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Carlos León Roch
Lunes, 5 de marzo de 2018

Entre Cuerdas y Metales...y recuerdos

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Magnífico y emotivo Concierto Extraordinario en El Batel,  con una insólita y estupenda Orquesta Sinfónica de Cartagena, que cuenta con magníficos intérpretes, muchos de ellos también cartageneros, como los renombrados e internacionalizados  contrabajistas hermanos Yepes ...

 

Músicos procedentes del prestigiado Conservatorio de Música de Cartagena, aquí mismo,  en la calle Jorge Juan.

 

Y todo eso en el extraordinario, brillante y espectacular  ámbito del municipal auditorio de El Batel.

 

Escuchando con emoción a esos músicos nuestros, en esas instalaciones - también nuestras- interpretar brillantemente a Mendelssohon, a Betessini o a Beethoven en una sala llena de aficionados a la música clásica, vino a mi memoria el pasado, al que pertenezco...

 

De niño pequeño, el Conservatorio (Elemental se denominaba entonces) estaba ubicado en una destartalada sala de la Real Sociedad de Amigos del País, en la calle del Aire.  Sólo habían dos viejos pianos verticales, con los que don Fernando, doña Estalisná o doña. Angelina (mi llorada profesora), intentaban trasmitirnos el amor a la música...pese a que su dependencia al Ayuntamiento vieran atrasados meses y meses sus magros salarios.

 

Y es que eran años de dura austeridad, en las instituciones y en los hogares. No había más.

 

Año tras año, el Conservatorio fue "progresando"... a la Escuela de Profesores Mercantiles en la plaza de España; después al espacio de la Sección Femenina, en la calle Real. Hasta llegar a la espléndida realidad que vivimos ahora.

 

Y no se trataba solamente de ausencia de estructuras adecuadas para el progreso musical, sino que las necesidades de supervivencia hacia prevalecer intereses elementales, basales, a los del espíritu...

 

En los años setenta, ya superada la estricta austeridad, nos dijeron  a los concejales (sí, aquellos de "coste cero", en acertada expresión de  Martínez Pagán) que en los almacenes municipales habían muchos instrumentos de viento (cornetas, trombones, fagots...) propiedad municipal, pero que no sabían a quién cedérselos... Y es   que no se encontraba ninguna banda aficionada, ninguna escuela municipal a quien cedérselos. Tal era la situación musical...

 

Mientras ahora, en 2018, escuchaba embelesado el precioso concierto de una orquesta sinfónica cartagenera, con brillantes músicos cartageneros, en un magnífico entorno musical, formados en un excelente Conservatorio, no puedo menos que "mirar hacia atrás" y confirmar que aquel pasado era mucho peor (al menos en el ámbito musical) que este presente y que el prometedor futuro.

 

Y también que, tras denunciar las corrupciones reales o supuestas, los derroches y las incompetencias resulta de obligada gratitud el reconocimiento de esas magníficas realidades. Realidades que están –ya para siempre- en el "haber" de las autoridades y representantes políticos que tornaron viejas ilusiones en espléndidas realidades.

 

Y es que "lo cortés no quita lo valiente".

 

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