Jueves, 19 Julio 2018
Los intentos de EEUU por frenar las exportaciones de Irán podrían provocar un aumento en el precio mundial del petróleo


Los intentos de EEUU por frenar las exportaciones de Irán podrían provocar un aumento en el precio mundial del petróleo

Tras la decisión de abandonar el acuerdo nuclear “P5+1” (EEUU, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) con Irán, la administración Trump ha virado hacia una posición política que busca el cambio de Régimen en Teherán. El nudo gordiano de esta nueva estrategia conlleva la imposición de sanciones a Irán, con el objetivo último de que las exportaciones petrolíferas de Irán sean nulas.

Sin embargo, una estrategia tal no está libre de consecuencias. En el mejor de los casos, EEUU tan solo podría reducir las exportaciones de petróleo de Irán a la mitad, lo que podría tener tener un impacto devastador en la economía global, en la medida en que provocaría una escalada mundial de precios. El equilibrio oferta/demanda está muy ajustado y excluir el crudo iraní del mercado empeoraría sensiblemente las cosas.

Los analistas que tratan las cuestiones de las materias primas consideran que el precio del petróleo podría aumentar entre un 20 y un 25%, en un momento en el cual su precio es bastante alto. Pero la situación podría incluso ser peor, en la medida en que las oscilaciones del precio del crudo suelen ser muy sensibles y con grandes ascensos frente situaciones especialmente anómalas.

El actual aumento de las exportaciones de Irán se debe a que el precio del petróleo se mantiene. Las amenazas del Departamento de Estado a países como China e India, que tienen como objetivo expulsar del mercado las exportaciones de Irán, no han impedido que las autoridades indúes declaren que no tienen la intención de someterse a tales amenazas, pero se desconoce si comprarán el suficiente crudo iraní y, con ello, evitar que las sanciones representen un desafío importante para los mercados.

Parece que el Departamento de Estado examinará la situación no globalmente, sino país por país y, en cualquier caso, Donald Trump ha exigido a Arabia Saudita una mayor producción, la suficiente como para reemplazar por completo a Irán en el mercado. Los sauditas han aceptado una ampliación récord, pero al margen de compensar cualquier recorte forzado del crudo iraní.

La idea de los sauditas no coindice con las pretensiones de Trump. La petrolera estatal saudí ha estado tratando de compensar los recortes en la producción de petróleo libio y venezolano, pero su idea central pasa por un aumento de la producción que conlleve aparejado un aumento de precios. Incluso si los saudíes pudieran reemplazar totalmente a Irán, lo que probablemente no puedan hacer, tienen buenas razones para seguir su propia estrategia.

Es bastante probable que los saudíes hagan un esfuerzo de cara a la galería para tener a Trump medio contento, el problema para los apetitos de Trump es que el precio del petróleo al aumentar con las sanciones norteamericanas, paradójicamente, podría significar que un recorte de las exportaciones de Irán pudiera no causar excesivo daño económico a los iraníes y, mientras más suben los precios, más incentivos tendrían determinados países para comprar petróleo iraní, lo que sin duda limitaría, en gran medida y a corto plazo, los esfuerzos sancionadores de EEUU.

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La Tribuna de Cartagena

Director: Daniel Negroles.