Sábado, 18 Agosto 2018


Coronel Camacho: En España hay un lobby promarroquí impulsado por Juan Carlos I

Diego Camacho, coronel de infantería y exagente -durante muchos años- de los Servicios de
Coronel Camacho: En España hay un lobby promarroquí impulsado por Juan Carlos I
Diego Camacho, coronel de infantería y exagente -durante muchos años- de los Servicios de Inteligencia de España nos ofrece hoy un artículo en el que, cada frase reprersenta -en sí misma- un titular de portada. Les ofrecemos, seguidamente, la opinión del coronel Camacho.

 

 

 

 

Situación migratoria e ineptitud diplomática

 

 

 

España atraviesa una grave situación migratoria, consecuencia de una serie de decisiones erróneas adoptadas por nuestro gobierno.

En primer lugar, cuando ante el problema suscitado por el “Aquarius”, Sánchez opta por un protagonismo buenista -en lugar de solidarizarse con su colega italiano e integrarse en una política comunitaria, que es la única que puede proporcionar alguna solución a un problema tan complejo- En pocos días pidió a la UE dinero y una colaboración que él no había proporcionado al inicio.

Los mensajes buenistas, pero nada acordes con la seguridad nacional, de varios ministros en lo referido a Ceuta, Melilla, Guardia Civil, Mauritania, concertinas, Marruecos y mafias, han provocado un efecto llamada ¡esperado por todos menos por el Gobierno!, cuya capacidad de asombro no deja de aumentar.

Finalmente, una política exterior desenfocada, proporciona evidentes señales de nuestra debilidad internacional y viene a servir de acelerador a ese efecto llamada al que me refería más arriba.

La declaración presidencial de “su rechazo en abrir ninguna vía judicial con Cataluña” alerta a las mafias sobre que voluntad tiene el gobierno español en hacer cumplir la ley, en situaciones de crisis.

Sumergidos en el dislate, Borrell afirma, en el Congreso de los Diputados, que la potencia administradora del Sahara Occidental es Marruecos.

¡Que todo un ministro de Exteriores no se haya enterado aún, que según la propia ONU, la potencia administradora sigue siendo España!, nos coloca al lado del esperpento. A no ser que lo diga por agradar al sultán y hacer así méritos para que éste le regale un palacete como en su día recibió Felipe González. En cualquiera de los dos casos, una indignidad de nuestro primer diplomático.

Un poco después sale Marlaska rumbo a Mauritania -no se sabe muy bien a que- puesto que las relaciones internacionales son responsabilidad de Borrell.

El gobierno vuelve a ponerse de perfil al desenfocar el objetivo hacia Nuakchot en lugar de situarlo en Rabat   que es donde radica el núcleo del problema.

Ni una sola patera recala en Gibraltar.

Las oleadas, por tierra y mar, sobre nuestras fronteras de Ceuta y Melilla son gestionadas -operativa y logísticamente- por Marruecos, a iniciativa del sultán, quien actúa en connivencia con los traficantes de personas -que son los que se embolsan el beneficio económico- y todo ello con la aquiescencia de Sánchez, un Presidente del Gobierno que, mientras tanto, encarga a ZP que le prepare su viaje al reino alauí.

Las carcajadas del monarca marroquí deben oírse en todo París.

El expresidente Zapatero, en su primer viaje a Marruecos, permitió que le retrataran con un mapa en el que figuraban las islas Canarias y el Sahara Occidental formando parte de Marruecos.

España lleva más de 40 años chantajeada, a causa de Ceuta y Melilla, por Marruecos y por plantear una política de apaciguamiento a toda costa, sin preservar el prestigio nacional, necesario para poder articular una política eficaz a medio y largo plazo.

Es evidente para la mayor parte de los españoles que esa política ha fracasado, para Moncloa no. La razón que subyace -y nunca ha sido explicada a la opinión pública- es la existencia en nuestro país de un potente lobby promarroquí, fundado por Juan Carlos I e impulsado, de forma entusiasta por el PSOE y el PP, Aznar fue la excepción. Este grupo de presión ha actuado en beneficio del sultán ¡no de España!, y el rey de Marruecos ha sido muy generoso con estas personas que un día ocuparon importantes cargos en el gobierno y en la prensa.

La herencia del anterior rey no ha sido buena, pues la corrupción lo ha llenado todo. La libertad era un derecho que los españoles teníamos secuestrado desde hace demasiado tiempo. La Corona puede adoptar un nuevo camino o perpetuar las comisiones y corruptelas varias que propició Juan Carlos I, entre ellas, la peculiar relación entre las testas coronadas de ambos reinos.

No puede llegarse a buen puerto si el Gobierno basa su política en sufrir el chantaje de un rey vecino y la presión de unos traficantes en seres humanos.

Lo que está en juego es la solidez y el prestigio internacional de España.

 

 





La Tribuna de Cartagena

Director: Daniel Negroles.