de Limoges, siglo XIX; “ojo de boticario” compuesto por 108 tarros y frascos, siglo XIX; 55 frascos de cristal soplado con diferentes productos y etiquetas, siglo XIX; material y productos de laboratorio para remedios y fórmulas magistrales; redomas; retortas; dosificadores, etc.; equipos de primeros auxilios de la Guerra Civil; cientos de envases con medicamentos antiguos, y un largo inventario de otros productos perfectamente catalogados y tasados por la casa de subastas Goya.  Solo el valor económico de estas antigüedades podía solucionar la vida a cualquiera y, por supuesto, a los hijos de doña María Dolores (un varón y tres mujeres), que han renunciado a su venta para donarlo todo a su ciudad.

            [Img #9318]Sin embargo, ésta que podría haber sido la historia idílica de una donación altruista de unos particulares a su ciudad, se está convirtiendo en una auténtica pesadilla para los donantes, que ven como la desidia e incompetencia de nuestros representantes municipales está haciendo casi imposible la donación, a pesar de su enorme voluntad y múltiples gestiones.

 

            La historia de este disparate no es nada reciente. En el año 2003, una incomprensible ordenanza municipal obligaba a desalojar la Farmacia del edificio donde llevaba ubicada casi dos siglos. La sola presencia de la Farmacia hubiese justificado la conservación y consolidación del citado edificio, pero parece ser que el propietario de la finca tenía otros planes y consiguió que se declarase en ruina. De ello, no nos debemos extrañar si tenemos en cuenta que, desde la II Guerra Mundial, Cartagena es la ciudad europea donde se ha destruido más superficie de casco histórico.

 

            En los dos siguientes años, todo el mobiliario y objetos de la Farmacia estuvieron en el conocido estanco de Balbino, tras un costoso traslado que requirió el concurso de carpinteros y especialistas. Finalmente, quedó alojada en la rebotica de la nueva oficina de farmacia, en la avenida Reina Victoria, que la propietaria tuvo que abrir al verse desalojada de la calle Mayor. Pero esta señora, ya muy anciana, se vio obligada a traspasar su licencia quedando todo el material en la última ubicación. El traspaso se realizó con el compromiso de que la nueva propiedad se ocupase de la custodia de la antigua farmacia por el periodo de un año, tiempo que tenía el Ayuntamiento para recepcionarla y hacerse cargo de ella.

 

            El hijo varón (don Juan Ernesto Peña), como representante de la familia, redactó un acta de donación a la ciudad de Cartagena, que fue entregada en tiempo y forma a las autoridades municipales. El problema que se plantea en este momento es que el Ayuntamiento no ha dado ningún paso para hacerse cargo y el plazo de un año termina el próximo mes de marzo. En el poco tiempo que queda, solo caben tres opciones: o se hace cargo el Ayuntamiento, que es lo que pretende la familia; o la venden legítimamente los hijos a un anticuario, o queda a disposición de la nueva propiedad.

 

            Los hijos de doña María Dolores están realmente asombrados de la pasividad y falta de interés de nuestros representantes y no cesan de hacer gestiones porque ven que el tiempo se agota. Mientras, enterada la Universidad de Murcia, se ha ofrecido incondicionalmente, con el apoyo del Gobierno Regional, para hacerse cargo de la Farmacia y situarla en un lugar preferencial en el Museo de Historia de la Medicina, en la capital de la Región. (Luego nos lamentamos de que Murcia nos roba). Esta opción fue rechazada por la familia, porque la voluntad y la ilusión de doña María Dolores es que su querida farmacia se quede en la ciudad de Cartagena, para disfrute y orgullo de todos los cartageneros. 

 

            [Img #9319]La actitud de nuestro Ayuntamiento es verdaderamente increíble,  ya que se comporta como una novia que rechaza un anillo de pedida de oro y brillantes. Quizá nuestros políticos estén tan ocupados que no puedan atender estas “nimiedades”, o puede que estén demasiado absortos en ver la manera de justificar la prórroga del posible contrato, posiblemente ilegal, de Hidrogea. Pero lo más sorprendente es que además la operación se realizaría a coste cero. No quisiera pensar que al ser a coste cero no haya posibilidad de mordidas y por consiguiente la operación no mereciese la pena.

 

            Todavía tengo la esperanza, junto a miles de cartageneros, que espero que se enteren por esta exposición, que la histórica farmacia quede ubicada en alguno de los edificios nobles que aún quedan en la ciudad, donde se pueda alojar con dignidad esta singular muestra de nuestro patrimonio cultural.

 

            Si nuestros representantes políticos no actúan por ignorancia o incompetencia, no están capacitados para detentar un cargo público, y de todas formas, serían responsables de un delito de ”expolio” a la ciudad.

 

            Esperemos que entre intrigas e intrigas; corruptelas y corruptelas; golferías y golferías dediquen un poco de tiempo para cumplir con su obligación, recepcionen convenientemente la farmacia para la ciudad y concedan a doña María Dolores Ros Bielsa, que ahora tiene cien años, el homenaje y reconocimiento institucional que se merece.

 

            ¡QUEDAN CINCO SEMANAS!

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1 Comentario
Fecha: Lunes, 5 de febrero de 2018 a las 11:40
Carlos Martinez
.-"pesadilla para los donantes, que ven como la desidia e incompetencia de nuestros representantes municipales..."
.....................
Señor Sanchez, al parecer lleva usted aquí poco tiempo y no se lo acaba de creer:
Aquí, en esta ciudad, y desde el primero hasta el último de los que han pasado por este Excelentísimo Ayuntamiento y desde aquel Magnífico DON Escudero de Castro, todos los demás, cantotrepas include, no han sido mas que unos mamporreros de esos tres tenores que han hecho de ellos lo que han querido, y con ellos y con esta ciudad sus mastodónticas fortunas, eso sí, también habría que incluir a esos jueces y fiscales mas preocupados por su carrera que por el esclarecimiento y respeto por la Ley.
¡Y cómo no! a este puevlo que los ha votado y re-votado para poder así seguir con ese acoso y derribo de esa trimilenaria cuya Historia sólo sirve para ponerse hasta el culo en esas fiestas de ....


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