Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Eduardo López Pascual
Jueves, 15 de marzo de 2018

Lo políticamente correcto y la reacción de la madre del niño Gabriel

Guardar en Mis Noticias.

[Img #9964]

Antes de que nadie eche los pies por alto y nos atosigue con juicios y prejuicios cada vez más irracionales, aclaro que no ataco ni critico las declaraciones de amor y generosidad que la madre del niño Gabriel, alevosamente asesinado presuntamente por la pareja de su padre, ha hecho a un periodista y luego repetido en varias cadenas de televisión. No voy a ser yo quien descalifique  las palabras de esta madre -que la entiendo llena de dolor- en las que no aparecían ni siquiera un leve intento de condena para la autora del crimen, un grito de enérgica rebeldía ante un hecho tan horrible, -solo una suave invocación a la justicia- y haya quedado en pronunciar un discurso extremadamente bondadoso y en un tono, tan exquisitamente flojo, que yo lo llamaría etiquetado, es decir, de acuerdo con el mensaje y lenguaje  que se esperaba de lo “políticamente correcto”.

    

Sí, digo etiquetado porque a mí me parecían una serie de frases hechas y aireadas por quienes tratan, por todos los medios, de rebajar las responsabilidades personales por los actos cometidos de esa naturaleza, basándose en una hipócrita justificación social o en un buenismo difícil  de entender y evitando, en lo que puedan, la justa y necesaria condena por sus execrables crímenes.

 

Que una madre, ante el cuerpo sin vida de un hijo asesinado vilmente por alguien sin conciencia, hable solo de pena por la asesina, no se entiende si no es por el mantra difundido y defendido, a bombo y platillo, por quienes buscan desarmar a la sociedad. 

      

Quizá, esa inexplicable marea de restar culpas de castigo social,  haya dictado las palabras de la madre de Gabriel, hasta el punto de impedirle exigir, con toda razón, que caiga el mayor peso posible de la ley  a una  perversa depredadora infantil.

       

Las presiones para derogar la actual Ley de Prisión Permanente Revisable, auspiciada por la izquierda montaraz y un PNV  siempre dispuesto a chantajear al Estado, fiel a su consigna de recoger las nueces, está dentro de esa campaña de rebajas justiciables para criminales escondida en esa injustificable excusa de propiciar la reinserción de los, las asesinos, terroristas y criminales de la trata, en una actitud que no alcanzo a comprender.

 

No pido que nadie se tome la justicia por su mano -o que quiera violencias personales de ningún tipo- pero que una madre, ante el cadáver de un hijo de ocho años vilmente arrebatado, no exprese de manera rotunda su rabia, su  indignación, incluso su deseo normal, lógico,  natural, de cárcel para el resto de su vida a la asesina presunta, es para mirarse, porque todo parece indicar que ha sucumbido a ese mensaje políticamente correcto de amor  por el delincuente.

      

Una actitud inmediatamente reproducida por el periodismo adicto, que alimenta esa idea sutilmente falsificada tendente a suprimir las sentencias con prisión permanente revisable de los jueces.

 

Está bien que esta madre no clame venganza, no exija ojo por ojo, pero no parece lógico que, haga un discurso de lástima por quien mató a su hijo de ocho años.  No resulta creíble, salvo que haya sido abducida por lo políticamente correcto.

 

Y sé que decir eso es ir contra corriente, pero me da igual.

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Lunes, 26 de marzo de 2018 a las 22:22
Ramiro
El padre y la madre del niño, por desgracia asesinado, son podemistas, o al menos así se ha publicado, y ya sabemos que esta gente están hechos de una pata muy especial, que tiende a "justificar" de toda esa pobre gente del tercer mundo...
En fin, con su pan se lo coman.
Solo lo siento, y mucho, por el pobre niño y por su abuela, pues los padres parece que sufren "el síndrome de Estocolmo", como si simpatizaran con la asesina hide **** .

La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress