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Jorge Martín
Miércoles, 28 de marzo de 2018
memoria histérica. Opinión de Jorge Martín

Josef Lobodowski vs. Hadji-Umar Mamsurov: la memoria de la Libertad vs. la memoria del Totalitarismo

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Noticia clasificada en: Memoria histérica

 

[Img #10266]

“La historia no puede construirse desde el olvido de los débiles y el silenciamiento de los vencidos. El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir errores del pasado.”

 

De la Proposición de Ley para la reforma de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Presentada por el Grupo Parlamentario Socialista.

 

[Img #10272]Jozef Lobodowski puede ser considerado uno de esos débiles que ha sido olvidado y silenciado por el Totalitarismo, primero, y el Neototalitarismo, después… pero, lo dice el PSOE, “El olvido no es opción para una democracia”.

 

Jozef Lobodowski fue un poeta e intelectual polaco que eligió España como lugar de exilio. nació en 1909 en Purwiszki, al noreste del país, muy cerca de las fronteras con Lituania y Bielorrusia. A principios de los años 30, y como consecuencia de la publicación de su libro de poemas “Sobre la roja sangre” en 1931, fue expulsado de la Universidad Católica de Lublin, donde cursaba la carrera de Derecho. Durante aquella etapa, Lobodowski acarició las ideas comunistas. Por su parte, se erigió en un gran defensor de las minorías nacionales que vivían en territorio polaco, sobre todo de los ucranianos, hasta el punto de ser conocido por sus amigos como el Hetman Lobo; no obstante, si durante toda su vida mantuvo una actitud de apertura hacia sus vecinos eslavos realizando una intensa y meritoria actividad divulgativa de las literaturas rusa, ucraniana o bielorrusa, entre otras, pronto se daría cuenta de que “la izquierda comunista (que) limitaba la libertad del individuo y también la libertad creativa". Mientras Lobodowski celebraba dicha epifanía, esa misma izquierda comunista se repartía media Europa con la Alemania nazi: Letonia, Estonia, Besarabia, Lituania y Finlandia eran atacadas y, salvo en el caso del país escandinavo, invadidas por los soviéticos; durante el mes septiembre de 1939, le tocaría el turno a Polonia, repartida, una vez más, entre Alemania y el país, por antonomasia, de “la izquierda comunista”.

 

Capturado e internado por los alemanes en territorio húngaro, logró huir a Francia donde se uniría a otros compatriotas para seguir combatiendo por la libertad de su país: afortunadamente, para él y la Cultura, el poeta no caería en manos soviéticas pues, como miembro de la inteligentsia bien podría haber terminado sus días en Katyn. Su ardor combativo se vería, de nuevo, frustrado con la caída de Francia en la primavera de 1940. Quizá con la intención de llegar a Inglaterra, en agosto de 1941 decidió pasar clandestinamente a España, pero fue descubierto e internado en la prisión de Figueras donde permaneció hasta 1943, año en el que fue liberado y en el que, tras un viaje a pie, se instalaría en Madrid. Es de suponer que Lobodowski, a pesar de la fascinación que sentía por Andalucía, soñaría por estos años con volver a su patria, pero la actitud soviética durante el Levantamiento de Varsovia (1944) no auguraba nada bueno… luego vendría el reparto de Yalta, la táctica del salchichón, Boleslaw Bierut y su Oficina de Asuntos Religiosos… el Totalitarismo de esa izquierda comunista que “limitaba la libertad del individuo y también la libertad creativa” se acabaría imponiendo en Polonia y, Josef, ya no podría volver jamás a su tierra natal.

 

En nuestro país, desarrollaría una intensa actividad intelectual y divulgativa, colaborando en diversas publicaciones, realizando charlas y emisiones radiofónicas en RNE, traduciendo y creando en torno a tres hilos conductores: la cultura polaca, la Literatura eslava y un fuerte compromiso por la Libertad, así, por ejemplo, con motivo de la revolución húngara de 1956, la Escuela Oficial de Periodismo organizó un coloquio bajo el título "Los que estuvieron allí" en el que participaba Łobodowski y en 1959 impartiría una conferencia en el Aula Magna del Seminario en torno a Pasternak, titulada "Rebelión de un hombre".

 

 

[Img #10268]En 1988, el autor de “Por nuestra libertad y la vuestra. Polonia sigue luchando” fallecía tras más de cuarenta años de exilio forzoso. En 2008, con motivo del vigésimo aniversario de su muerte, la Asociación Fórum inauguraba una placa conmemorativa en el local de la cafetería que solía frecuentar en la calle Gaztambide, 59, placa que reza:

 

"En este lugar, a sólo unos pisos y pasos de su modestísima residencia, el gran poeta polaco Józef Lobodowski (1909-1988) pasaba sus tristes horas de soledad en magnifica y siempre agradecida compaña del vino tinto español que tanto alimentaba su alto espíritu creador de la inolvidable poesía polaca. Y aquí la urna de sus cenizas despidió para siempre a su apreciada y querida España”.

 

 

Józef Łobodowski no dejó nunca de ser polaco, pero fue más español que la mayoría de los que, no se limitaron a pasar por España de manera coyuntural en defensa de ideas y sistemas pretendidamente democráticos, sino que iniciaron aquí, bajo el amparo de la estrella roja, su carrera de criminales de guerra, como Hadji-Umar Mamsurov figura a la que el PSOE ha erigido un monumento conmemorativo en la localidad madrileña de Fuenlabrada; señores socialistas son ustedes los que en su propuesta de reforma de la Ley de Memoria Histórica señalan que en “La Exposición de motivos de la Ley 52/2007, afirma con rotundidad que «nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y [Img #10267]dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática»”. Y es que, la de Lobodowski es la memoria de los débiles y la de Mamsurov, la de los “regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática” que ustedes homenajean, mientras de manera hipócrita o, quizá, consecuente con la de sus referentes históricos y sus mitos, intentan reprimir cualquier pensamiento disidente.

 

Para saber más sobre Hadji-Umar Mamsurov:

https://latribunadelpaisvasco.com/not/5605/un-estalinista-en-nuestras-calles-hadji-umar-mamsurov/

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