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Fausto de las Heras
Domingo, 25 de marzo de 2018
Memoria Histérica. Opinión de Fausto Heras

Incendiarios de la memoria y la verdad

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Noticia clasificada en: Memoria histérica

Sabemos que quemar libros o silenciar opiniones son atentados contra esos valores eternos de los que el Hombre es portador y que defendemos  quienes jamás quemaríamos un libro por mucho que contradijera nuestra convicción.

“Donde se queman libros pronto se quemarán seres humanos”

Heinrich Heine, poeta alemán (1797-1856)

 

 

[Img #10199]

[Img #10200]¿Cuántas veces habremos oído o leído esta cita como comentario a imágenes o apostilla a relatos descriptivos de la quema de libros por elementos del partido nacionalsocialista alemán? De otras quemas de libros, que las ha habido, se habla menos. En todo caso, todas execrables.

 

¿Cuántas veces  habremos sido puestos en guardia por los sacerdotes progresistas de la corrección política sobre la horrible maldad de semejantes actos?

 

Pues claro que sí. Sin necesidad de que nos lo advierta el correcto político de turno,  sabemos que quemar libros o silenciar opiniones son atentados contra esos valores eternos de los que el Hombre es portador y que defendemos  quienes jamás quemaríamos un libro por mucho que contradijera nuestra convicción.

 

Pero observemos a continuación  el Apartado 5 del Artículo 510 bis del Código Penal  que la Proposición de Ley para la reforma de la Ley  de “Memoria Histórica” introduce en dicho Código, para los casos  en que alguien se atreva a manifestarse en contra de las “verdades” indiscutibles y absolutas que se pretende establecer.  

 

5. El juez o tribunal acordará la destrucción, borrado o inutilización de los libros, archivos, documentos, artículos y cualquier clase de soporte objeto del delito a que se refieren los apartados anteriores o por medio de los cuales se hubiera cometido. Cuando el delito se hubiera cometido a través de tecnologías de la información y la comunicación, se acordará la retirada de los contenidos.

En los casos en los que, a través de un portal de acceso a internet o servicio de la sociedad de la información, se difundan exclusiva o preponderantemente los contenidos a que se refiere el apartado anterior, se ordenará el bloqueo del acceso o la interrupción de la prestación del mismo”.

 

El trámite parlamentario de este desatino ha quedado paralizado por motivos financieros, no ideológicos, esgrimidos por el Gobierno en uso de sus atribuciones y apoyado por Ciudadanos.

 

Recomiendo la lectura de la Proposición de Ley y su análisis sosegado para comprobar cómo partiendo de alambicadas definiciones de los conceptos de verdad, justicia y víctima, emanadas de entidades supranacionales, se articulan supuestos delictivos, anatemas laicos y gravísimas sanciones.

 

[Img #10201]Por lo que se ve, España, Nación con siglos de Historia a la espalda, que fue capaz de iluminar el Derecho con normas defensoras de unos derechos humanos que nadie había definido aún –Leyes de Indias, Controversia de Valladolid, etc.-, ha perdido hasta su soberanía moral e intelectual a manos de los progresistas locales quienes, como siempre, cuando las cosas vienen de fuera, ponen los ojos en blanco y las compran.

 

La furia inquisitorial de nuestros socialistas, pues obra del PSOE es el bodrio, no parece reconocer los límites que la racionalidad y la vergüenza  imponen a toda obra humana.

 

En efecto, allí donde se destruye, borra, inutiliza, retira, bloquea…quema,  la transmisión de ideas, la formulación de opiniones discrepantes, el trabajo sobre interpretaciones diferentes, etc.,  se hará lo mismo con las personas que, condenadas al silencio y al acatamiento forzado de la “verdad oficial”, quedarán reducidas a pavesas en su dignidad, su libertad y su integridad. En definitiva, el fuego purificador como herramienta preferida por los inquisidores de toda laya en toda época.

 

Cabe preguntarse,  ¿tan poca confianza tienen los promotores de esta “Memoria Histórica” en la verdad que dicen sostener, que tienen necesidad de blindarla con durísimos castigos y elevarla a la categoría de dogma?

 

Hay que oponerse a una “verdad” basada en la imposición que se convierta en habitante exclusiva de la memoria de los españoles.

 

Los que tenemos una memoria histórica mucho más larga y rica que la de aquellos que tienen que basarse en lo que dice algún relator de la ONU y algún informe del Consejo de Europa para articular su discurso,  nos remitimos a nuestro Francisco de Quevedo y Villegas para  hacer frente a un desafuero que, por qué no, dado el nivel de nuestra partidocracia,  pretendía perpetrarse en sede parlamentaria:  

 

No he de callar por más que con el dedo,

ya tocando la boca o ya la frente,

silencio avises o amenaces miedo.

 

 

¿No ha de haber un espíritu valiente?

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?

¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

 

 

Los incendiarios de la memoria y la verdad no nos engañan y nos tienen enfrente: sabemos quiénes somos.

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