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Nuño Rodríguez
Jueves, 29 de marzo de 2018
Opinión de Nuño Rodríguez para La Tribuna de Cartagena

Chuleando a las mujeres; fomentando el feminismo

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[Img #10283]Es triste, a todos nos han engañado una u otra vez. No es nuevo; la vida social es compleja. Estamos viendo en estos últimos años un nuevo y masivo engaño, como la nueva ola de feminismo radical que se impone en la legislación, en los medios de comunicación y, por consiguiente, en nuestras pobres e incautas mentes. Esta nueva ola de feminismo radical, como todos los engaños impuestos desde arriba, responde a narrativas de corte emocional y falseados datos sociales. En definitiva, la visión de la mujer que el ultra feminismo promueve se basa en un ser humano femenino victimizado sistemáticamente, y de esta victimización sacan fuerzas para promover con orgullo y entusiasmo su superior biología sexual. Ya hemos visto esa película, de hecho recientemente hemos visto como sectores del electorado catalán proclamaban a los cuatro viento que los españoles les robábamos (de alguna u otra manera) y que ellos era orgullosa y diferencialmente catalanes. Ya he comentado en otras ocasiones que es más fácil convencer a alguien de que haga lo que tú quieras que imponerle tu [Img #10288]voluntad mediante la coerción. La manipulación emocional basada en la falacia manifiesta es un arma más poderosa que la fuerza bruta, tampoco es nuevo esto. La propaganda victimista, seguida de una campaña de promoción del orgullo identitario, es un clásico en la manipulación de masas.

 

Al ser un clásico en términos manipulativos se pueden ver pretéritos ejemplos de aplicación. A los nacionalistas nos vendieron mil vejaciones y humillaciones antes de inyectarnos una alta dosis de “orgullo nacional” con el único fin de que fuésemos a pelear a una guerra entre elites coloniales de manera gratuita. Era la I Guerra Mundial y nos comimos el entusiasmo y el orgullo entre chinches y ratas en el fondo de una trinchera. A los trabajadores nos colaron el “orgullo proletario”. Esta fue muy divertida vista con el prisma del tiempo. Nos hacían ver lo explotados que estábamos y después nos hacían trabajar doce horas seguidas en la fábrica para después al salir decir; “Orgullo proletario”. Por desgracia sigue habiendo gente que presume de ser explotada laboralmente y de su “orgullo de clase”, y quienes siguen con orgullo el paso de quien maneja la bandera, de quien maneja a su antojo y provecho la simbología nacional. Ahora parece que el objetivo es manipular en masa a otro grupo social.

 

[Img #10285]A día de hoy se ha empezado una nueva historia con las mujeres. Les están vendiendo que el hombre es su enemigo. Les están vendiendo que son víctimas del hombre. Les están vendiendo que no son menos que los hombres, que no son menos que ese enemigo que las explota. Ahí es donde entra el Estado erigiéndose como el chulo de todas las mujeres, dándolas protección de proxeneta por encima de los derechos de los hombres, fomentando el feminismo radical. Hay muchas mujeres felices abusando de esta superioridad legislativa bajo el amparo de su chulo, otras son felices pensando que alcanzan una igualdad irreal. Unas pocas sensatas lo denuncian. El caso es que cuando alguien te chulea es para sacar cuartos de ti. En esta, como en los otros casos, el Estado algo quiere. Por supuesto que es un orgullo ser mujer, pero aquí el tema es más complejo, es más sangrante; no es una osadía a un sector social; es un órdago a la humanidad.

 

Visto la apuesta radical del sistema (en sus actores legislativos, financieros e industriales) por el feminismo, cabe preguntarse cuáles pueden ser las razones para ello. Por supuesto crear confrontación social para tener una sociedad enfrentada y desorganizada desde el propio seno familiar puede ser una razón de peso. Esta vez más factores pueden venir a la mente; con tantas medidas políticas de corte neomalthusiano, esto es, de reducción de la población mundial, uno acaba por cuestionarse las razones reales del apartheid de sexos. Hay medidas socio políticas que claramente influyen en aras del propósito de reducción poblacional; desde el S XIX se sabe que el salario del obrero limita su reproducción, y los salarios a día de hoy son más bajos que en otros tiempos. Claramente son salarios de subsistencia personal, ya con la primera segunda ola de feminismo nos pusieron a todos a trabajar reduciendo nuestros jornales. Se sabe que la hipersexualización de la sociedad tiende a desestructurar las familias. Se sabe que vendiendo el sexo como un juego se considera el aborto como una legitima medida anticonceptiva. Al final se sabe que hay medidas para inducir a la población a no procrear, los movimientos antinatalistas pueden proveer al lector de más detalladas excusas. El caso es que el feminismo radical se centra en demasía en la sexualidad de la mujer, lo cual es normal porque se sabe que el reemplazo generacional no se mide por el número de hijos por hombre, sino por el número de hijos por mujer.

 

[Img #10286]Por supuesto el feminismo radical fomenta la sexualidad irresponsable de la mujer negando su sexualidad reproductiva. De hecho la concepción se ve como un resultado negativo de la práctica de las legítimas prácticas sexuales irresponsables. El feminismo radical se centra también en la posición de la mujer en el mercado laboral; empuja a todas las mujeres a abandonar la función de madres para ser orgullosas proletarias en el mercado laboral, controlado por los financiadores del feminismo radical. Esto es un doble gol, ya que las mujeres suelen pasar su edad de mayor fertilidad peleando por escalar puestos en su carrera… y se sabe que convenciendo a la mujer de que retrase su maternidad se reducen sus posibilidades de reproducción y el número de posibles hijos.

 

Se puede divagar mucho sobre las razones que han llevado al sistema a apostar por la presencia predominante de mujeres en el mundo laboral. Aparte de la posibilidad de que sea por motivos reproductivos, hay indicios que hacen pensar en razones funcionales. De un tiempo a esta parte los puestos de trabajo son multifuncionales, requieren de la realización de varias tareas diferentes. Hay estudios que demuestran que la funcionalidad de las neuronas de las mujeres permite a estas la realización de varias tareas a la vez de una manera eficiente. Hay otras razones de base biológica también que ayudan a pensar en razones de esta índole para entender el fomento del feminismo radical. Hay diferentes estudios apuntan a que las mujeres tienen más capacidad de memoria, otros investigadores han apuntado a que las mujeres son menos sensibles al dolor, que se reponen con más facilidad de los traumas emocionales. Otros autores han demostrado que las mujeres tienen mayor número de neuronas espejo y esto les da un mayor nivel de empatía y sociabilidad, les permite tener más acertadas lecturas del lenguaje no verbal… aparte de una mayor implicación en sus tareas. Mas estudios reflejan que las mujeres tienen menos impulso a asumir riesgos y mas a seguir los protocolos estipulados, de la misma manera más estudios han demostrado que la agresividad de la mujer es de carácter más interior, estorba menos en el puesto de trabajo. Y si toda esta biología falla en el puesto de trabajo no hay más que recordar que las mujeres son inquisidoras entre ellas, la competitividad femenina no puede sino ser beneficio para el empleador en masa. Por todas estas razones expuestas llega uno a pensar que la mujer es el objetivo militar del Nuevo Orden. Y es fácil intuir que la voluntad de la mujer es el objetivo primario de las manipulativas narrativas feministas de corte emocional. Parece ser que hay muchos intereses en sacar la testosterona occidental de la vida pública. Hay muchas diferencias tanto biológicas, como sus derivaciones sociales, que demuestran la diferencia entre hombres y mujeres. Publicitar la igualdad de sexos es una maldad, o una insensatez.

 

[Img #10284]Hay gente pululando por las calles, también desgraciada y subvencionadamente por los medios de comunicación, que afirman que hombres y mujeres son iguales. Para manipular a todo un sector social el primer paso es alisarlos, proclamar la igualdad de todos sus elementos. El mísero dogma de la igualdad se vendió a todos los nacionales por ser herederos de una historia y portadores de una cultura; a todos los trabajadores por alquilar su fuerza de trabajo; y ahora quieren igualar a hombres y mujeres por ser titulares de vida propia y derechos sociales. Al final, ni todos los nacionales son iguales, ni todos los trabajadores son iguales, ni, como se ha visto, hombres y mujeres son iguales. Los hombres y las mujeres no son iguales ni biológica ni socialmente. Desde el mayor numero de neuronas espejo de las mujeres a su posibilidad de gestar, pasando por su mayor sociabilidad y movilidad, muestran las grandes diferencias que hay entre sexos. Huelga decir que, históricamente, las mujeres han sido el eje vertebrador de la sociedad, y que son los principales agentes de transmisión cultural inter generacional a través del seno familiar. Huelga decir que sin las mujeres no hay nada. Es ridículo pensar que somos iguales, y miserable querer imponerlo. Hay que tener cuidado con las políticas que fomentan el orgullo y el entusiasmo, son siempre políticas que te están induciendo a hacer gratuitamente cosas que no harías ni cobrando. Degenerarte biológica, socialmente y personalmente no te hace más libre.

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 30 de marzo de 2018 a las 01:23
jaume
gran articulo

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