Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Redacción La Tribuna de Cartagena
Lunes, 5 de marzo de 2018
opinión de federico santaella para la tribuna de cartagena

El Baluarte número tres de la muralla de Carlos III

Guardar en Mis Noticias.

No hay motivo que justifique cualquier actuación que no consista en la rehabilitación y puesta en valor de las estructuras murarias recientemente aparecidas

[Img #9780]

 

 

En el año 1765, con motivo del viaje de la princesa María Luisa, hija de Carlos lll, a Italia, el conde de Aranda visitó la ciudad de Cartagena y, en ella permaneció hasta su regreso. Durante la ausencia de la Princesa el Conde, en calidad de Capitán General de los reinos de Valencia y Murcia inspeccionó las defensas de la ciudad y manifestó a la Corona su preocupación por el deficiente estado de las mismas.

 

La preocupación transmitida por el conde de Aranda hizo que el rey Carlos lll encargase, al ingeniero militar Pedro Martín Zermeño, un proyecto de defensa de la Plaza, así como la edificación de castillos y fortificaciones, en las alturas exteriores que la dominaban.

 

Las obras de construcción de las murallas comenzaron en el frente de Benipila en el año 1771´bajo la dirección de Zermeño y, tras varias vicisitudes y, fueron continuadas por los ingenieros, Mateo Vodopich y Leandro Badarán, hasta el año 1778 en que quedaron paralizadas, para quedar concluidas en el año 1811 durante la Guerra de la Independencia, en que además se construyeron, entre otras obras, un foso con camino cubierto y contraescarpa entre la Puerta de Madrid y la de San José.

 

La terminación del recinto amurallado impidió que el general francés Sebastiani pudiese conquistar la ciudad, siendo Cádiz y Cartagena las únicas ciudades no conquistadas por el ejército de Napoleón.

 

Las murallas de Carlos lll se ajustan al sistema de fortificación abaluartada, desarrolladas con anterioridad en las fortificaciones de San Juan de Puerto Rico, Portobelo, Santiago de Cuba y Cartagena de Indias. Tenían un total de veintidós baluartes, tres puertas y cuatro poternas. La superficie del recinto era de 129.966,89 metros cuadrados, y el perímetro de su magistral de 5.458 metros. El perfil de la muralla consta de adarve, banqueta, parapeto, cordón y escarpa; con foso y contraescarpa entre las puertas de Madrid y San José. La altura media de sus escarpas es de 7,25 metros hasta el asiento del cordón, excepto en el frente marítimo que es de 8,64 metros. Los parapetos se construyeron de dos tipos: en sardinel de ladrillo (frentes de Benipila, del Almarjal y El Batel) y de sillería (frente marítimo).

 

Después de la Guerra de la Independencia, las murallas volvieron a desempeñar su papel defensivo, con motivo del asedio del ejército centralista al Cantón de Cartagena hasta el año 1.874. Pero a partir de esa fecha los avances realizados por la tecnología militar, hicieron que las fortificaciones clásicas dejasen de tener interés para la defensa y las murallas se veían como un impedimento para la expansión de las ciudades.

 

Ciudades poco dinámicas como Ávila, Lugo o Morella conservaron la totalidad de sus recintos amurallados, pero ese no era el caso de Cartagena, que vivía un momento de riqueza y expansión por la explotación de sus cotos mineros y la consecuente capitalización de su burguesía.

 

 

[Img #9781]

 

 

En el año1.896 el arquitecto catalán Pedro García Faria y el cartagenero Francisco de Paula Oliver Rolandi, elaboraron el “Proyecto de Ensanche, Reforma y Saneamiento de Cartagena”, a semejanza del Ensanche de Barcelona, diseñado por el arquitecto Ildefonso Cerdá. Como en ese tiempo ya no era un impedimento militar la construcción de edificaciones desde las murallas hasta la distancia del tiro de cañón (distancia a la que se sitúan los barrios periféricos de Cartagena), el Ayuntamiento elaboró normativas  para la desecación y relleno del Almarjal, espacio principal donde se llevaría a cabo el proyecto de expansión de la ciudad.

 

Durante décadas ya se había ido produciendo un proceso natural de sedimentación en el Almarjal, que lo había ido colmatando desde que se desvió la rambla de Benipila hacia la Algameca Chica, y la laguna perdió su comunicación con el Mar de Mandarache. A esa colmatación se unió la acción antrópica, propiciada por las Ordenanzas municipales que animaban a constructores y particulares a depositar escombros al pie de las murallas.

