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Sergio Pérez-Campos
Miércoles, 11 de abril de 2018

Otra de vaqueros

Guardar en Mis Noticias.

 

[Img #10582]Cuando los Estados Unidos y sus aliados lacayos destruyeron Iraq, con el fin de darles democracia y libertad –salta a la vista el éxito-, el pretexto de la invasión fueron unas célebres armas de destrucción masiva, que nunca aparecieron.

 

Pero con las mentiras del amo americano somos muy indulgentes y olvidadizos. No obstante, llevan más de un siglo ejecutando su inícua política exterior siempre acompañada de un buen aparato propagandístico, imprescindible para crearles esa aureola de “buenos”, que no dejan de serlo ni cuando ejecutan sus peores fechorías. Así, cuentan con incontables millones de tontos del culo que se tragan siempre la versión yankee de los hechos. Y cuando el crimen es imposible de ocultar, el bobo proamericano se traga las excusas que el Tío Sam le inocula en sus neutralizadas meninges. No son pocos los casos en que uno ha escuchado justificar las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki,  o el bombardeo de Dresde, o las brutales represiones –siempre ocultadas- tras la Segunda Guerra Mundial, y tantos otros crímenes ejecutados siempre en nombre de los más elevados valores.

 

El caso es que los guionistas de “Armas de destrucción masiva” no supieron qué inventarse para destruir al incómodo régimen sirio, incómodo sólo para Israel y sus amiguetes del Nuevo Orden Mundial. Les debió parecer mal hacer una segunda parte de tan mala película. Así que esta vez tramaron todo un montaje de “guerra civil”.

 

Sin ningún tipo de escrúpulos, dotaron de dinero y armas a toda la peor canalla y escoria del mundo islámico, abanderada por los sectores más radicales y violentos del Islam, y se lanzaron a la destrucción de Siria. Destrucción en la que, curiosamente, se está afanando Donaldo Trump, con el mismo entusiasmo con el que su presunta rival, Hilaria, la propugnaba en términos rotundos y sin ambages.

 

Lo malo es que el plan se les torció, y los sirios - un pueblo enorme en cultura y valores, con un líder que tiene un apoyo popular que más quisieran todos estos demócratas de medio pelo- han mantenido una resistencia heróica, y han plantado cara a los planes del Mundialismo, para fastidio de Israel y su  primo de Zumosol.

 

Este contratiempo demanda una nueva ofensiva, y no sólo bélica. Hace mucho tiempo que ya no se concibe la guerra sin su debido aparato propagandístico.

 

[Img #10581]De modo que USA vuelve a esgrimir sus eslóganes más cínicos, y de nuevo en nombre de la democracia y la libertad, se dispone a destruir a cualquier régimen que no se muestre sumiso con los amos.

Nos esperan días muy duros, con imágenes impactantes de los terribles crímenes de Al Assad, siempre con niños masacrados por medio, con bombardeos implacables de los malos sobre esos barrios donde los pobrecitos yihadistas que torturaron y decapitaron a todo el que se les oponía, son ahora los baluartes de la libertad y la democracia.

 

Y todas esas imágenes estarán debidamente comentadas. Y acompañadas en la “prensa apesebrada” de una furiosa campaña contra el supuesto genocida Bassar.

 

La abrumadora mayoría de esa prensa, doblegada al dinero y al enorme poder que la sustenta, hará que la peña trague hasta la saciedad sin siquiera indigestarse. Estamos ya tan acostumbrados a las mentiras que las engullimos sin necesidad de sal de frutas.

Y se dará la paradoja de que los que en ciertos medios ven a diario las falacias con las que se está intentando destruir internamente España, creerán ciegamente a esos mismos medios cuando, con habilidad de guionista hollywoodense, monten la siniestra película de la Leyenda Negra de Bassar Al Assad, del mismo modo que se creó la española.

 

[Img #10580]Este es el recurrente truco de prestidigitación, transformar a la víctima en villano. ¡Aplastaremos Siria. Pero será para liberarla! Y así, al final, cuando Trump se aleje en su caballo con el ocaso de fondo, le miraremos conmovidos y, suspirando, exclamaremos: ¡Qúe buenos son los yankees!

 

Y si aún les cabe alguna duda, párense a pensar cuánto tiempo hace que no les hablan del Estado Islámico y sus espantosos crímenes, que se siguen perpetrando a diario. Y pregúntense por qué.

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