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Rafael Ángel Torres
Viernes, 30 de marzo de 2018
memoria histérica. Opinión de Rafael Ángel Torres

Las contradictorias leyes de la izquierda

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Noticia clasificada en: Memoria histérica

Lo justo sería no anular sino revisar en qué casos se cometió una injusticia y cuáles no, constándole al que suscribe -por ejemplo- que se ha solicitado la revisión del proceso a José Antonio (condenado a muerte por el Frente Popular) y el de Manuel Hedilla (condenado a muerte por el franquismo) sin que se haya hecho ni se espere se vaya a hacer.

[Img #10313]

Desde que deseché mi idea adolescente de ser torero (¡de buena me libró Dios!) llevo estudiando Leyes (COU, carrera, frustradas oposiciones y muchos años de ejercicio profesional como abogado) y no sé si en este campo he recibido más cornadas de las que hubiera sufrido en el otro, pero puedo asegurar que cornadas hay igual de dolorosas y de efectos mas duraderos. Y después de tanto tiempo aún no tengo claro si la Ley es un éxito de los débiles para limitar el poder de los poderosos evitando sus abusos, o si es una argucia de estos para legitimar dichos abusos frente a aquellos, y es que muchas de las normas, justificando su existencia en el primero de los principios, lo que realmente hacen es llevar a la práctica el segundo y para ello se utilizan técnicas de diversa índole.

 

 

[Img #10309]En algunas ocasiones en un claro, aunque aparentemente dócil, acto de desobediencia -como era el caso de los virreyes del Nuevo Mundo- al conocer una ley procedente de la metrópoli decían aquello de “se acata pero no se cumple”.

 

 

Otras veces -por vía del desarrollo normativo-, siendo un exponente de ello el Conde Romanones, cuando decía "ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento".

 

 

El aristocrático gobernante Artur Mas no ha sido el único en usar esta técnica, pues tenemos otros ejemplos...

 

 

[Img #10308]Así pues, en la II Republica que nos quieren vender como una “Arcadia feliz”, a pesar de la teórica exaltación de principios de libertad e igualdad, se promulgó la “Ley de Defensa de la República”  para dotar al Gobierno Provisional de un instrumento de excepción al margen de los tribunales de justicia para actuar contra los que cometieran “actos de agresión contra la República”. La referida ley se prorrogó tras la entrada en vigor de la Constitución de 1931, a pesar de que contradecía los derechos fundamentales reconocidos y garantizados en la misma, siendo luego sustituida por la "Ley de Orden Público", que no le iba a la zaga. Con ello se libraban de los enemigos (para ellos eran eso y no simplemente adversarios)  políticos.

 

 

[Img #10315]Y también en dicha República se decidió que había que librarse, entre otros, de los “indeseables”, a los que en una  de esas exaltaciones las autoridades republicanas sacaron mediante amnistía de las cárceles donde cumplían pena y para ello promulgaron la “Ley de vagos y maleantes”, con la que se crearon los primeros campos de concentración (3 en la península y 1 en Guinea) donde se apartaban a todos aquellos que no fueran del agrado del nuevo régimen. Y esta legislación no se debió a Franco sino a Azaña, claro que don Manuel era una contradicción en sí mismo y de ahí que cuando la quema de iglesias de mayo de 1931 dijera “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano” (se supone que si la vida no es de un republicano vale menos) para años después afirmar "El museo del Prado es lo más importante para España, más que la Monarquía y la República juntas", (sería por no ser museo religioso) pese a lo cual permitió un verdadero expolio del mismo que tardó años en recuperarse.

 

 

[Img #10314]Pero ya el colmo de la contradicción lo encontramos en algunas de las recientes leyes propiciadas por la izquierda y amparadas “a priori o posteriori” por la derecha y decimos el colmo porque no se trata de dos normas contradictorias o complementarias, sino que la contradicción está intrínsecamente en la misma, pues afirmando que esa Ley se dicta para enaltecer un valor digno de todo encomi,o lo que hace es precisamente lo contrario. Como ejemplo traemos a colación:

 

- La legislación sobre violencia de género, que diciendo que con ella se persigue la igualdad entre hombre y mujer, lo que hace es una discriminación atroz del varón en todo caso, aun cuando la mujer sea más fuerte, física o socialmente, y a la que en alguna otra ocasión dedicaremos más tiempo.

 

- La legislación de protección a la infancia en la que desde 2007 si un adulto agrede a un niño ajeno causándole una lesión no grave, tiene una responsabilidad penal inferior a la del padre que, por corregir conductas de su hijo, le da un simple tirón de orejas o un cachete, sin causarle lesión alguna.

 

 

Lo mismo ocurre con las Leyes sobre la llamada “Memoria Histórica” que afirmando se dicta en aras a la “Reconciliación Nacional” y reparación a las victimas, lo que han hecho es abrir entre los españoles, una brecha que hacía tiempo que no existía y así se entendía comúnmente y cantábamos con el grupo Jarcha -al son de su tema “Libertad sin ira”- allá en los años setenta del siglo pasado, que era “cosa de viejos” pensar que había dos Españas que guardaban aun el rencor de viejas deudas.

 

 

Pues bien, pese al tiempo transcurrido desde la finalización de la guerra y la dictadura y de sus reminiscencias, cuando por transcurso natural de los años “esos viejos”, estuvieran en su día en el bando que estuvieran, ya no están entre nosotros, desde hace algunos años ese rencor se ha vuelto a azuzar por parte de las actuales izquierdas, sin duda por el complejo de esas mismas izquierdas a las que durante años  no se vio y que, en buena parte y tiempo atrás, eran las derechas o hijos de las derechas.

 

 

Se abrió esta senda tras la llegada al poder del socialista Rodríguez con la Ley de 2007, con una filosofía que daba miedo -pues se catalogaba y dividía a los españoles en buenos y malos- y se reservaba al gobierno o sus agentes la facultad de decidir quién merecía una u otra condición y las consecuencias de alabanza o condena (e incluso represión) de quienes ellos decidieran. El Partido Popular prometió derogar dicha Ley (entre otras de especial sensibilidad) pero no lo hizo, pues nada le aterra más a la derecha que les llamen “fachas(que les llamen corruptos y ladrones lo encajan mejor) afirmando -con una filosofía que da asco- que en la práctica sí lo han hecho (pues no han aprobado dotaciones presupuestarias para llevar a efecto la misma).

 

 

Pero la Ley sigue ahí y ese paso inicial que la misma supuso está llegando en la actualidad a consecuencias aún imprevisibles con el desarrollo que, a través de las Leyes de Memoria Histórica/Democrática, de la misma se está haciendo en diversas Comunidades Autónomas (Andalucía, Aragón, Extremadura…) y con el proyecto presentado por el Partido Socialista (lo de Obrero y Español, me suscita muchas dudas). Y ya el simple añadido “Democrática” causa recelos, pues como sabemos que la izquierda es quien se arroga el derecho a decidir quién es y quién no es demócrata por lo que fácilmente deducimos quién va a ser el beneficiario de dicha legislación y el perseguido por la misma.

 

 

No sé si antes lo había, pero ahora el Partido Socialista tiene incluso un Secretario de Memoria Histórica, quien recientemente ha afirmado que dentro del término “víctimas” objeto de protección y reparación, se incluye a todos, pero inmediatamente añade “… es que unos ya han sido reparados y otros cayeron en el silencio y fueron estigmatizados…”, por lo que lo que ahora reclama su partido es “reparación para quien no fue reparado”. Falta a la verdad este señor y lo que el mismo pretende no es ni reparar -ni mucho menos reconciliar- sino obtener un rédito político. Ya hace muchos años hubo reparaciones morales y económicas y a ellas accedieron muchas personas y/o sus familias que sufrieron represión. Pero es que si vemos el contenido de dichas leyes podemos afirmar que no se trata ahora simplemente de reparar a unos sino de condenar y estigmatizar a los otros y cuando digo “los otros” no me refiero a los que combatieron en el bando nacional, sino también a los que no combatieron en bando alguno porque fueron simplemente asesinados por los que, a través de estas leyes, quieren otorgar la condición de víctimas y que no todos merecen.  Así pues se trata:

 

 

[Img #10312]- De atribuir el papel de buenos a los seguidores del Frente Popular, que fueron los que se cargaron la II República y así lo venían anunciando sin ningún pudor desde el inicio de la misma, encontrando el mayor ejemplo en las arengas de Largo Caballero pero no el único, pues así lo decían las izquierdas en general y los socialistas en particular y así efectivamente lo hicieron en el golpe de estado de octubre de 1934, que fue tal aunque cuando la izquierda da un golpe de estado lo califique de “revolución”, “levantamiento popular”, u otro término similar que le de una apariencia mas romántica o de lucha por la libertad.

 

 

- De atribuir el papel de malos a todos los que, aunque no se levantaran contra un gobierno que no era legítimo porque había perdido la legitimidad de ejercicio (y ahora hemos sabido que tampoco había ganado la de origen), no eran partidarios del mismo. Ahora no se les reconocerá como víctimas juntamente con los nuevos a los que se otorgue esa distinción, sino se les privará de los reconocimientos que tuvieran para traspasárselos a veces a los que fueron sus verdugos.

         .

 

[Img #10311]- Se habla de anular todas las sentencias y resoluciones de los órganos jurisdiccionales, administrativos, militares y demás del franquismo, pero no por ejemplo de los llamados tribunales populares. Lo justo, y lo dice alguien en cuya familia hubo represaliados en incluso muertos de ambos signos, sería no anular sino revisar en qué casos se cometió una injusticia y cuáles no, constándole al que suscribe -por ejemplo- que se ha solicitado la revisión del proceso a José Antonio (por el Frente Popular) y el de Manuel Hedilla (por el franquismo) sin que se haya hecho ni se espere se vaya a hacer.

 

 

- También se pide que una de las reivindicaciones, precisamente de la izquierda, durante la Transición que fue la amnistía ahora (mas de 40 años después) se derogue, eso sí parcialmente, para que sólo beneficie a las izquierdas.

 

 

Pero por si fuera poco, y con vulneración absoluta del principio de seguridad jurídica e incluso el de legalidad, se trata no ya de lo que en términos jurídicos se conoce como una “ley en blanco”, sino que hemos de acuñar un nuevo término para calificarla de una “ley en vacío” pues no concreta qué actos estarán prohibidos y perseguidos, ni se remite a su [Img #10310]concreción en otra norma sino a lo que considere tal una “Comisión de la Verdad, que dirá lo que es verdad y que no, aunque nos conste lo contrario, y qué es lo que no se puede o no se puede hacer, decir o pensar, poner en tu balcón o patio, lucir en tu solapa, cantar en un entierro o en una fiesta, transmitir a tus hijos… anunciando sanciones de multa tan cuantiosas que pueden buscar la ruina de cualquier familia e incluso la privación de libertad.

 

 

En esta situación y más que afirmar lo que siempre se ha dicho de que la Historia la escriben los vencedores, cabe recordar la frase inicial de la película “BRAVEHEART”:La Historia la escriben los que cuelgan a lo héroes”.

 

 

No es de extrañar que esté circulando un manifiesto suscrito por centenares de intelectuales, historiadores, políticos incluso socialistas, periodistas, docentes, juristas y otras muchas personas en contra de tal aberración, al cual me adhiero.

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