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César Vidal
Lunes, 19 de marzo de 2018
Opinión de César Vidal para La Tribuna de Cartagena

Un conspirador llamado Trevijano

Guardar en Mis Noticias.

[Img #10055]

Hace unos días tuvo lugar el fallecimiento de Antonio García Trevijano y, en contra de lo que esperaban sus adeptos, no se produjo una cascada de panegíricos glosándole como uno de los españoles más importantes del siglo XX.  No sólo eso.  Es que apenas unas fechas previas había muerto el humorista Forges y la prensa –y el público, dicho sea de paso- mostró mucho más interés en él que en Trevijano.  En este caso, los obituarios se redujeron a algunas notas de compromiso asépticas, a algunos artículos negativos procedentes de gente que se había cruzado con el difunto años atrás y a algunos elogios encendidos de amigos o compañeros que, en general, a los adeptos les parecieron bien. 

 

Quien escribe estas líneas glosó con absoluta imparcialidad a Trevijano en una porción del Boletín de noticias del programa radiofónico La Voz y esa glosa provocó la reacción encolerizada de los adeptos porque no sustentaba el mito que Trevijano creó, que ellos creen con una fe en nada inferior a la religiosa y que un servidor no puede sustentar por la sencilla razón de que es negado de arriba abajo por los hechos objetivos.  Permítanme aclarar brevemente y sin ánimo de ser exhaustivos a lo que me refiero con mito y realidad.

 

En una aparición en público que tuvo lugar unas semanas antes de morir gracias a la invitación de las comunidades islámicas de España -  www.youtube.com/watch?v=e7BW9Gk1D2k&t=566s – se tiene posibilidad de examinar el contenido del mito y de su nulo contacto con la realidad.  La persona que presenta a Trevijano afirma que es el único español cuyos libros están en la Biblioteca del congreso de los Estados Unidos, que aparece en la televisión pública de Rusia y que le piden consejo los asesores del presidente Trump.  Cuando Trevijano toma la palabra añade a esos elementos del mito la afirmación de que fue el jefe de la oposición contra Franco y que así aparece reconocido - en los documentos de Wikileaks – donde la CIA lo denomina Maverick.  He escuchado estas afirmaciones en multitud de ocasiones y tengo que decir que son rotundamente falsas o que constituyen una flagrante tergiversación de la realidad aunque formen parte esencial del mito.

 

En primer lugar, es rotundamente falso – por mucho que Trevijano lo dijera y lo repitieran sus adeptos – que fuera el único español con libros en la Biblioteca del congreso de Estados Unidos.  El embuste es colosal y pueril porque cualquiera puede ir al catálogo de la citada Biblioteca para verlo.  Permítanme afirmar algunas verdades objetivas que podrán comprobar yendo a los enlaces de la Biblioteca del congreso que adjunto:  

 

[Img #10054]1.- En la Biblioteca del Congreso Trevijano tenía cuatro obras raspadas como eran un folletillo de la Transición de una colección de kiosko que muchos recordarán; una apología suya por el asunto de Guinea y, finalmente, su discurso de la república de 1994 que, dicho sea de paso, fue un libro que yo recensioné para El Periódico de Aragón por esas fechas.  Se trataba de un ensayo que no estaba mal, pero que como era habitual en Trevijano resultaba más contundente que profundo. La verdad es que por mucho que les pese a sus adeptos como muestra de ciencia jurídica o de pensamiento político las obras dejan muchísimo que desear.

 

2.- En la Biblioteca del Congreso hay muchos otros españoles aparte de Trevijano.  Un servidor de ustedes por ejemplo, está representado más de cuarenta veces que el difunto Trevijano.  Por supuesto, nunca nadie me habrá oído decir la sandez de que soy el único español que tiene obras en esa biblioteca a pesar de que lo multiplico por decenas a Trevijano o que buena parte de mis libros están en la misma sala que los cuatro suyos.  Sería verdad, pero no resultaría educado ni elegante.

 
3.- Mi hermano Gustavo tiene prácticamente las mismas obras que Trevijano en la Biblioteca del Congreso y, ciertamente, no es un prodigio, pero tampoco iría por ahí diciendo que es el único español… y bla bla bla...

https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Gustavo+Vidal&searchCode=GKEY%5E*&searchType=0&recCount=25

 

4.- Por si a alguien se le ocurre articular la excusa de que Trevijano tenía en la Biblioteca del congreso libros de ciencia jurídica y los demás no, me veo en la obligación de señalar que ninguno de los libros de Trevijano eran de ciencia jurídica – salvo que como tal se entienda su apología guineana – pero que, por añadidura, hay un montón de españoles con sus obras en la biblioteca del congreso cuyos temas sí son la ciencia jurídica o el análisis político. No pocos fueron o son mucho más ilustres que Trevijano y hasta donde yo sé ninguno iba blasonando de ser el único.

 

No puedo citar a todos porque esto se convertiría en un catálogo, pero déjenme mencionar a algunos:

 

- El catedrático de derecho político Pedro González Trevijano que anda por ahí representado como muchísimos otros.
https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Trevijano...

 

-  Juan Linz

https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Juan+Linz&searchCode=GKEY%5E*&searchType=0&recCount=25

 

José Vidal Beneyto

https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Vidal+Beneyto&searchCode=GKEY%5E*&searchType=0&recCount=25
 

 

- Ortega y Gasset presente por sí mismo y, por ciento, infinitamente comentado por otros autores
https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Ortega+y+Gasset&searchCode=GKEY%5E*&searchType=0&recCount=25

 

- José Antonio Primo de Rivera (mira tú por donde) solo y en 

 compañía de otros

https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Jose+Antonio+Primo+de+Rivera&searchCode=GKEY%5E*&searchType=0&recCount=25

 

- E incluso está Roberto Centeno 

https://catalog.loc.gov/vwebv/search?searchArg=Roberto+Centeno&searchCode=GKEY%5E*&searchType=0&recCount=25
 

[Img #10049]Insisto: son sólo unos ejemplos y consignar a todos los españoles sería tarea inmensa, pero yo me pregunto:  cuando Trevijano repetía esa falsedad una y otra vez ... ¿había perdido el juicio? ¿mentía como un bellaco? o ¿era simplemente un mitómano?  Que cada uno se de su propia respuesta.

 

No es más cierto que Trevijano anduviera como gran especialista apareciendo en la TV nacional rusa.  Que apareció en algún programa de TV rusa es cierto, pero, sinceramente, de nuevo, eso le ha sucedido a mucha gente.  De nuevo, el que suscribe apareció en RT, en Sputnik y en otros medios rusos como el mismo que entrevistó a Trevijano en cierta ocasión y con la misma periodista, pero, sinceramente, nada de eso implica mérito alguno.  Como todas las televisiones hay veces en que entrevistan a gente notable y otras que no es así.

 

[Img #10053]Todavía peor si cabe es que se diga que a Trevijano le pedían consejo asesores de Trump.Lo más cerca que Trevijano estuvo nunca de un asesor de Trump fue Roberto Centeno que ha repetido por activa y por pasiva – lo que le honra – que no ha sido nunca un asesor de Trump sino que desempeñó el papel de voluntario en la última campaña electoral y, con seguridad, lo hizo de manera envidiable.Naturalmente, si los adeptos de Trevijano pueden aportar a alguno de esos asesores – dimitidos o no – gustosamente corregiría estas últimas líneas.

 

Graves, pues, son estas afirmaciones, pero aún peores son las del propio Trevijano en el video señalado donde se presenta como el jefe de la oposición a Franco y como el Maverick cantado por la CIA.En primer lugar, Trevijano JAMÁS fue el jefe de la oposición a Franco. Estuvo en la oposición a Franco y conspiró no pocas veces contra él, pero nunca ostentó esa jefatura, por otro lado, inexistente.Menos todavía si cabe fue ese personaje extraordinario que, supuestamente, es Maverick.Cualquiera que conozca el inglés sabe que Maverick no es un término elogioso.Suele utilizarse para los disidentes y, no pocas veces, para el disidente un tanto alocado lo que entre nosotros llamaríamos un pirao.Pero es que además los documentos de la CIA filtrados por Wikileaks consideran que Trevijano era un “tonto útil” del PCE.Trevijano desmintió más de una vez que estuviera al servicio del PCE y, a diferencia de su presencia en la Biblioteca del congreso, creo en que decía la verdad al afirmarlo.Ciertamente, nunca se consideró al servicio del PCE, pero el PCE lo vio como su “tonto útil” tal y como captó acertadamente la CIA.Cumplido ese papel, el PCE – y otros – no tuvieron que esforzarse mucho para poner a Trevijano fuera de [Img #10051]combate.Trevijano alegaba que lo habían engañado y parte de razón tenía, pero ¿qué persona en su sano juicio hubiera podido pensar jamás en pastorear a personajes como Santiago Carrillo?Seguramente, el opusdeista Calvo Serer que fue compañero de Trevijano en esa conspiración precisamente en la época en que el PCE y el Opus pactaban dividirse la España posfranquista hubiera podido añadir mucho al tema, pero, desgraciadamente, nada dejó escrito que pueda aclararlo.

 

A pesar de todo lo anterior – que no es poco en el terreno de la mitomanía y la mentira – siempre he pensado que Trevijano tenía una novela.No por su saber jurídico ya que a decir verdad sus análisis siempre me parecieron dogmáticos y campanudos, pero poco profundos.Tampoco por su trayectoria política que no tuvo, a fin de cuentas, relevancia alguna.Pero sí porque formó parte de esa galería de conspiradores que, como Avinareta, tienen algo tan soberbio y tan poco útil a la vez que tan español.Permítanme detenerme en este aspecto.

 

El propio Trevijano contó algunas de sus conjuras que no pasaron de ser comedias bufas, pero divertidas.Un ejemplo – tienen el relato de su propia voz en youtube – es cuando decidió conspirar contra Franco sabedor de que el dictador había sufrido una lipotimia.Pensó entonces Trevijano en que Franco se muriera – como si no lo hubieran pensado antes y después muchos otros – y en traerse entonces a don Juan desde Portugal para proclamarlo rey.La historia – como no podía ser menos – no llegó a nada y como el mismo Trevijano reconocía en un relato acabó con un empleado y con él corriendo por la calle.

 

Más suerte tuvo en la conspiración del diario Madrid.En un momento determinado, el periódico se encontró en dificultades económicas y Trevijano – de nuevo contado por él – decidió que lo mejor era provocar su voladura de tal manera que dañara la imagen de Franco.Esta vez le salió bien porque, ciertamente, el edificio del diario acabó por los aires, pero la gente que trabajaba en el periódico no se lo perdonaría jamás.El Madrid pudo haberse salvado y había una operación en marcha al respecto, pero el plan propagandístico de Trevijano lo impidió.Periodistas y empleados se fueron a la calle, finalmente, pero Trevijano pudo sonreír satisfecho por el arañazo propinado en el rostro del Régimen.A los que perdieron el empleo les podían ir friendo un paraguas.Por cierto, que uno de los artículos más duros contra Trevijano de estos días procedía de una de las víctimas laborales de aquella conspiración y es que ya se sabe que a la gente no suele gustarle que le priven de su puesto de trabajo.

 

[Img #10048]Menos bien, pero haciendo correr ríos de tinta fue la conspiración de Guinea.Sobre ella escribió Trevijano una obra exculpatoria – ésa sí está en la Biblioteca del congreso – y es cierto que fue el argumento utilizado para arrojarle a la papelera en la época de la Transición.Otro periodista distinto del que perdió su trabajo en el Madrid recordaba hace no mucho un curioso episodio relacionado con Guinea y Trevijano en el que no voy a entrar.Los adeptos de Trevijano pusieron el grito en el cielo, pero no tengo la sensación de que la cosa llegara a mayores.De Guinea, con toda certeza y sin meternos en Honduras, se puede afirmar que acabó en una terrible dictadura y que el dictador Macías le otorgó una condecoración a Trevijano, la primera de un par que se completaría con otra procedente del dictador camboyano Norodon Sihanouk.

 

Tampoco salió bien – ya lo hemos consignado – la conspiración de la Transición.Ni los partidos estaban por dejarse llevar por Trevijano ni el rey Juan Carlos se mostró dispuesto a recordar a aquel Trevijano que le había procurado por afecto a su padre automóviles y conocimientos femeninos en la época en que era cadete en Zaragoza.

 

[Img #10052]Más posibilidades tuvo quizá Trevijano de hacerse con el control del diario El País.Cualquiera que vea en internet una entrevista que el periódico le practicó en 1976 podrá percatarse de que Trevijano era menos radical de lo que ha contado en los últimos veinte años, pero eso es secundario.Lo importante es que pudiendo hacerse con el primer medio de la prensa escrita de España permitió que cayera en manos de Polanco.Como en los caso del Madrid o de Guinea distintas fuentes apuntan a que además obtuvo un notable beneficio económico.No es un tema de importancia porque si decidió vender las acciones de El País estaba en su derecho y si con ello ganó dinero nadie puede censurarlo.

 

No parece que Trevijano aprendiera la lección de que las conspiraciones pueden acabar como el rosario de la aurora – sólo la del Madrid salió bien – y a mediados de los noventa volvió a embarcarse en aquella que se dio en llamar, convencional e injustamente, del sindicato del crimen.Tan poco democrática como casi todas las conspiraciones, aquella pretendía acabar políticamente con Felipe González como fuera porque, de lo contrario, tenía posibilidades de pasar en el poder más tiempo que Franco.Tras su primer mandato, fui muy crítico con Felipe González, pero, sinceramente, no veo por qué una conspiración que pretendía descabalgarlo de manera nada democrática a un presidente de gobierno es digna de alabanza.Esta vez los protagonistas fueron casi todos periodistas aunque hasta donde yo sé sólo uno de los partícipes ha dedicado palabras de elogio a Trevijano tras su fallecimiento.Quizá alguno más aparezca aunque confieso que tengo mis dudas.De hecho, los adeptos del difunto estos días han puesto en circulación un texto laudatorio de un empleado del Museo del Prado con un titular donde afirman que lo compara con De Gaulle y Malraux.El que tenga la paciencia de leer el dilatado y encomiástico texto se percatará de que dice que hay hombres en España como Trevijano ¡y Tamames! que no han sido tratados por los poderes públicos con la misma generosidad que De Gaulle trató a Malraux.Reconózcase que va diferencia…

 

Dicho todo lo anterior, he de decir que aparte de leer sus libros y contemplarlo en los medios coincidí con Trevijano en varias ocasiones.Tuve noticia de su existencia y desaparición – apenas advertida – en la época de la Transición y me encontré con él varias veces a mediados de los años noventa después de que Balbín casi, casi lo extrajera de entre los muertos en un programa de La clave donde Trevijano expuso su tesis de que en España no hay una democracia ni siquiera de baja calidad sino un estado de libertades.Había conspiraciones entonces aparte de las del sindicato del crimen e ignoro en cuántas andaría Trevijano aunque sí puedo decir que no me parecieron nada recomendables los guardaespaldas, partenaires o escoltas que llevaba en un programa de Onda Cero, moderado por Reyes Monforte, donde coincidimos.Entonces como antes y después me pareció dogmático y superficial.

 

Que era dogmático es cuestión sobre la que no hace falta insistir porque basta ver cualquiera de sus videos y observar la conducta de sus adeptos.Era incapaz de escuchar al que difería de él y no dudaba en cortarlo con gesto airado como si fuera San Atanasio escuchando a un arriano.Ver cualquier programa en que participaba permite contemplar el triste espectáculo de cómo los que lo acompañaban eran interrumpidos con un sofión en cuanto se desviaban lo más mínimo del dogma trevijariano.Que era superficial es algo que puede comprender cualquiera que se tome la molestia y el tiempo – quizá es mucho pedir – de acercarse a sus libros y declaraciones.No deseo ser demasiado prolijo, pero valga como ejemplo que su insistencia en reducir el análisis de España a decir que era una partidocracia encontraba eco en mucha gente, pero no se corresponde con la realidad.Hay poderes mucho más elevados que los partidos que, de hecho, dictan las directrices de éstos sin que nadie rechiste.Esos poderes están por encima de partidos y sindicatos en España, están por encima de las autoridades de la UE y están por encima de los intereses nacionales de cualquier país.Cualquier análisis que no se detenga en ellos siempre será superficial aunque hay que reconocer que es un pecado común a la gente de la Transición y no limitado a Trevijano. Permítaseme citar una anécdota al respecto.Hace unos años, moderaba una tertulia de economía en la que participaba Roberto Centeno.El catedrático comenzó en un momento dado a referirse a una caixa que se comportaba de manera más que censurable.Centeno estaba mucho más moderado que de habitual, pero apenas llevaba un minuto hablando cuando sonó mi teléfono móvil.Acababa de llegar un mensaje del presidente de la cadena diciendo: “Mata a Centeno”.No le hice el menor caso y le dejé seguir hablando.Antes de que pasara otro minuto, un nuevo mensaje me comunicó: “Mata a Centeno ya.Estamos negociando el contrato de publicidad de este año”.Esta anécdota sencilla pone de manifiesto que existen poderes a los que pudo no referirse Trevijano obsesionado con los partidos y la Transición, pero que pesaron en la Transición y en la realidad actual mucho más.De hecho y a pesar de haberlo escuchado horas y horas, nunca escuché a Trevijano referirse a personajes que determinaron la Transición mucho más que Suárez o Carrillo. Bien es verdad que a él ya lo habían descabalgado.

 

Cualquiera que haya tenido la paciencia de leer las líneas anteriores se habrá percatado de que disto mucho de sustentar las opiniones de aquellos que son adeptos de Trevijano y a los que todo elogio – aunque sea falso – les parece poco, pero también ando muy lejos de aquellos que todavía le guardan viejas rencillas por eso de la amargura del desempleo.Yo no creo que Trevijano fuera un pensador notable, pero sí creo que tiene una novela porque recogió en su vida algunos de esos rasgos enloquecidos del pueblo español, ese pueblo del que, muy soberbia, desconsiderada e injustamente, decía que todos eran cobardes porque los valientes murieron en la guerra civil.Son- bien lo sé – rasgos que tanto daño nos han hecho y nos hacen, pero que a mi me producen una enorme ternura.En él se dieron cita hasta la muerte el mantenella y no enmedalla, el mirar a los demás por encima del hombro a pesar de la derrota innegable, el contar la Historia no como fue sino como se desea para mantener el punto de la negra honra, el inventarse palabras – como ese repúblico que es un disparate gramatical porque implicaría que Trevijano era una cosa pública aunque si es así que nos informen de cómo cobramos la parte que nos corresponde del palacete en el que vivía en una de las zonas más caras de la provincia de Madrid – el complacerse escuchando a otros pronunciar el nombre propio, el intentar cambiar el pasado como si semejante dislate pudiera ser posible, el mantener el acento de la tierra natal destrozando cualquier pronunciación de una palabra extranjera, el acertar incluso en ocasiones y hasta hacerlo con cierta brillantez…Como sucede con Don Juan, con la [Img #10047]Celestina, con el Buscón, uno no se puede terminar de identificar con Trevijano porque carecía de ese punto tierno y bondadoso que caracteriza, por ejemplo, al Lazarillo y a don Quijote. Sin embargo, a pesar de todo, en él había elementos del ¡No pasarán! y del ¡Que inventen ellos!, que obligan a reconocer que, con sus virtudes y sus defectos, era un hijo de esta tierra, que nunca hubiera cabido en otra y que se mantuvo en sus trece como el papa Luna hasta que se lo llevó de este mundo algo tan prosaico como un cateterismo.Mis condolencias a sus deudos y que el Dios en el que no creía le otorgue no ya la muerte que deseó y no tuvo, pero sí un descanso eterno y en paz.

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13 Comentarios
Fecha: Jueves, 29 de marzo de 2018 a las 17:15
Eva
**** s: **** www.ivoox.com/transicion-espanola-version-original-con-antonio-g-trevijano-audios-mp3_rf_2143276_1.html

No se lo pierdan
Fecha: Jueves, 22 de marzo de 2018 a las 18:31
Antonio
El dictador de la foto no es Francisco Macías, sino Teodoro Obiang, su sucesor golpe de estado por medio.

Por otra parte, en vídeos disponibles está el difunto señor Trevijano (q e p d) defendiéndose contra los alegatos en su contra, idénticos a los del neo liberal César Vidal.

Yo con todo esto, no me quedo con anécdotas de la vieja del visillo, propias de revistas del corazón. Me quedo con la doctrina democrática que nos enseñó el sr. Trevijano en contra del estado de partidos. Echo de menos que el sr. Vidal no critique esto tan esencial, para entablar un amistoso debate. Estamos más necesitados de doctrinas que de chismes.
Fecha: Jueves, 22 de marzo de 2018 a las 12:52
Juan José Gómez
El día 19 hice un comentario, para mi bastante correcto, en el que manifestaba mi desacuerdo con la actitud del Sr. Vidal en este actículo. El día 20 contacté con ese diario para solicitarles que me indicaran las razones de la eliminación del mismo.
el 21 volví a enviarlo, con el mismo resultado. Y sigo sin contestación a mi solicitud.
¿Tanto molesta al Sr.Vidal la discrepancia y que pongan en duda su objetividad?
Fecha: Jueves, 22 de marzo de 2018 a las 12:43
Juan
Me hubiera gustado que Vd., Sr. Vidal, en vida del Sr. Trevijano, hubiera dado rienda suelta a toda la denigrante arenga que ha soltado, primero en su programa La Voz y ahora en este diario, en contra del difunto. Me ha parecido que se mueve Vd. por inquina personal. Considero que es una bajeza moral hacerlo en su lecho de muerte, y a mí me molesta. Creo que también parece un acto de cobardía. Pudo, en vida del finado, proponer la versión que ahora Vd. alumbra y propiciar un apasionante debate y una clarificación de lo que afirma y lo que él mantuvo en multitud de grabaciones y escritos realizados. Escuchaba su programa, la Voz, y aporté mi granito económico para ayudar a mantenerlo durante esta temporada y le tenía en gran estima y respeto. Respeto y estima que para mí ha perdido. Por cierto, en la Biblioteca del Congreso, está también la obra Teoría Pura de la República, con el título en inglés, que creo que nadie puede calificar de folletillo y alguna otra que Vd. no menciona, sobre teoría política. Había oido decir que era el primer autor "sobre teoría política", cuyos libros estaban en esa biblioteca. No el único autor español, como Vd. quiere hacernos creer. Corríjame si no
Fecha: Jueves, 22 de marzo de 2018 a las 11:44
vaya tela
Me parece vergonzoso este articulo a los que los miembros del MCRC ya han dado respuesta y más aún ciertas comparaciones que no le llegan a Trevijano ni a la suela de los zapatos.
Fecha: Miércoles, 21 de marzo de 2018 a las 17:48
Eva
Ya está bien de que en España los héroes pasan por villanos y los villanos por héroes. Y como no confío demasiado en que el tiempo ponga a cada uno en su lugar, más de un ejemplo hay en la Historia ( camino de ello lleva la “modélica Transición”o el 23-F “que dió Tejero y paró el Rey”), creo que hay que hacer lo posible para aclarar ciertas” tergiversaciones “absolutamente malintencionadas.

Una crónica de Antonio García Trevijano hecha con un mínimo de decencia y objetividad,no podría obviar jamás su enorme categoría intelectual ni el indiscutible valor de su obra.Tampoco algunas de sus otras cualidades personales,como el valor. Un hombre de su envergadura no necesitaba cometer ninguna zafiedad.

Es evidente que su caracter no le ayudó a hacer amigos,aunque en este caso le alabo el gusto.

De verdad,si no quieren perderse a un pensador interesante como pocos,acérquense a la figura de Antonio García Trevijano y juzguen por sí mismos. ¡Ya está bien!
Fecha: Miércoles, 21 de marzo de 2018 a las 00:41
Fede
Soy un lector fiel de La Tribuna de cartagena que en la medida de mis posibilidades ya he sucrito acciones para el lanzamiento de La Tribuna de España porque creo que un periódico como este es imprescindible que exista a nivel internacional. He leído todos los monográficos que han hecho, el que dedicaron a la figura de José Antonio Primo de Rivera, el que dedicaron a Palestina, el que han hecho recientemente a Trevijano y los dos que siguen en marcha, el famoso Rojo Botín, sin duda el peridismo de investigación más valiente en toda la historia de España y el que están publicando casi todos los días sobre la Memoría Histérica. A veces coincido con los artículos y otras no pero siempre me han parecido temas interesantes y con artículos de gran altura intelectual. Esperaba con ansias del de Trevijano pues poco o nada sabía de él. Y me ha decepcionado porque el nivel de los artículos (salvo la excepción de Herman Trestch ha sido entre malo y pésimo, poco más que declaraciones apasionadas de sus seguidores. Sin embargo este artículo de César Vidal, con el nivel al que nos tiene acostumbrado, es demoledor, certero y repleto de datos. Felicidades César Vidal
Fecha: Miércoles, 21 de marzo de 2018 a las 00:34
Carla
Muchas gracias don César por poner en su sitio a revijano. Cuando alguien muere parece que hay que llenarle de parabienes. Trevijano se inventó una historia y su corte, porque era igual que un teyezuelo con su corte de pelotas aristocráticos rodeándole, se lanzan a vendernos la figura de un hombre íntegro que jamás lo fue, de un gran patriota que siempre se movió por dinero y de un hombre tan vanidoso que no creía en Dios porque no podía aceptar que existiera ningún ser natural o extranatural capaz de superarle. Gracias por su valentía
Fecha: Martes, 20 de marzo de 2018 a las 17:01
Eva
Es muy significativo que jamás se atreviera a decir esto en vida de Antonio García Trevijano ,y no es el único que lo ha hecho. Valiente raza de cobardes.Buen comienzo.
Lo que dice no tiene la menor importancia. Lo que cautiva de Trevijano no es para nada, ni una sola de las (sin)razones que enumera en el artículo .Cautiva su fina inteligencia ,su vastísima erudición ,su maravilloso sentido estético. Escucharle y leerle resulta fascinante por todo ello.Tan cierto como el placer que se siente al contemplar un bello paisaje o un hermoso cuadro. Es la pura verdad.
Es evidente que se trataba de un hombre intelectualmente superior, al que tilda de ¡“tonto útil” ¡.Trevijano y tonto son antónimos ,eso no puede negarlo nadie con una pizca de honestidad.
No sé que razones tendrá para maldecir de esa manera ,puedo suponerlo ,y no necesito más para despreciarle.
Fecha: Martes, 20 de marzo de 2018 a las 06:48
Luis
Cesar, puede explicar por qué hasta el día del fallecimiento de Antonio García Trevijano tuvo una cuña publicitaría del MCRC, Movimiento ciudadano hacia la republica constitucional que presidía Antonio Garcia Trevijano, en su programa La voz.
Fecha: Lunes, 19 de marzo de 2018 a las 14:34
Edicto de Granada
simplemente ¡BRUTAL!
Fecha: Lunes, 19 de marzo de 2018 a las 12:20
Peter
Pues resulta que iba a participar en el lanzamiento de la Tribuna Nacional, pero, gracias César Vidal, por escribir este artículo y mostrarnos su verdadera cara y así tener bien claro que no participaré, aunque seguiré leyendo la Tribuna de Cartagena. ¿Envidia se puede llamar lo que ud. siente?
Fecha: Lunes, 19 de marzo de 2018 a las 11:46
Antonio
Equivocado o nó, era honrado y buscaba lo mejor, sin ningun interes, no mentia a sabiendas , y decia lo que pensaba.

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