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Manuel Parra Celaya
Domingo, 11 de febrero de 2018
Opinión de Manuel Parra Celaya para La Tribuna de Cartagena

LUZ VERDE PARA EL MINISTERIO DE LA VERDAD

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[Img #9430]Parece que todos los partidos del Sistema, sin excepción, se han puesto de acuerdo. ¿En qué?, me dirán ustedes; no en asuntos de escaso fuste para ellos, como un verdadero pacto educativo que represente algo tan fútil como beneficiar a los españolitos de hoy y del mañana con unas enseñanzas coherentes, sino en algo tan decisivo como reinventar el pasado, instalar el doblepensar en las mentes de todos los ciudadanos y, así, hacerles pasar por las horcas caudinas del sectarismo más abyecto.

 

En este aspecto no va a haber oposición que valga: los padres de la criatura -esa izquierda que no atina a ser española ni moderna, parafraseando a Laín Entralgo- está entusiasmada con el proyecto, por aquello de Gramsci dixit, y sus teóricos adversarios en el hemiciclo responden con un apoyo miserable o con una cobarde abstención.

 

Tampoco, ni mucho menos, se opondrán los representantes de los partidos de corte separatista, pues el proyecto les viene a resultar de todo punto simpático, ya que contribuye a su objetivo de negar a su odiada España. Además, ¿quién osará ahora echarles en cara la manipulación de la historia en sus libros de texto, cuando todos los escolares del Estado de las Autonomías estarán sometidos a parecidas distorsiones y lavados de cerebro?

 

Lo que fue antaño literatura provocada por el desengaño y premonición en Orwell, con aquel siniestro Ministerio de la Verdad de su novela 1984, se va a plasmar ahora en las leyes que continuarán la ignominiosa memoria histórica de Rodríguez Zapatero: una vez más, la realidad superará a la ficción.

 

¿Cuáles van a ser los alcances en el tiempo de ese Ministerio de la Verdad del Sistema democrático (por decir algo)? El franquismo y la guerra civil, por antonomasia, pero, una vez puestos en faena, ¿por qué no aplicar el método a todo nuestro pasado nacional, en función de las apetencias y necesidades ideológicas de un presente vacuo?

 

Quizás se salve, por ejemplo, la figura de Cánovas del Castillo, artífice de la Primera Restauración, aunque fuera conservador, por aquello de los parentescos, aunque también lo dudo porque cabría establecer ingratos paralelismos con la Segunda; todo eso suponiendo que la Corona no sufra también las acometidas de la nueva memoria, por su origen indiscutible, cosa que agradaría, seguro, a quienes no hace mucho cantaban aquello de España mañana será republicana

 

Por supuesto, no resistirán a esta purga histórica ni la Casa de Borbón ni la de Austria en pleno, ni, con más razón,  los Reyes Católicos, reos, entre otras muchas cosas, de haber entronizado el águila de San Juan y el yugo y las flechas como símbolos españoles.

 

Hacia atrás, no sería extraño que Mío Cid saliera bien librado, por aquello de la lealtad y el valor, virtudes opuestas a los códigos axiológicos del presente; y, puestos a censurar, de paso podría ser revisada toda nuestra Edad Media, con excepción de aquellos elementos que resultaran útiles para exaltar glorias rigurosamente localistas y autonómicas.

 

Los Reyes Godos serán depurados, claro, y solo alguno merecerá elogios, de acuerdo con su nivel de felonía; por supuesto, Recaredo resultará innombrable, y el obispo Don Oppas irá derecho a los altares de la religión laicista, dada su conducta tolerante allá en Guadalete.

 

La España Romana quedará inexorablemente purgada, por ser consecuencia de un imperialismo inaceptable y, además, por haber saludado con el brazo en alto.

 

                (…)

 

La ironía de este texto no sirve para borrar la desazón que está produciendo el anuncio de estas medidas legislativas en una inmensa mayoría de españoles de bien; a estos les será del todo punto imposible, a riesgo de convertirse en delincuentes, cualquier intento de llevar la contraria a los espurios historiadores del Sistema. A mí, en particular, me será vetado, por ejemplo, calificar de acertado mi plan de estudios de Bachillerato, o evocar lo bien que lo pasé en mis campamentos juveniles…

 

A todos los ciudadanos se les habrán amputado y tergiversado trozos de su historia común, reescrita ad maiorem gloriam del Sistema; poco importará que hubieran sido los de más edad disidentes y opositores del Régimen anterior o fervientes partidarios del Generalísimo: todo vendrá marcado como dogma de fe y no cabrá quitar ni suprimir una coma de la Versión Oficial y Única.

 

Menos mal que no contempla la futura ley de memoria histórica el internamiento en psiquiátricos y gulags para reeducar conciencias y mentes de quienes tenemos el gusto de la lectura, el prurito de contrastar datos, la búsqueda de la objetividad y, en general, la funesta manía de pensar.

 

               

               

 

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1 Comentario
Fecha: Domingo, 11 de febrero de 2018 a las 10:39
JULIAN
Eso que usted indica en el último párrafo de su escrito, creo que es cuestión de tiempo el que también vayan a instaurar un régimen basado en los psiquiatricos y los gulags. Por suerte para los viejos, no lo veremos, pero las próximas generaciones, no me cabe la más mínima duda de que sí lo padecerán. ¡¡¡Pobre España!!!

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