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Josep Alsina Calvés
Miércoles, 4 de abril de 2018
Opinión de Josep Alsina para La Tribuna de Cartagena

¿Traicion sindical?

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Actualmente CCOO y UGT (al margen de afiliados y cuadros intermedios honrados) son unas estructuras burocratizadas, dependientes de las subvenciones, serviles ante el poder, absolutamente inoperantes en la defensa de los trabajadores y aquejadas de la misma corrupción que afecta a todas las instituciones del régimen de 1978.

[Img #10435]La noticia de que las centrales sindicales CCOO y UGT van a manifestarse el día 15 de abril, juntamente con las entidades separatistas ANV y Omnium, a favor de la libertad de los supuestos “presos políticos” está causando mucho revuelo en ambientes sindicales. Muchos afiliados a estos sindicatos, e incluso cuadros intermedios, se sienten traicionados por el apoyo de sus cúpulas a los pristinos representantes de la burguesía catalana, y por la inferencia partidista de unas organizaciones que, en teoría, existen solamente para defender los intereses de los trabajadores asalariados.

 

[Img #10433]Para los que conocemos la trayectoria de estas centrales, para los que hemos sido activos sindicalmente (en sindicatos independientes de sector o en coordinadoras al margen de los sindicatos) y hemos visto sus actuaciones, para los que conocemos bien su papel en los procesos políticos y sociales acaecidos en España desde 1978, esta actitud no nos extraña nada. Es más, la consideramos “coherente” con toda su historia de claudicaciones, de traiciones y de corrupción.

 

UGT es un sindicato muy antiguo, ligado en sus inicios al PSOE. Sindicato moderado al principio (colaboró con Primo de Rivera en la constitución de los Comités Paritarios), pasaría posteriormente a la actividad revolucionaria bajo el mandato de Largo Caballero. Desaparecido después de la Guerra Civil tuvo una actividad cero durante todo el franquismo, y reapareció durante la Transición.

 

CCOO se gestó dentro de las estructuras de los sindicatos verticales franquistas como una coalición entre comunistas, falangistas disidentes y sindicalistas cristianos. La primera reunión constituyente de CCOO se realizó en los locales del circulo falangista “Matias Montero”. En el tardío franquismo CCOO empezó realizando una autentica labor sindical, pero poco a poco los dirigentes de origen comunista fueron copando los puestos claves y convirtiendo al sindicato en una correa de transmisión del entonces poderoso PCE, lo que provoco la marcha de los falangistas disidentes (Ceferino Maestu) que trataron de constituir, ya en la Transición, la GCT (i) primero y la CSI después, y de los sindicalistas cristianos que acabaron formando la USO.

 

Durante la Transición, Suarez decidió otorgar a estas dos centrales, UGT y CCOO, el “placet” oficial, probablemente por sus correlaciones partidistas. Se les entregó el suculento patrimonio sindical, formado por la acumulación de las cotizaciones de TODOS los trabajadores españoles, a cambio de que renunciaran a la sindicación obligatoria y que firmaran los Pactos de la Moncloa, con lo que estos sindicatos, juntamente con los partidos de izquierda (PSOE y PCE) daban el placet a las políticas liberales de la UCD.

 

[Img #10434]El renunciar a la sindicación obligatoria no era solamente un cesión ideológica importante frente al liberalismo (que considera a los sindicatos simples asociaciones privadas), sino que era convertirse en parte de la administración, al depender económicamente de las subvenciones para subsistir. El servilismo frente a la administración provoca bajas en la afiliación, y hace al sindicato más y más dependiente se las subvenciones, en un círculo vicioso maligno.

 

En Cataluña, la política pujolista de “estómagos agradecidos”, de compra de la sociedad civil a base de subvenciones, no dejo al margen a los sindicatos. La complicidad de las grandes centrales, especialmente de CCOO, con la administración pujolista, fue una constante durante los años del reinado del “padrino”.

 

[Img #10432]Actualmente CCOO y UGT (al margen de afiliados y cuadros intermedios honrados) son unas estructuras burocratizadas, dependientes de las subvenciones, serviles ante el poder, absolutamente inoperantes en la defensa de los trabajadores y aquejadas de la misma corrupción que afecta a todas las instituciones del régimen de 1978.

 

¿Traición? En todo caso empezó hace muchos años.

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