 

La consecuencia fue que en la segunda década del siglo xx, el nivel de rellenos al pie de las murallas había llegado a la altura del cordón de sus escarpas, quedando solo a la vista el parapeto, en sardinel de ladrillo, de las mismas.

 

En 1.916, año en que se decide el derribo de las murallas, los operarios solo se tuvieron que atarear en el desmonte del parapeto, aprovechando el ladrillo macizo (que en argot popular llamaban “melvas”) para su reutilización. Por consiguiente, aunque para el relato histórico las murallas se habían destruido: ¡oh sorpresa! Resulta que se conservaron íntegras y soterradas, con su altura original de 7,25 metros desde el cordón, que separa el parapeto, hasta la parte superior de su cimentación. Afirmo taxativamente que se conservan íntegras, porque la ausencia de sus parapetos no supone una causa insalvable para su completa recuperación. De hecho ya se reconstruyeron, con peor que mejor acierto,  en los tramos de la calle Capitanes Ripoll, en los del Batel y en el frente marítimo.

 

La circunstancia del soterramiento de las murallas, que ya había podido constatar en mi proyecto de tesis doctoral, se hizo evidente en el año 1.999, con motivo del proyecto de construcción de dos bloques de edificios de once plantas y un teatro municipal, en los terrenos de la antigua Lonja de Abastos.

 

En aquel momento ya advertí, con el apoyo incondicional de mi colega y nunca suficientemente reconocida Blanca Roldán, que en el solar se hallaba soterrado el Baluarte número dos de la muralla de Carlos III y más de ochenta metros de cortina muraría en dirección al Baluarte número uno (que está bajo la plaza de la Universidad), así como el foso y la contraescarpa a cincuenta metros de la cara del baluarte. El conjunto ocupaba la totalidad del solar. (Estábamos sobre aviso porque poco antes se había destruido, con ocultación, la cortina de muralla que unía los baluartes números dos y tres para construir el edificio que discurre por la calle del San Juan)

 

Cuando se iniciaron los primeros movimientos de tierras, la pala actuó durante varios días, destruyendo parte del ángulo flanqueado del baluarte, sobre en el que aún quedaba la ménsula donde se asentaba una garita de piedra que lo coronaba. Ante la evidencia de las estructuras exhumadas y las denuncias publicadas en los medios de comunicación, el Ayuntamiento se vio forzado a paralizar las obras.

 

Todas las asociaciones de defensa del patrimonio (Massiena, Instituto de Estudios Cartaginenses ADEPA…), personas relacionadas con el mundo de la cultura, y las cinco asociaciones de vecinos del casco histórico,  manifestaron su repulsa a cualquier tipo de actuación que pudiese perjudicar la integridad del monumento. Además todos los grupos de la oposición manifestaron que votarían en contra de cualquier resolución de las actuaciones que pudieran perjudicar a cualquiera de las estructuras de la muralla de Carlos III.

 

En aquellas fechas el Partido Popular gobernaba la ciudad con mayoría absoluta y, el concejal de Urbanismo d. Vicente Balibrea manifestó que “habría que subvencionar a los promotores ya que no podrán construir tantas viviendas como tenían proyectadas en un principio.”(Hemeroteca: El Faro de Cartagena, 24 de mayo de 1.999). Esta declaración fue manifestada siendo alcaldesa de Cartagena doña Pilar Barreiro (también por esas fechas, por motivos que no voy a decir públicamente, servidor de ustedes, se vio obligado a abandonar su actividad como arqueólogo en la ciudad).

 

La cuestión fue que el Ayuntamiento renunció a la construcción del teatro municipal, que al fin y al cabo hubiese sido una infraestructura pública, y permitió la construcción de un enorme edificio que ocupó todo el foso y la contraescarpa de la muralla, dejando el baluarte miserablemente encriptado en los garajes del edificio, sin posibilidad de poder ser contemplado, lo cual creo que es ilegal.

 

Recientemente en el solar situado entre las calles de S. Juan, Carlos lll y Juan Fernández y con motivo del proyecto de construcción de un edificio, con sus consiguientes garajes subterráneos, como era de esperar, ha aparecido el Baluarte número 3 de la muralla de Carlos lll. Con una simple inspección ocular y superponiendo los planos originales de la Comandancia de Ingenieros de Cartagena ( Archivo del Viso del Marqués, Archivo Central del Ejército y del Parque de Artillería) a la trama urbana actual, podemos comprobar que el referido baluarte se encuentra en el mismo estado de conservación que el baluarte número dos de La Lonja.

