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Dr. Carlos León Roch
Viernes, 23 de marzo de 2018
Memoria Histérica. Opinión del doctor Carlos León Roch

La teoría del empate

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Noticia clasificada en: Memoria histérica

En generoso afán reconciliador, en esfuerzo mutuo de olvido y perdón, se concedieron millones de indemnizaciones, se repusieron cargos y  distinciones; importantes líderes  frentepopulistas, como Largo Caballero o Indalecio Prieto figuraron –figuran- en bronce en principales calles, tras suprimirlas a insignes militares "nacionales" o emblemáticos Caídos como José Antonio

[Img #10151][Img #10152]

Todos los que fueron –fuimos- educados durante la "época innombrable", en aquella dura y austera posguerra, impresionados por el omnipresente "terror al infierno", el miedo a la "disolución de la médula" y la visión del rabo de todos "los rojos", sintieron -sentimos- el horror de la persecución de los patriotas, de los curas y de los que llevaban sombrero o corbata, durante "el trienio  del terror”.

 

 

Los ocho mil sacerdotes, los doce obispos vilmente humillados, masacrados, torturados, asesinados (¡porque no encontraron más! confesaba un viejo anarquista); los mártires; las monjitas obligadas "a ser madres"; las iglesias calcinadas; el oro del Banco de España...

 

[Img #10148]Todo era de obligado aprendizaje y sentido horror. Apenas, "soto vocce"  nos enterábamos que también se habían producido algunos crímenes "de los  buenos" en los primeros días... antes de que se estableciera firmemente la Autoridad... Era cuando, caminando con dificultad por las calles, un herido de guerra podía ser un "caballero mutilado" o un "pobre cojo"...

 

Fue la teoría de los "Buenos & Malos"

 

Y llegó 1978, con el "harakiri" de las Cortes,  la Transición con el "de la Ley a la Ley"  de Fernández Miranda y la nueva Constitución. Con Carrillo (sí, el de Paracuellos); Alberti (sí, el de la pistola de Líster); La Pasionaria (sí, la de Calvo Sotelo) sentados en el Congreso; con el gobierno de Suarez (sí ,el ex secretario general del Movimiento)...

 

[Img #10147]Y se divulgó la "ley del empate" en virtud de la cual se equiparaban las muertes, los asesinatos, las torturas, entre los bandos "nacional" y "republicano" (trampantojo de "Frente Popular".

 

En generoso afán reconciliador, en esfuerzo mutuo de olvido y perdón, se concedieron millones de indemnizaciones, se repusieron cargos y  distinciones; importantes líderes  frentepopulistas, como Largo Caballero o Indalecio Prieto figuraron –figuran- en bronce en principales calles, tras suprimirlas a insignes militares "nacionales" o emblemáticos Caídos como José Antonio.

 

[Img #10149]Pero , tras los gobiernos "equidistantes" de la UCD (que en paz descanse), los sucesivos gobiernos inspirados en la revancha, en trastocar humillante derrota por gratuita victoria, se fue "avanzando” en la demonización  de todo  lo relativo  al largo periodo de 1939-1978,condenándolo  institucionalmente en la Cortes, con la aquiescencia de los  esos parlamentarios repletos de raigambres y  apellidos  "contaminados".

 

Y finalmente, con la vigente "Ley para la Memoria Histórica"... y con las reformas que se anuncian,  los frentepopulistas han ganado la posguerra. Porque no son los republicanos, muchos de los cuales también sufrieron el asesinato, la tortura y el terror por ser republicanos de centro o de derechas ¡que también los había! sino los que, tras fraudulentas elecciones, se apoderaron del poder en aquel febrero de 1936.

 

[Img #10150]Dentro de poco, de seguir las cosas así, publicar o decir que en el "periodo innombrable" se construyeron cientos de pantanos será delictivo. O que al final de dicho periodo habían solo 200.000 parados; o que se construyeron millones de viviendas,    casi gratuitas; o que se le reconstruyeron todas las catedral destruidas de la Iglesia (bueno, excepto –sorprendentemente-  la de Cartagena); o que llegamos a ser la 8ª  potencia industrial y la 5ª en construcciones navales...

 

Lo que aún no me consta es si todos esos terribles delitos son acumulables... 

 

Por si acaso voy a quitar de la pared mi querido y honrado  título de médico, firmado por el Jefe del Estado, y rezar para que no lo anulen. 

 

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