Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Andrés Hernández Martínez
Sábado, 24 de marzo de 2018
Memoria Histérica. Opinión del doctor Andrés Hernández Martínez

Las dos Españas, otra vez y otra vez y otra vez

Guardar en Mis Noticias.
Noticia clasificada en: Memoria histérica

En la primera república en once meses hubieron cuatro presidentes . La segunda -hoy añorada y vitoreada por voces sin pasado, con un presente aborregado y mantenidos y con un futro fútil- se alimentó de nueve presidentes para veinte gobiernos en poco menos de 5 años. Sin contar los de la trágica contienda que fueron cuatro presidentes más para cinco gobiernos.

[Img #10170]Esto no es nada nuevo, nuestra personalidad, temperamento y yo que se más…, nos ha marcado desde antaño. No pretendo dar una clase de historia a los de la ESO pero doscientos años llevamos en este país enfrentándonos los unos contra los otros por frustrados y falsos idearios políticos que no son más que prepotentes intereses personales, egocentrismo ilustrado con divisa tricolor. Ya con la invasión francesa el propio pueblo español quedó dividido, aquél lejano conflicto se vivió de diferentes formas en los cuatro [Img #10172]costados de la piel de toro, mitos, tópicos, simplemente versiones políticas interesadas, allá en el tiempo y ahora. Los analistas que más han estudiado la época –yo no estuve allí- de la independencia gabacha coinciden en la división del país entre absolutistas y liberales, entre el que fue ejército regular y las propias guerrillas, o lo que ha trascendido como insulto o lealtad, entre afrancesados y patriotas, en aquella ocasión los sublevados eran los patriotas... El siglo XIX también se caracterizó por la separación visceral y beligerante entre Carlistas e Isabelinos o conservadores y liberales, luego en el XX,  Nacionales y Republicanos, y así hasta  la fecha.

 

No hay que olvidar que ambas etapas republicanas españolas, la efímera de 1873 y la de 1931 se caracterizaron por la propia inestabilidad política surgida del ansia de poder reformista y contra reformista del momento, de los dos momentos. Sin olvidar que en once meses hubieron cuatro presidentes en la primera república. La segunda -hoy añorada y vitoreada por voces sin pasado, con un presente aborregado y mantenidos y con un futro fútil- se alimentó de nueve presidentes para veinte gobiernos en poco menos de 5 años. Sin contar los de la trágica contienda que fueron cuatro presidentes más para cinco gobiernos.

 

[Img #10168]Decía Ortega y Gasset con su característico aplomo en un artículo allá por el 1912 que; “Dos Españas, señores, están trabadas en una lucha incesante", y resumía así, “a vola pluma” dos siglos de historia. Entonces no adivinaba el futuro inmediato y mucho menos el actual a un siglo vista de aquello. Dos Españas que son, más que el resultado de un análisis, el gran relato de un pasado con el propósito de abrir un futuro: "una España muerta, hueca y carcomida y una España nueva, afanosa, aspirante, que tiende hacia la vida" y en esta, los argumentos sitúan las últimas décadas.

 

 Así que, derrochando sangre absurdamente y despreciando la triste experiencia vivida, en lugar de aprender de esos errores y unidos hacernos más fuertes, se sucumbe en la revancha y la frustración, porque siempre hay imbéciles que lideran y borregos que asumen. Ya saben…, al marchar a la siega…

 

[Img #10173]Hoy, en pleno siglo XXI y tras el fracaso social que produjo a nuestro país la cruenta contienda bélica del 36, hacemos escarnio de la exquisita lección democrática que nos ofrecieron en la transición los creadores de este Estado de bienestar español y nos lo pasamos por el arco del triunfo, además de despreciarlos, que hay que ser necio y, sabe Dios que lo somos, o lo son, otra vez, producto de enjundias desmemoriadas, revanchas de los recuerdos no vividos, con un par…, nos enfrentamos en luchas partidarias permanentes, las juventudes se disputan consignas olvidadas e ignoradas en batallas campales sirviendo de manada sectaria, otros incluso matan, los que tendrían que dar ejemplo que lideran partidos políticos prevarican contra la conciencia y la moral, se airean, como en asonadas de bares, banderas anticonstitucionales que como escudos de la miseria humana adornan las retinas de los exaltados en lances que atacan el ordenamiento institucional y además impunes, dentro de poco veremos a alguno gritar aquello de…”entran rencores, trabajar para ricos, seguir de pobres” o la famosa consigna arcaica de la “dictadura del proletariado”, y no será el parado, que cada día cuesta bajar el número, sino el parasito que vive de él, y mira que los hay.

 

[Img #10175]Además, son engañados por las nuevas socio-tecnologías del siglo actual, televisiones progres del siglo XXI que hacen debates a sus hechuras, fraudulentas e irreverentes por descaradas, y por los falsos profetas de la inexistente revolución neo bolchevique que gracias a las redes sociales y a sus mensajes de absurda guerra contemporánea sobrepasan los límites del respeto al ciudadano español y todo ello gracias al Estado Democrático en el que viven, ya que en su bananero nirvana esto sería impensable.

 

[Img #10167]Fue Antonio Machado quien escribió la expresión de “las dos Españas” de su poema Españolito; “Ya hay un español que quiere / vivir y a vivir empieza / entre una España que muere / y otra España que bosteza/. Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios / una de las dos Españas/ ha de herirte el corazón”. Pero esto, era buscando esa Tercera España, la de Ortega, Menéndez Pidal, la del acosado Josele y sus Tribunas, y tantos otros que soñaron para este país una democracia en la cual fuese posible vivir en paz, en libertad y en progreso.

 

Nos acercamos a la realidad en el siglo XXI y no aprendemos del pasado y de la frustrada revancha permanente para crear una España nueva donde encontremos el equilibrio que produce nuestra noble tradición y el progreso del país, pero… las diferencias, las crisis morales y los males de la mente siguen acechando como un fantasma negro o un negro fantasma, da igual. No soy monárquico, pero prefiero que represente a España un digno personaje con currículo impresionante, ni inventado ni engordado que, un mesías de las siglas políticas venido a más, y eso en el mejor de los casos ya que, nos podríamos encontrar en este absurdo mundo con el iluminado de moda evangelizando bolivarianamente o al tonto contemporáneo de guardia, otra cosa no, pero crecen los gilipollas sin plantarlos en este país.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
La Tribuna de Cartagena • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress