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Daniel Negroles / @DNegroles
Jueves, 12 de abril de 2018
Opinión de Daniel Negroles, subdirector de La Tribuna de Cartagena

El Clan Botín. Paradigma de desfachatez e hipocresía

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[Img #10615]El diccionario de la RAE define la desfachatez como: “descaro, desvergüenza” y la hipocresía como: “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

 

En el Clan Botín tenemos ejemplos de desfachatez e hipocresía a raudales. Como el de Ana Patricia Botín que hablaba recientemente en la Junta de Accionistas del Santander del reto y compromiso del banco con la actuación ética, la conducta con valores, el comportamiento responsable y las buenas prácticas de gobierno corporativo.  Y minutos más tarde le saltaba en la cara, en la misma junta de accionistas, la intervención del accionistas minoritario del Santander y abogado de Inversión Hogar, Eduardo Martín Duarte, en la que le pedía explicaciones por una presunta estafa aparentemente cometida por los miembros del comité ejecutivo del Santander -del que ella formaba parte- defraudando 50 millones de euros a sus accionistas, con la utilización de paraísos fiscales y testaferros relacionados con narcotraficantes, mafiosos y dictadores. Es decir, el “summum” de la ética, comportamiento responsable y buen gobierno corporativo que predicaba en la junta de accionistas.

 

[Img #10620]

Y, por si fuera poco, Martín Duarte finalizaba su intervención diciéndole a la presidenta del Banco de Santander: “tiene usted un esqueleto en el armario”-

 

La Tribuna de Cartagena, periódico libre, independiente, insumiso con los poderosos y con valores al que me honro en pertenecer desde su nacimiento y del que, desde hace bien poco, –con todo orgullo- soy subdirector, ha decidido no dar tregua a la familia Botín; pero no se trata de una fijación arbitraria.

 

 

Hemos convertido al Clan Botín en objetivo periodístico prioritario, precisamente, por los valores que nos ha inculcado nuestro director Josele Sánchez, porque el periodismo no tiene sentido si no es como la búsqueda de la verdad que quieren ocultar los poderosos, porque detrás de este “Clan Botín” protegido política y judicialmente, existen miles, cientos de miles de personas que su vida se ha convertido en miseria.

 

Pero el paradigma de la hipocresía es su tío, Jaime Botín, que se permitió el lujo de escribir un artículo en el que hablaba de “moral rancia e hipócrita”, del “mal ejemplo”, de “el colapso ético de una sociedad donde no sólo se ha extendido la corrupción, sino que parece que no importa”, de que el embustero “ni siquiera se preocupa de contradecir al que le increpa”. Afirmaba que “no debe bastar con pedir perdón” sino que “hay que dar cuenta y asumir la responsabilidad”. Y se refiere a la “aniquilación de la iniciativa y la ruina de la clase media”.

 

[Img #10617]Pareciera que en aquel artículo, Jaime Botín se refiriese a su familia y al caso de la finca de Mijas de Inversión Hogar; por cuanto hablaba de corrupción como el caso de la presunta estafa de 50 millones de euros de la finca de Mijas del que su sobrina no se preocupo ni de dar cuenta, ni de contradecir, ni de asumir responsabilidades en la Junta de accionistas al ser increpada por el accionistas denunciante. De todo esto les hemos venido ofreciendo puntual información en La Tribuna de Cartagena.

 

No es Jaime Botín el modelo de la conducta recta, porque el mismo y miembros de su familia se han visto involucrados en infinidad de escándalos poco edificantes que no son muestras del buen ejemplo con el que se llena la boca.

 

Entre los escándalos protagonizados por Jaime Botín y su familia están la ocultación de 2.000 millones de euros (más de 330.000 millones de pesetas) al fisco español en el banco HSBC en Suiza desde 1936 hasta 2010 durante 70 años y por tres generaciones de la familia Botín. La comisión de este presunto delito fiscal fue reconocido por la familia Botín a la Agencia Tributaria después de ser requerida tras la aparición de la “Lista Falciani”. Es muy probable que si no hubiera salido a la luz la “lista Falciani” la familia Botín no hubiera aflorado ese patrimonio a la Hacienda española. También en el HSBC de Suiza ocultó el 8% del capital social de Bankinter a los accionistas del banco, al mercado y a la propia CNMV.

 

Junto a su hermano Emilio (qepd) se hizo con 12.000 millones de pesetas en la operación Antibióticos en beneficio propio a costa de Bankinter que prestaba el aval para la operación.

 

Más recientemente, ha sido encausado por contrabando por un Juzgado de instrucción de Pozuelo de Alarcón por sacar de España un cuadro de Picasso contraviniendo la prohibición de Patrimonio.

 

El último escándalo protagonizado por “el filósofo de la familia Botín” es un presunto delito fiscal por matricular un avión privado en Portugal cuando el mismo tenía su base en España con la finalidad de no pagar el correspondiente impuesto.

 

En todos estos escándalos que han tenido a Jaime Botín como protagonista han aflorado un ingente entramado de sociedades “offshore” y “trusts” en paraísos fiscales de infinidad de jurisdicciones para ocultar su patrimonio y esquivar el pago de impuestos.

 

Las críticas de Jaime Botín que dirigía contra terceros, no pusieron nunca su punto de mira hacia su familia y el Banco Santander del que es accionista, fue vicepresidente y consejero durante muchos años y ha sido dirigido por varias generaciones de su familia hasta la actualidad en la que es presidido por su sobrina, Ana Patricia Botín.

 

El Santander en los tiempos en que su hermano fue presidente y él fue vicepresidente y consejero, protagonizó el escándalo de las cesiones de crédito que genero la “doctrina Botín”. No debió ser muy edificante para Jaime Botín que se tuviese que crear una doctrina “ad hominem” y “ex professo” (términos del latín que Jaime Botín dice hablar) para exonerar a su hermano Emilio de la responsabilidad penal por fraude fiscal en una actuación en la que se facilitaron datos e identidades falsas a la Hacienda española a sabiendas de su hermano Botín y de su cohorte de abogados del estado capitaneados entonces por Rodrigo Echenique e Ignacio Uclés.

 

Otros muchos escándalos han tenido como protagonistas a sus familiares y al Santander a los que nunca ha criticado como el Banif inmobiliario, los escándalos de Bernard Madoff y Lehman Brothers, el caso “Nelson”, relacionado con Ausbanc, cuyo presidente se encuentra en la carcel, los valores Santander, el caso Inversión Hogar y la finca de Mijas que hemos mencionado y salió a relucir en la última junta de accionistas del Santander el pasado mes de marzo, y tantos otros.

 

[Img #10616]Jaime Botín ha asistido en su sillón del Banco Santander al aniquilamiento de la iniciativa y a la ruina de la clase media consintiendo actuaciones que podrían calificarse de coactivas a infinidad de empresarios como en el “caso Harry Walker” que terminó con la condena de Alfredo Sáenz por estafa procesal, como el intento de hundimiento de empresas como Isolux, Duro Felguera, Abengoa, Inversión Hogar y tantas otras a las que el Santander en vez de ayudar e incentivar su iniciativa empresarial y fomentar el tejido productivo español ha asfixiado financieramente y abocado a situaciones de insolvencia con la única finalidad de cobrar sus créditos antes que todos y en perjuicio de los restantes acreedores con los mismos derechos.

 

¿Cuándo dio cuenta y asumió responsabilidades Jaime Botín y su familia por estos escándalos? Nunca, y ni siquiera pidió ese perdón que en su filosófico artículo decía no bastar.

 

Dónde están ahora las críticas de Jaime Botín cuando se está produciendo el latrocinio del Banco Popular por el Banco Santander del que es accionista y su sobrina es presidenta. Escondido, tal vez en su velero de 65 metros y tres palos. Es ahora cuando deberían oírse las críticas de Jaime Botín contra los miembros de su familia y del banco del que él y sus ancestros han formado parte por generaciones. Pero ahora Jaime Botín guarda silencio y como siempre sigue sin ver la viga en el ojo de su familia y el Santander pero si ve la paja en el ajeno. Es ahora cuando no basta con pedir perdón y hay que dar cuenta y asumir responsabilidades.

 

Jaime Botín, es ahora cuando todos los afectados por las conductas depredadoras poco éticas del Santander le piden a usted y a su familia no sólo que pidan perdón, sino que también rindan cuentas y asuman sus responsabilidades como accionistas del Santander y miembros de la familia Botín. Señor Botín “res non verba” (obras no palabras) “quo usque tandem, Catilinia, abutere patentia nostra” (¿hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?).

 

[Img #10618]Además, nuestro director, Josele Sánchez, por ser un periodista honesto y libre, por buscar la verdad y la justicia como valores que impregnan su modo de entender el periodismo, por denunciar el posible asesinato de Emilio Botín y por haber hurgado en las miserias de la familia ha sufrido extorsión, coacción, intento de compra y chantaje y uno daños colaterales a su vida personal –y sobre todo a la de su familia. Inadmisibles y propios de las víctimas de la mafia o la camorra.

 

Jaime Botín, desmárquese usted de estas acciones y pida perdón por ellas.

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2 Comentarios
Fecha: Jueves, 12 de abril de 2018 a las 22:05
Ramiro
No soy cliente de ese banco, porque siempre me han parecido unos delincuentes, pero esta mañana he tenido que hacer un pago en una de sus oficinas, cerca de mi casa, ya que era obligatorio hacer el pago en efectivo, ni siquiera se permitía que fuera por transferencia o tarjeta de crédito.
(Se trata de un pago a un organismo oficial).
Solo he visto a dos empleados. Un montón de personas, en fila india, frente al único cajero, que ha tardado media hora en atenderme, mientras que una señora en una mesa con el rótulo de Subdirector, se dedicaba "literalmente" a engañar, o pretender engañar a posibles clientes...
PENOSO. Tuve que estar todo el rato vigilando mi cartera, por si acaso.
Fecha: Jueves, 12 de abril de 2018 a las 08:45
Pepacos
Y no perder de vista el caso AFINSA. Son muchos los indicios que apuntan a un caso de connivencia entre el Gobierno de Zapatero y Botín para acabar con una empresa que restaba clientes a los "tiburones de la banca", en una actividad mercantil licita y limpia.

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