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Josele Sánchez
Lunes, 9 de abril de 2018

Cristina Cifuentes y la opción Bermejo

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Pese a lo que las encuestas parezcan ofrecer, Ciudadanos se encuentra ante un dilema crucial: seguir apostando por ser la alternativa eterna al Partido Popular, o alzarse como alternativa del centro derecha español. O dicho de otro modo, continuar con el modelo comodín y sacadeapuros de Rajoyque representa el mandato Rivera/Villegas, o apostar por el liderazgo del tándem Arrimadas/Bermejo. Y no se trata de cuestión baladí. Ahí puede estar el éxito absoluto en forma de alternativa de gobierno o el fracaso de la formación naranja, a imagen y semejanza del descalabro del CDS, al que cada día se parece más.

 

Y no será porque las continuas corruptelas y chapuzas del PP no le pongan “a huevo” el panorama político a Ciudadanos.

 

Así las cosas –y pese a que parezca que con el “asunto Cifuentes” es el PP el que está contra las cuerdas, los populares están acostumbrados a salir siempre airosos de situaciones mucho peores; no sé si se han dado cuenta pero, cumpliendo los de la calle Génova al pie de la letra la máxima de Lenin de “robarás, engañarás y matarás si el partido lo necesita”, el desgaste electoral que les produce sus repetidas estafas al electorado y a la justicia, no se corresponden con el castigo merecido en pérdida de confianza de los españoles.

 

Por eso –decía- el “asunto Cifuentes” al PP no le supone más desgaste que el de la fallecida Rita Barberá, Pilar Barreiro, Pedro Antonio Sánchez, Luis Bárcenas, Paco Camps etcétera, etcétera.

 

Sin embargo Ciudadanos se juega el todo por el todo, dar el voto a la izquierda podemita y guerracivilista (que jamás le perdonarían los electores de bien) o mirar hacia otro lado y hacer, una vez más, de comodín y “sacadeapuros” de Mariano Rajoy.

 

Y en esas que aparece Juan Carlos Bermejo –el opositor a Albert Rivera y acaso la cabeza mejor amueblada de Ciudadanos- y, según manifiesta Vozpópuli, viene –una vez más- a poner el sentido común, la practicidad y la salida triunfal de la formación naranja a este nuevo escándalo en la región madrileña.

 

Y es que Bermejo–a diferencia de Rivera que pese a su origen catalán parece tan gallego como “Marianico el corto” en esas de que jamás sabes si va o si viene- siempre parte de posiciones meridianamente claras: “Cifuentes ha mentido” y eso es así con Comisión de Investigación o sin ella, con Moción de Censura o sin Moción de Censura. Y, además, así lo perciben 8 de cada 10 españoles.

 

El que fuera alternativa a Rivera en las pasadas primarias de Ciudadanos manifiesta que “los populares vienen incumpliendo el Pacto de Investidura de forma continua y reiterada: se han negado a llevar adelante acuerdos tan importantes como la supresión de aforamientos, la auditoría de la deuda, la eliminación del doble cargo concejal-alcalde/diputado, incluso ha votado en contra, dos veces, de promover una ley para la defensa de los denunciantes de corrupción. Y esto ya es la gota que desborda el vaso. Los electores no van a perdonar a Ciudadanos una “ayudita más” al PP.

 

[Img #10549]

En resumen -y para no hacérselo demasiado largo a ustedes- Bermejo pide a Rivera que la posición de Ciudadanos sea exigir a Cristina Cifuentes su dimisión inmediata y dar un plazo máximo de 48 horas al PP para que proponga otro candidato del propio partido. Y si Cifuentes se aferra al sillón y se niega a dimitir, robarle el protagonismo a la izquierda, proponer a PSOE y Podemos esa Moción de Censura para que, el nuevo presidente, convoque de manera inmediata nuevas elecciones u que sean los madrileños quienes den las mayorías que democráticamente decidan; y que para garantizar que eso ocurra, el presidente propuesto en esa Moción de Censura –presidente, repito, cuya única misión será convocar nuevas elecciones- sea precisamente un diputado de Ciudadanos.

 

Jugada maestra la que plantea Juan Carlos Bermejo para su propio partido y para los madrileños: Ciudadanos no permite que siga gobernando quien ha mentido y –con absoluta lealtad al pacto firmado-ofrece al PP que proponga otro candidato; como el PP se niega, Ciudadanos no tiene otra opción que dejar de apoyar a una presidencia mentirosa y por ello suscribe un pacto con las izquierdas, pero no para que gobiernen las izquierdas, ni siquiera para repartirse el poder con ellas. Firma un pacto para devolver la decisión a los madrileños.

 

Esto es lo que propone Bermejo y mucho dudo que Rivera vaya a aceptar la propuesta de su rival en clave interna. Pero se equivocará si la rechaza. La opción de Bermejo es una faena para “dos orejas y rabo”.

 

Todo lo demás será condenar a Ciudadanos a seguir siendo -no el partido de Centro- el partido de “en medio”, el que ni come ni deja comer y a quien su constante indefinición pasará factura en las urnas.

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