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Bartolomé Marcos Carrillo
Domingo, 15 de abril de 2018

El Viaje a Ninguna Parte. A pesar de todo, ¡viva el guasaps! Selección

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En alguna ocasión he puesto de manifiesto mi alta valoración positiva (también lo contrario, de vez en cuando) de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. Baste decir que en realidad les he dedicado, de manera compulsiva y absorbente, más de media vida. También he dejado constancia frecuentemente del sobredimensionamiento del papel de esas nuevas tecnologías en la vida cotidiana de las más jóvenes generaciones, y de las demoledoras y muy negativas repercusiones de esas nuevas tecnologías –el móvil a la cabeza acaparando siempre la atención- en la vida cotidiana de los movilizados nuevos seres humanos o al menos pseudoantropomorfos (la evolución ha cerrado ahora el círculo abierto por los australopitecos), porque los auténticos seres humanos van siendo especie en extinción, o eso creo. Incluso llegué a dedicarle un artículo al guasap, del que empecé hace unos años a proclamarme como un enfervorizado partidario, catecúmeno de su devoción,  porque a fin de cuentas era un medio escrito, es decir, que obligaba a la gente a escribir, y por tanto, en alguna medida, a pensar, así como por su universalidad, su inmediatez y su baratura. Una bendición, vamos, particularmente para quien siempre había pensado-y lo sigue pensando en gran medida (ese soy yo)- que las redes sociales y las nuevas tecnologías sirven básicamente para transmitir más de prisa las innumerables, casi infinitas…caras de la estupidez.

 

Hoy les voy a traer dos ejemplos  expresivos, señeros y manifiestos, de lo que digo. Por una parte, la transcripción de algunos mensajes de antiguos compañeros del internado de huérfanos de ferroviarios, en León, va a hacer ahora cincuenta años, medio siglo nada menos, lo que los convierte en fantasmagoría y muertos guasapvivientes, y, por otra parte, un poema enviado también por guasaps (el guasaps todo lo aguanta) de mi particular phantasma amigo (desde hace más de sesenta años), Pedro Luis Almela…y Valchs (a estas alturas ignoro sus posibles vínculos catalanistas) Los unos y el otro comparten referente: el tiempo de la Semana Santa que a todos nos acaba de atravesar… un tiempo de primavera y resurrección con algunas (pocas…) amapolas rojas de pasión, que a nadie deja indiferente.

 

Dicen así algunos de los últimos guasaps de mis queridos muertos vivientes de León, lúcidos cuasi setentones como el genial y vinoso Antonio Linares, que se confiesa:…”harto de primaveras de cruces y de escaleras, mientras la mente niega y el corazón siente…las palabras líricas y la realidad  de los tronos convierten la mentira eterna de Dios en un sentimiento limpio capaz de crearlo”. Y le responde otro muerto viviente, de Villarrobledo (Albacete), el ínclito Telesforo Tajuelo Herrero  (que menos que, con ese nombrajo por condena perpetua, merecer el calificativo de ínclito), que se ha ido a vivir nada menos que a Canadá, cerca del Polo Norte: “O sea, Linares, que al final crees sin querer creer”.  Y Linares -amor al vino (por el emoticono de las copas con que suele adornar sus intervenciones en el chat)-, que remata: “Viendo tanto fervor desinteresado y devoción gratuita…a Dios le daría tanta vergüenza no existir…que nacería. Punto”. Genial Linares, pero no más que mi querido zombi ciezano Pedro Luis Almela, que en la noche del Jueves Santo me “guasapea” un inspiradísimo poema en versos libres…

 

“En esta noche de santos

ritos,

Dios de lo inefable,

viéndote clavado allá en tu

cruz de carne

sustancia de todos mis

pecados,

me confieso culpable de

amor

porque hui de tus caricias,

temeroso de que en una

de tus sonrisas

el ánimo a quererte me

venciera

y en la tentación cayera

de abandonar hábitos

consumados,

sólidamente fundados

en manías,

rutinas,

bostezos de noche

y grises horarios de día.

 

 

Podría pulirse un poquitole digo yo tras una primera lectura. Y le añado:

 

Tiene fuerza. Le falta algo de

sonorosidad y brillo.

No obstante, conforme más la leo…más

me gusta… Para rendirme finalmente ante la fuerza del improvisado y circunstancial poema,  redondeando mi valoración:

 

Digna del humilde frailecillo

“teresiano”, cumbre humildísima

de la gran mística clásica

española ¿Puedo usarlo

citando procedencia?

 

Y responde Pedro Luis:

 

Pos claro. No rechazo

la fama…aunque sea injusta

(mi ego aún come)

Per visibilia ad invisibilia.

 

Remato la faena porque a mí con un latinajo no me callan:

 

Nihil est in intellecto quod

prius non fuerit in sensu.

 

¡Protestante!...me dice él.

 

Descuiden: el infierno está vacío. Los demonios están todos aquí…

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