Miércoles, 21 Noviembre 2018
Limpia, roja y que demuestra la valentía del pueblo cartagenero cuando dijo ¡basta! Limpia, roja y que demuestra la valentía del pueblo cartagenero cuando dijo ¡basta! Imagen: La Tribuna de Cartagena

12 de julio de 1873. La rebelión se inició en la Trimilenaria

Izan la bandera del Cantón de Cartagena

Minutos de silencio en memoria de todos esos valientes cartageneros. Se echó de menos a los políticos de nuestra ciudad. Cero presencia

Unos días señalados. Unas fechas señaladas para todos aquellos cartageneros que aman y tienen pasión por su ciudad, por su historia, por la Trimilenaria. Son las fechas de la sublevación cantonal hace ya 145 años.

Ayer 11 de julio, cientos de cartageneros quedaron en el muelle de Santa Lucía, punto cero del Camino de Santiago, para subir a San Julián a poner la bandera del Cantón de Cartagena. Acto bonito, emotivo y con unas vistas privilegiadas como es el Castillo de San Julián.

Un acto sencillo pero a la vez lleno de sentimientos. Un joven cartagenero izó la bandera y cientos de cartageneros guardaron varios minutos de silencio en memoria de todos aquellos paisanos, seguro que más de uno antepasados nuestros, que lucharon y sublevaron contra la injusticia. Que dijeron hasta aquí hemos llegado (si levantasen ahora la cabeza...) Ya se puede ver una bandera roja y limpia en memoria de una ciudad que demostró su valentía. Una ciudad, Cartagena, que fue el buque insignia de la Rebelión cantonal.

 

Rebelión cantonal, su historia

 

La Rebelión cantonal (o Revolución cantonal) fue una insurrección que tuvo lugar durante la Primera República española entre julio de 1873 y enero de 1874. Sus protagonistas fueron los republicanos federales "intransigentes", que querían instaurar inmediatamente la República Federal de abajo arriba sin esperar a que las Cortes Constituyentes elaboraran y aprobaran la nueva Constitución Federal, tal y como defendía el presidente del Poder Ejecutivo de la República Francisco Pi y Margall, apoyado por los sectores «centrista» y «moderado» del Partido Republicano Federal.

La rebelión se inició el 12 de julio de 1873 en Cartagena -aunque tres días antes había estallado la Revolución del Petróleo de Alcoy por iniciativa de la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)- extendiéndose en los días siguientes por las regiones de Valencia y Andalucía. En estas zonas se formaron cantones, lo que da el nombre a la rebelión, cuya federación constituiría la base de la República Federal Española. La teoría política en que se basó el movimiento cantonal fue el federalismo «pactista» de Francisco Pi y Margall contra cuyo gobierno se alzaron, paradójicamente, los republicanos federales «intransigentes». Al fracasar la política del gobierno de Pi y Margall de combinar la persuasión con la represión para poner fin a la insurrección, el gobierno que le sustituyó presidido por el «moderado» Nicolás Salmerón no dudó en emplear al ejército dirigido por los generales Arsenio Martínez Campos y Manuel Pavía para aplastar la rebelión, política que acentuó el siguiente gobierno del también «moderado» Emilio Castelar, que, tras suspender las sesiones de las Cortes, comenzó el asedio de Cartagena, el último reducto de la rebelión, que no caería en manos gubernamentales hasta el 12 de enero, una semana después del golpe de Pavía que puso fin a la República federal dando paso a la dictadura de Serrano.

 

Ojo, JAMÁS fue una rebelión separatista. Es más, sólo se buscaba reformar la estructura del estado. Jamás se quiso romper la unidad de España.

El 9 de julio Alcoy se proclama independiente. Tres días después se proclama en Cartagena el Cantón. Quitan la bandera de la República de la Fortaleza de las Galera e izan una bandera roja como emblema de el cantón de Cartagena. Gálvez convenció a la marinería de la moderna flota de fragatas acorazadas atracadas en Cartagena para que se unieran a la rebelión. Gálvez es nombrado por los cantonalistas comandante general de las tropas del Ejército, Milicia y Armada de el cantón de Cartagena.

El resto de la historia ya la saben...

Pues bien, la bandera vuelve a lucir para dar recuerdo a la impresionante memoria histórica que tiene esta ciudad. Gracias a los cartagenero, ninguna gracia a nuestros políticos.

 

 

 

 

Sobre el Autor

Director de La Tribuna de Cartagena.

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