 

En este caso se pueden evidenciar sus dos caras flanqueantes de 17 metros cada una las dos caras flanqueadas de 25 metros cada una y un paño de cortina muraria en dirección al baluarte número dos de La Lonja. En conjunto el baluarte, no solo ocupa, sino que sobrepasa ampliamente la superficie del solar. No hay un solo metro cuadrado del solar que no esté ocupado por el baluarte y su foso, lo que hace incompatible cualquier tipo de actuación urbanística en la zona.

 

En el caso del baluarte de La Lonja se puso como excusa, para justificar el disparate que se realizó contra el patrimonio, que al fin y al cabo se encontraba bajo tierra y no se podían aplicar las mismas consideraciones que a las estructuras visibles del resto de la muralla. Es cierto que estaba bajo tierra, pero eso ocurre en el 90% de los yacimientos arqueológicos, como es el caso del Teatro Romano o el de la ciudad de Pompeya. ¡Encima nos tratan como a idiotas!

 

No hay motivo que justifique cualquier actuación que no consista en la rehabilitación y puesta en valor de las estructuras murarias recientemente aparecidas.

 

El Baluarte Nº3 de la Muralla de Carlos III, como parte integrante de la misma, es un Bien de Interés Cultural. La Ley de Patrimonio Histórico Español, señala en su artículo 19 que los monumentos declarado Bienes de Interés Cultural no podrá realizarse obra interior o que afecte al inmueble o a sus partes integrantes, y el artículo 18 puntualiza que un yacimiento que sea Bien de Interés Cultural es inseparable de su entorno.

 

Confió en que, ya entrado el siglo XXI, no se vuelvan a cometer más atentados contra el patrimonio de la ciudad y al Baluarte Nº 3 la Administración le dé el tratamiento que marca la Ley. Además mi confianza está muy fundada ya que el director del seguimiento arqueológico de la obra, don Lorenzo Suarez es un excelente profesional y elaborará un informe impecable; por otra parte,  tenemos la suerte de contar con Carmen Berrocal como Coordinadora General de Patrimonio del Ayuntamiento de Cartagena, y no va a consentir que se vuelva a cometer otra fechoría; y sobre todo porque el partido que hace 19 años estaba en la oposición y se opuso frontalmente a la construcción del edificio que se situó en los terrenos que ocupaba el baluarte nº 2, ahora que gobierna en el Ayuntamiento, mantenga los mismos criterios y ardor combativo que entonces. Esto será así, salvo que los criterios que se tienen cuando se está en la oposición cambien radicalmente cuando se está en el gobierno.

 

Confió plenamente en que estos criterios no van a cambiar, entre otras cosas, porque el Código Penal recoge explícitamente los delitos sobre el Patrimonio Histórico:

 

La autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, haya informado favorablemente proyectos de derribo o alteración de edificios singularmente protegidos será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años. (Artículo 321 del Código Penal).

 

Por lo tanto cualquier actuación ilícita que se realice sobre el baluarte nº3 tendría consecuencias penales.

 

 

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Lunes, 5 de marzo de 2018 a las 13:19
Carlos Martinez
Una punte.-
Este tal Sebastianini, cuando llegó a las altas murallas de MI ciudad y a petición de una turba de murcianos que desde la capitá pedían a sus "amigos" franceses..
(Murcia SIEMPRE se rindió en todas las batallas y guerras acontecidas en su más que corta historia)
que arrasara Cartagena,
(esto está escrito en la Historia de España, ¡la verdadera! no la que manipulan hunos y hotros)
Pues éso, que cuando llegó y vio esas murallas imponentes exclamó:
.-" Viajero, párate aquí, que el Francés también paró, y quien por todo pasó, no pudo pasar de aquí"
Apuntes que ya naide recuerda, ni interesa, ¡ni na de ná! son carta-generos-murci-anos y eso de la Historia de esta ciudad, ¡la verdadera! sela suda.
Otra cosa es cuando llega septiembre y entonces es cuando la utilizan. Y sólo para ponerse hasta el....
Anos de Murci...: Cartagena va biennnn con bosotros, y ahora ir a bañarse al Mal menor. El cielo puede esperar.

La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress