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Dr. Carlos León Roch
Sábado, 31 de marzo de 2018

La ciudad acogedora

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La tradición musulmana y árabe, mantenida desde  su fundación en el año 825, ha permanecido en la moderna ciudad, pese a que su nombre original- Medinat Mursiya- haya evolucionado   hasta convertirse en  la actual gran ciudad de Murcia, la capital huertana.

 

 

Y entre esas tradiciones se conserva una consustancial a aquel origen medieval y árabe: la hospitalidad y la acogida a gentes venidas de otras regiones, de otros países o de otras religiones.

 

 

Aunque la ambigüedad   de la denominación "Murcia" produce irritables confusiones entre ciudad, provincia y región, como norma general su uso se refiere a la ciudad capitalina, que es la que ostenta los mejores "mimbres" de la acogida.

 

 

Y es que la CARM (ahora sí, región) es una de las zonas de mayor llegada e instalación de emigrantes, muchos de ellos ilegales, desvalidos y paupérrimos, a los que entidades benéficas (especialmente religiosas) prestan constantes auxilios. Y es donde la ancestral acogida  murciana pude aplicarse.

 

 

Como el señor Delegado del Gobierno tiene previsto la creación de unas dependencias  estables para la acogida a esas personas que llegan a la región en patética desventura, y  valorada por todos la disponibilidad  capitalina,  es natural que dicho centro solidario se instale en su extenso y variado municipio; municipio que incluye-como sabemos, una parte importante del propio Campo de Cartagena.

 

 

Así, los que desembarquen en cualquiera de los 274 km de costa   competencia de la CARM,  podrán ser acogidos  en instalaciones centralizadas en el ámbito regional, donde están establecidas las mejores instalaciones, los mejores instrumentos de ayuda humanitaria, los más numerosos y cualificados equipos de funcionarios. Todo eso aunque hayan llegado  a las playas de San Pedro del Pinatar, o a las de Los Alcázares, o a las de San Javier, o a las de La Unión (donde el señor Delegado del Gobierno fue alcalde), o a las de Cartagena, o a las de Mazarrón, o a las de Águilas.

 

A cualquiera de esos  siete municipios regionales con costa al mediterráneo.

 

 

Porque el mencionado espíritu de "acogida" no se muestra únicamente ante las personas desamparadas. También en otras circunstancias.

 

 

Cuando la Autopista del Mediterráneo, procedente de la frontera francesa, alcanzó Alicante, el "espíritu de acogida" evitó que continuara por la costa (como su nombre indicaba ) y lo incrustó en terrenos huertanos, a parte de los cuales se vio obligada a renunciar...

 

 

También ahora, en denodado esfuerzo solidario, parece que va a lograr que el futuro Ferrocarril del Mediterráneo, deje de serlo... porque el propósito de unir Algeciras y los grandes puertos del Mediterráneo (bueno, con alguna dolorosa excepción) con el norte de Europa,  puede transportar algunas personas susceptibles de su legendaria generosidad, para lo que  parece que es imprescindible que pueda recogerlas en la propia capital.

 

 

Hay un gran Aeropuerto Internacional a menos de una hora de la capital, situado entre los cinco españoles  de más tránsito de viajeros; y hay un pequeño aeropuerto en un municipio de la propia CARM  -con vuelos locales- y al que llegan miles de turistas. Pero en otro esfuerzo de generosidad, la enorme inversión – aún sin fructificar- realizada por todos los habitantes regionales, ha logrado que se construya otro aeropuerto más en su municipio, que ya no estará a 90km. ni a 70...sino a 30km. Y desde donde, sin duda,  podrán evacuarse a otros lugares los inmigrantes acogidos

 

.

A lo largo de los últimos decenios se han "acogido" muchas cosas de sorprendente valoración: la Delegación de Defensa; el Banco de España, el Gobierno Militar, Aduanas, el Centro de Contenedores, la Delegación de Hacienda… y otras muchas que en Cartagena y en los otros 46 municipios de la CARM  echamos de menos.

 

 

Pero me parece que cuando en su permanente afán benéfico  "acojan" el Centro de Estancias para Inmigrantes, no lo vamos a sentir tanto.

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